Meridianos (I). Cómo conocerlos

Meridianos (I). Cómo conocerlos
*The English version of this article has been translated automatically and without revision. Sorry for any mistakes you may encounter.  

Muchos habréis oído hablar de los meridianos como unas líneas de energía que recorren nuestro cuerpo, pero ¿qué son exactamente?, ¿cuál es su razón de ser?, ¿en qué nivel de nuestro campo energético se encuentran? y ¿cómo nos afecta su estado?, son preguntas cuya respuesta mucha gente probablemente desconoce. En esta serie de artículos trataré de contestar a estas cuestiones y, lo más importante, os contaré cómo saber cuándo un meridiano no está en buen estado y qué podéis hacer vosotros mismos para mejorarlo, haciendo que todo funcione mejor a distintos niveles.

Qué son

Los meridianos son, como apuntaba al principio, líneas de energía o más concretamente caminos ya trazados que la energía sigue a lo largo y ancho de nuestro cuerpo. Forman el sistema de canales y se encuentran en el nivel de la primera capa del aura, el cuerpo etérico, por lo que su estado repercute fácil y rápidamente en el nivel físico.

Aunque en realidad se trata de un solo meridiano muy extenso, para trabajar con él lo consideramos dividido en doce partes o doce meridianos principales, que nombro a continuación y de los que os hablaré más adelante uno por uno. Al final del artículo añado un cuadro con todos los meridianos para que los veáis en conjunto.

Merdiano del Bazo

Meridiano del Corazón

Meridiano del Intestino Delgado

Meridiano de la Vegija

Meridiano del Riñón

Meridiano del Pericardio

Meridiano del Triple Calentador

Meridiano de la Vesícula

Meridiano del Hígado

Meridiano del Pulmón

Meridiano del Intestino Grueso

Meridiano del Estómago

Cuando se trabaja con los meridianos, normalmente se considera también a los llamados Meridiano Central y Merdidiano Gobernador, que en realidad no son meridianos sino circuitos radiantes (se les llama también Vaso de la Concepción y Vaso Gobernador). Ya que en un artículo posterior os hablaré de los circuitos radiantes, no entraré en detalles sobre ellos en este artículo pero sí los mencionaré puntualmente.

Nacimiento de los meridianos

Un aspecto que puede resultar curioso sobre estas líneas de energía es que no siempre estuvieron ahí, se fueron creando y consolidando desde un estado previo que es el de los llamados Circuitos Radiantes, según la medicina clásica china también conocidos desde la antigüedad como Flujos Extraños o Vasos Extraordinarios.

No me extenderé ahora sobre estos flujos energéticos, pero baste decir que, hace milenios cuando los meridianos aún no existían, las energías en nuestro cuerpo etérico se movían espontáneamente allá donde fueran requeridas, así viajaban libremente por nuestro cuerpo sanando, energizando, calmando o inyectando vigor según fuera necesario.

A lo largo de nuestra evolución energética, estos recorridos de la energía se fueron repitiendo una y otra vez hasta ir consolidándose como caminos, dando lugar a los meridianos que ya conocemos; es como si atravesáramos un prado y lo hiciéramos tantas veces por el mismo sitio que acabáramos trazando una senda en el paisaje.

Conocer los meridianos

Sin excederme en detalles sobre cada uno de los meridianos (porque el artículo se haría interminable de tanto como hay para decir de ellos), trataré de ofrecer una idea general de cada canal, así como contaros qué tipo de trabajo realiza cada uno y qué partes de nuestro cuerpo afecta su buen o mal funcionamiento.

El Meridiano del Bazo es la línea energética que se extiende desde el dedo gordo del pie (base de la uña) hasta el costado del pecho, y gobierna el bazo y el páncreas, por lo que está estrechamente relacionado con el metabolismo; si este meridiano no fluye correctamente, no podemos metabolizar bien, no solo los alimentos sino también las emociones, pensamientos, nuevas energías, etc. al mismo tiempo que afectará a la asimilación de información y los procesos cognitivos. Está también relacionado con el sistema inmunológico e influye en el sistema digestivo y el aparato reproductor femenino.

Aunque este canal sea clave en nuestro metabolismo, es mucho más que un metabolizador energético… Donna Eden lo compara con una madre que cuida de toda su familia y se asegura de que todos están bien nutridos, y es que este meridiano realmente cuida de que todos los demás tengan suficiente energía para funcionar correctamente y estén en armonía entre sí; cuando esto no ocurre, el Meridiano del Bazo moviliza a todo el sistema energético para solucionar la situación. Por eso es de suma importancia que este canal se mantenga en buen estado.

El Meridiano del Corazón es el más corto, recorre el brazo desde el centro de la axila hasta el dedo meñique en el lado radial, y gobierna al corazón, como órgano y como centro energético, además del sistema circulatorio sanguíneo. Éste es el único meridiano que no se puede trazar al revés (más adelante os hablaré del trazado de los meridianos para su limpieza y recarga). Para la medicina china tradicional, es la casa de la mente y se relaciona con el cerebro.

Su estado determina cuán conectados estamos con nuestras propias emociones y sentimientos; si este meridiano transporta poca energía, puede faltarnos inspiración y no ser totalmente conscientes de lo que sentimos, mostrando frialdad o desinterés ante los estímulos externos. Por el contrario, cuando este meridiano transporta demasiada energía estaremos emocionalmente erráticos y el exceso de inventiva podría ocasionarnos problemas para distinguir entre la imaginación y la realidad. De aquí proceden los estados de ánimo y sus cambios.

El Meridiano del Intestino Delgado se inicia en el dedo meñique y recorre el brazo pasando en zig-zag por el omóplato y terminando enfrente de la oreja. Gobierna el intestino delgado pero tiene una gran influencia en todo el sistema digestivo, además de afectar directamente a los tejidos blandos y a la linfa y la sangre en su transporte de nutrientes y desintoxicación del cuerpo. Posee funciones expresivas y comunicativas, por lo que juega un importante papel en la expresión de la creatividad.

Este meridiano absorbe el exceso de energía en el corazón y guarda relación con nuestra capacidad de discernimiento, claridad mental y juicio. Cuanto más obstruido o perjudicado esté este meridiano en nuestro sistema de canales menos seremos capaces de distinguir los distintos aspectos de una situación y menor capacidad tendremos para tomar decisiones acertadas. Este canal energético está también encargado de la estabilidad de nuestra emotividad y nuestra capacidad para mantenernos en calma.

El Meridiano de la Vejiga es el más largo, recorre todo el cuerpo desde el lacrimal, pasando por lo alto de la cabeza y por toda la espalda bajando por la parte trasera de las piernas para terminar en la punta del dedo pequeño del pie. Gobierna la vejiga, regula el funcionamiento del sistema nervioso autónomo e influye directamente sobre los nervios simpáticos y parasimpáticos.

Este meridiano está relacionado con nuestros miedos más profundos, por lo que en una situación de intenso miedo o de enfrentamiento con una fobia (que supone un temor muy profundo y arraigado) puede verse muy perjudicado; también está conectado con nuestras dudas e incapacidad para tomar decisiones, así como con aspectos tales como la falta de ética, los celos, la sospecha y la envidia cuando la energía sana no fluye adecuadamente por él.

El Meridiano del Riñón parte del centro de la planta del pie, rodea el hueso del tobillo y sube por las piernas y torso para terminar justo debajo de los huesos centrales de la clavícula. Gobierna los riñones y los órganos sexuales, de manera que transporta energía sexual y controla las funciones sexuales y reproductivas. También gobierna el sistema óseo y la espina dorsal.

Este meridiano, según la medicina tradicional china, contiene la esencia que nos conecta con nuestros ancestros y que perdura en nosotros. El estado de este canal energético influye en nuestra energía vital y sexual, pero también afecta a nuestra memoria a largo plazo, así como al equilibrio hormonal, la fertilidad y la salud de huesos y cerebro. Son propias de este meridiano energías relacionadas con el coraje y el valor, el liderazgo y el uso de la voluntad (falta de todo ello si el canal se encuentra obstruido o falto de energía).

El Meridiano del Pericardio recorre todo el brazo desde la zona del corazón, pasando por la axila y la cara interior del brazo hasta el final del dedo medio. Se le llama también Protector Cardiaco porque, al igual que el pericardio físico es una membrana que protege al corazón, este meridiano protege al meridiano cardiaco de emociones negativas que pueden llegar de otros puntos, como la ira del hígado, el miedo de los riñones o la pena de los pulmones.

Como parte de su labor protectora, el Meridiano Pericardio guarda la barrera de nuestra intimidad, regulando lo que puede o no salir al exterior así como lo que puede o no entrar desde el exterior. La energía que transporta está relacionada con los sentimientos amorosos vinculados al sexo, de manera que vincula la actividad sexual con emociones más elevadas.

El Meridiano del Triple Calentador parte del dedo anular y sube por el brazo hasta el cuello, rodea la oreja por detrás y termina en la sien. Está vinculado al hipotálamo y trabaja con las glándulas suprarrenales para producir cortisol y adrenalina, ya que es el responsable de nuestra respuesta de lucha o huida. Donna Eden lo identifica con la figura del Guerrero, es el meridiano encargado de nuestra supervivencia, de identificar y destruir a los invasores del sistema físico y energético, y de responder al estrés.

El problema en los tiempos actuales es que vivimos en una constante situación de estrés, ya sea por el trabajo, el ritmo de vida acelerado y los problemas que constantemente tenemos que resolver, como por la contaminación que respiramos y que entra en nuestro sistema a través de la respiración y los aditivos químicos que ingerimos con los alimentos procesados. Todo esto hace que el meridiano del Triple Calentador se encuentre en continuo estado de alerta; cuando esto ocurre, que es la mayor parte del tiempo, éste toma energía de todos los demás meridianos (excepto del corazón, ya que moriríamos) para movilizarse contra la amenaza del momento, con el consiguiente detrimento del equilibrio de todo el sistema de canales. Esto hace imprescindible que mantengamos “relajado” a este guerrero energético indicándole que todo está bien, más adelante os enseñaré cómo.

El Meridiano de la Vesícula es uno de los más largos, recorre todo el cuerpo empezando por el extremo del ojo, zigzagueando por la cabeza y por el tronco, bajando por las piernas y terminando en el cuarto dedo del pie (junto al pequeño). Gobierna la vesícula biliar, considerada sede del coraje y la decisión, y trabaja conjuntamente con el sistema linfático para limpiar las toxinas del organismo (a nivel físico, químico y energético).

Junto con el hígado, este meridiano está relacionado con la toma de decisiones, en este caso a corto plazo (mientras que el meridiano del hígado planea a medio y largo plazo). Las energías que transporta también guardan relación con el enojo; recordad algunas expresiones que mencionan la bilis, fluido que se segrega en la vesícula.

El Meridiano del Hígado alberga, según la filosofía china, el Hun o espíritu, nuestra parte inmortal. Comienza en el dedo gordo del pie (base de la uña) y sube por el dorso del pie y por la cara interior de la pierna hasta el bajo abdomen, donde traza una línea curva hasta debajo del pecho en el lado opuesto a donde se inició. Gobierna el hígado, purificador y desintoxicador de la sangre, y regula el Chi al tiempo que acumula energía. También gobierna la sinergia entre el sistema digestivo y el aparato respiratorio.

Este meridiano es especialmente sensible respecto a ciertas emociones negativas como la ira, la frustración, los celos y el rencor, por lo que debemos tener cuidado con estas emociones si queremos mantener la salud de este canal. La energía que transporta se asocia a los inicios e influye en nuestra creatividad e intuición. Cuando tomamos decisiones ponemos a trabajar a este meridiano junto con el de la Vesícula Biliar; la vesícula se encarga de las decisiones inmediatas mientras que el hígado planea a medio y largo plazo.

El Meridiano del Pulmón se extiende por la cara interior del brazo empezando en el pecho (un poco por debajo de la clavícula) y terminando en la base de la uña del pulgar. Gobierna no solo los pulmones sino todo el sistema respiratorio, administrando la respiración y regulando el Chi que penetra en nuestro cuerpo a través de ésta.

La energía que controla este meridiano está relacionada con la rigidez tanto física como emocional y mental, por lo que conviene mantener este canal en buen estado si queremos disfrutar de una mayor flexibilidad en todos los sentidos. También maneja sentimientos de pérdida, por lo que cuando perdemos a una persona querida es muy beneficioso tratar este meridiano para poder aceptar y afrontar la pérdida lo mejor posible.

El Meridiano del Intestino Grueso parte del dedo índice y recorre el brazo hasta el hombro, toca un punto de la espalda para volver al cuello y por la cara llegar hasta la nariz. Este meridiano gobierna el intestino grueso y la función de absorción de líquidos y eliminación de residuos, además de ayudar a las funciones pulmonares.

La energía de este meridiano está relacionada con el desapego, con dejar ir lo que ya no nos sirve o nos daña, lo que es innecesario para nuestro desarrollo o nos perjudica, como malos pensamientos, energías negativas de todo tipo, sentimientos dañinos… y también limita las acciones de energías negativas que vienen del pasado como recuerdos dolorosos o remordimientos.

El Meridiano del Estómago recorre todo el cuerpo de la cabeza a los pies; partiendo de los pómulos rodea la cara, baja por el torso y la parte delantera de las piernas para acabar en el segundo dedo del pie. Gobierna el estómago y las funciones digestivas, ya que es el responsable de nuestra nutrición, tanto física como emocional e intelectual.

Donna Eden lo llama el “worrier” (el que se preocupa) ya que cuando nos preocupamos en exceso es éste el meridiano que resulta más perjudicado. Este canal energético también está relacionado con la construcción de nexos, con lo social, y de su estado depende si tenemos problemas para desarrollar relaciones y nos mostramos introvertidos o por el contrario construimos nexos sólidos y relaciones sanas con facilidad. Este meridiano también se encarga de nuestra capacidad para mantener una visión realista del entorno y de nuestra relación con él.

 

Ahora que conocéis un poco mejor cada meridiano, os enseñaré a testarlos para saber si están fuertes y llenos de energía o debilitados, obstruidos o con el flujo de energía invertido. También os contaré qué hacer para limpiarlos y sanarlos de manera que podáis mantenerlos en buen estado, además de algunos truquillos para su puesta a punto. Pero todo esto lo veremos en el siguiente artículo…

¡Hasta pronto!

 

Interacciones aurales (IV). Los cordones de luz

Interacciones aurales (IV). Los cordones de luz

*The English version of this article has been translated automatically and without revision. Sorry for any mistakes you may find.

En los artículos anteriores vimos dos de las formas en que los seres humanos interaccionamos en el cuarto nivel aural o mundo astral; una es la inducción de frecuencias o interacción a través del campo y otra es la interacción energética a través de los flujos bioplasmáticos. En este cuarto y último artículo de la serie sobre interacciones aurales os hablaré sobre los cordones de luz, otro de los elementos con los que nos relacionamos energéticamente a nivel astral.

Cordones de luz

Los cordones de luz son líneas energéticas que conectan un chakra con el mismo de otra persona, esto es de sacro a sacro, de plexo solar a plexo solar, de corazón a corazón, etc. Esta conexión tiene lugar en el cuarto nivel aural, por lo que trasciende el tiempo y el espacio; un cordón se puede crear en la vida presente pero también puede haberse creado en una vida distinta (lo que llamaríamos vida pasada según nuestra percepción lineal del tiempo histórico, aunque en realidad todas las vidas suceden de forma simultánea) y mantenerse a través de distintas encarnaciones ya que no desaparece al cruzar el umbral de transformación que supone la muerte.

Los cordones nos conectan íntimamente a la otra persona, por lo que tienen una profunda influencia en nuestras relaciones, independientemente de si están dañados o sanos, claro que si el cordón está sano influirá positivamente en la relación mientras que si está desgarrado, debilitado o incluso enredado, hará que la relación se resienta. Al mismo tiempo una relación disfuncional causará daños en los cordones que unen a esas dos personas, ya que la influencia se produce en las dos direcciones.

Tipos de cordones

Existen distintos tipos de cordones según a quién (o a qué) nos conecten. Unos son los cordones del alma, que nos conectan a nuestro propio Yo Superior, a nuestra esencia; estos cordones nos unen también a nuestros guías y al hogar del que procedemos. Otros codones nos mantienen conectados a las que llamaríamos vidas anteriores u otras encarnaciones de nuestro Ser; estos cordones nos unen a personas con las que compartimos otras vidas pero los mantenemos en nuestro sistema energético. El tratamiento de estos cordones nos puede ayudar a recordar vidas pasadas o futuras.

También existen los cordones genéticos, que nos conectan a nuestros padres desde todos los chakras. Estos cordones son tremendamente importantes ya que surgen al principio de la vida y nos sirven como patrón para los que crearemos más adelante al establecer las relaciones con otras personas. El primero que surge es el que une a la madre y al hijo desde el chakra corazón; esta conexión se establece antes incluso de la concepción; después de crearse el cordón la madre abre su chakra corazón, activa el timo para que el hijo se conecte (es decir, el alma que será su hijo) y entonces, solo entonces, es posible la concepción. Después irán surgiendo todas las demás conexiones entre la madre y el hijo, y entre el padre y el hijo, de manera que el hijo actúa también como conexión energética entre los padres a nivel aural. De la misma forma estamos conectados indirectamente a nuestros hermanos, abuelos, resto de la familia, ancestros y finalmente al resto de la humanidad. Sobre estas conexiones se podría escribir mucho más, pero en este artículo nos limitaremos a decir que estos cordones están cargados con la información genética de todo nuestro linaje y que por ellos se heredan también las enfermedades congénitas (cuando se dan problemas en estas líneas energéticas).

Pero a nuestros padres no solo estamos unidos por medio de los cordones genéticos, también nos conectan a ellos los cordones relacionales; desde el comienzo de nuestra vida establecemos una relación con cada uno de nuestros progenitores, y esas relaciones están marcadas por los cordones relacionales que nos unen, al mismo tiempo que el estado de estos cordones determina la salud de esas relaciones. Cuando el hijo madura, los cordones también lo hacen, y si parten de un estado sano, fuerte y estable esa persona establecerá relaciones sanas, fuertes y estables. El hijo copia los cordones del padre en sus relaciones con otros hombres, creando cordones similares con ellos, al tiempo que copia los de la madre para establecer relaciones con otras mujeres y generar cordones similares a los iniciales.

Los cordones relacionales también se establecen entre personas que no son de nuestra familia, entre amigos (o enemigos), entre amantes, compañeros y conocidos. Solo nos unen a otras personas cuando ambas partes lo han permitido (lo que no siempre ocurre a nivel consciente, es un acuerdo a nivel energético). Cuando esos cordones están sanos, presentan un aspecto brillante, activo, flexible y a través de ellos se establecen relaciones de confianza, comprensión y libertad mutuas. En cambio cuando los cordones no están sanos, aparecen a la visión extrasensorial como líneas de energía oscuras, apagadas y quebradizas, de aspecto a veces espeso, viscoso y otras veces rígido; estos cordones establecen relaciones marcadas por la inflexibilidad, insanas, de dependencia y que normalmente acaban estancadas o se rompen.

En una relación sana, los cordones transmiten entre las dos personas implicadas energía vibrante y positiva, se nutren, apoyan e inspiran mutuamente, sin embargo en el caso de una relación insana, una o ambas personas utilizan los cordones que les unen para manipular, impedir que la relación cambie, controlar, mantener un estado de inflexibilidad y absorber la energía del otro. Esto no ocurre desde todos los chakras ya que, exceptuando las relaciones intimas de pareja, los cordones relaciones no se establecen desde todos los centros energéticos; se suelen dar especialmente entre los chakras Plexo Solar y a veces también entre los chakras del Corazón.

Qué energía transporta cada cordón

Como cada cordón conecta un determinado chakra de nuestro cuerpo astral, es lógico que cada cordón transporte la energía relacionada con ese centro energético. Así, los cordones que brotan de nuestro primer chakra o Raíz, están relacionados con la estabilidad de la relación y también con nuestra voluntad de vivir en el cuerpo físico en el que hemos encarnado; este cordón no solo se puede conectar con el chakra Raíz de otras personas sino que también puede unirnos al centro de la Tierra y ayudarnos a sentir más enraizados, más estables y conectados con el mundo físico, además de permitirnos extraer energía terrestre para recargar nuestro sistema.

Los cordones que se generan desde el segundo centro o chakra Sacro, están relacionados con nuestra capacidad de disfrute de la vida en las relaciones sexuales y sensoriales que establecemos con otras personas. Cuando uno de estos cordones esta suelto, a veces es conveniente conectarlo con nuestro propio sistema endocrino para realinearnos con nuestra creatividad y sentido de abundancia vital o con el niño interior, con el que está relacionado este centro energético.

Los cordones que parten del tercer chakra o Plexo Solar muestran la claridad en la relación pero también están relacionados con la forma en que cuidamos de nosotros mismos y de los demás. Cuando alguno de estos cordones está en mal estado o desenganchado (esto ocurre, por ejemplo, cuando en la niñez no han cuidado bien de nosotros) a veces es necesario reintegrarlo en nuestra estrella núcleo para recuperar nuestra identidad verdadera y reconocer nuestro sentido y lugar en el mundo, aspecto con el que también se relaciona este centro.

En cuanto a los cordones que se generan desde el cuarto chakra o Corazón, portan la energía del amor en todas sus facetas pero también reflejan el equilibrio entre el amor y la buena voluntad en la relación. Si existe mala voluntad en una relación, este cordón presentará daños y nos impedirá en gran medida experimentar el amor incondicional. Cuando el cordón está suelto puede ser conveniente reconectarlo con el propio corazón o con la glándula timo.

Los cordones que brotan del quinto chakra o centro de la Garganta son especialmente importantes en la comunicación entre las personas que conectan ya que este centro energético no solo está relacionado con la comunicación sino con la verdad; si existen mentiras en la relación este cordón presentará un aspecto débil o dañado. Este aspecto afecta tanto al dar como al recibir esas verdades o mentiras. El estado de estos cordones también están relacionado con la confianza en la voluntad suprema de la relación, esto es su objetivo trascendental.

Los cordones generados a partir del sexto centro o chakra Pineal están relacionados con el amor desde una perspectiva espiritual y muestran si las personas unidas por estas líneas energéticas reconocen al ser amado como un ser de luz, un ser inmortal de energía trascendental o no. Por último, los cordones del séptimo chakra o Corona reflejan nuestra capacidad para integrar el mundo físico y espiritual en las relaciones que mantenemos. Unos cordones del séptimo chakra en óptimas condiciones nos ayudan  comprender el modelo perfecto de una relación.

Problemas con los cordones del luz

El hecho de que existan estos cordones es totalmente natural, de hecho cuanto mejor es una relación más fuertes y brillantes son los cordones. El problema se presenta cuando uno o varios de estos conectores se encuentran dañados; un cordón podría estar deteriorado a causa de una relación insana, incluso podríamos haberlo arrancado sin ser conscientes de ello para evitar la conexión con esa persona que nos perjudicaba. Al desenganchar un cordón, éste puede quedar suspendido en nuestro cuerpo energético o incluso enredarse en el chakra del que sale y causar un problema aún mayor. Otros daños que pueden presentar los cordones consisten en estar debilitados, desgarrados o bloqueados en alguna de sus partes.

Dependiendo de cual sea el daño en el cordón la consecuencia para la relación será distinta, sin embargo por lo general un daño en un cordón que parte del chakra Raíz suele derivar en problemas de falta de enraizamiento o de estabilidad, miedo a la vida física o escasa voluntad de vivir, debilidad física o falta de energía. Un cordón del chakra Sacro en mal estado puede dar problemas de todo tipo relacionados con la sexualidad. El daño en los cordones del Plexo Solar suele derivar en problemas de conexión con el entorno y falta de sentido de nuestro lugar en el mundo, falta de propósito. Un chakra corazón con cordones dañados puede reflejarse en la existencia de relaciones de pareja insanas o incapacidad para sentir amor, además de problemas cardiacos. Un cordón del chakra Garganta en mal estado provoca problemas de comunicación y dificulta el cumplimiento del objetivo de la relación, lo que desemboca en dolor, pero puede también ocasionar problemas físicos como hipertiroidismo, desviación del cuello o afecciones pulmonares. Los cordones del chakra Pineal, cuando están dañados, impiden que podamos amar desde una perspectiva espiritual y pueden generar desde dolores de cabeza y confusión hasta problemas en el aprendizaje y esquizofrenia. Finalmente, unos cordones dañados partiendo del chakra Corona suelen desembocar en depresión y trastornos mentales de diversa índole, en la relación reflejan una incapacidad para comprender la perfección en las relaciones, y también pueden provocarnos la sensación de estar atrapados en un cuerpo sin conexión espiritual, ya que el daño en estos cordones dificulta nuestra conexión con las realidades superiores.

Tanto daño hace un cordón en mal estado a la relación como una mala relación al cordón correspondiente, y no importa de dónde proceda el comportamiento que causa el daño, éste se dejará sentir en la relación y por tanto afectará por igual a ambas partes. Los cordones se pueden limpiar, reparar, reconectar y sanar a través de distintas técnicas de sanación energética, entre ellas la sanación akáshica, pero hay que recordar que nuestra mejor herramienta para conseguir tener unos cordones sanos es nuestra propia conciencia y la voluntad de mejorar nuestras relaciones, darnos cuenta de cómo nos estamos comportando con respecto a esa persona o cómo estamos reaccionando al trato que nos dan o como no estamos cuidando de una relación, ser conscientes de cómo estamos dañando nuestros cordones y tratar de mejorar la situación desde una perspectiva sana y sincera. Recordad que en vosotros mismos está el poder de vuestra propia energía y la clave de la sanación.

Interacciones aurales (III). Los flujos bioplasmáticos

Interacciones aurales (III). Los flujos bioplasmáticos

*The English version of this article has been translated automatically and without revision. Sorry for any mistakes you may find.

En el artículo anterior de la serie hablamos de una de las formas en que interactuamos en el cuarto nivel aural, que es la inducción de frecuencias; vimos cómo unos campos energéticos afectan a otros durante la interacción y cómo podemos proteger y reforzar nuestra aura de manera que no seamos tan fácilmente influenciables a nivel energético. En el presente artículo veremos otra de las formas en que compartimos energía durante las relaciones.

Los flujos bioplasmáticos

Otra de las formas en que interactuamos energéticamente es a través de los llamados “flujos de bioplasma”. Éstos son emanaciones energéticas que desprende nuestra aura y que la visión del campo astral percibe como corrientes fluidas de luz de diversos colores. Estos flujos pueden presentar diversas formas, colores e incluso texturas dependiendo del tipo de interacción que estemos experimentando, de los pensamientos y emociones implicados en la comunicación.

Cuando nos relacionamos con alguien que nos gusta y de forma positiva, estos flujos presentan colores brillantes y claros, mientras que cuando interactuamos con alguien que nos desagrada o bien evitamos intercambiar estos flujos o éstos se vuelven oscuros, irregulares y de aspecto punzante o similar a tentáculos, dependiendo del tipo de emoción que transmita el bioplasma. Con “interacción” no me refiero solamente a los casos en los que existe comunicación explícita, los intercambios aurales se producen también cuando una persona mira a otra incluso a una distancia considerable, aunque no se estén comunicando abiertamente, de hecho estas emanaciones energéticas pueden atravesar el espacio de muchos kilómetros y llegar a una persona en la que estemos pensando con intensidad… pero eso es tema para otro artículo 😉

Cuando interactuamos con alguien por quien sentimos amor, emitimos corrientes de energía rosada semejantes a olas que discurren de forma lenta y suave; si existe pasión, esos flujos rosados se mezclan con olas rápidas de un naranja brillante. Por otro lado, si las emociones son violentas se muestran en forma de lanzas o flechas de tonos oscuros, lanzadas desde el campo aural de la persona que las genera en flujos bruscos e irregulares; si incluyen odio, el bioplasma tomará una forma puntiaguda, penetrante y entrará en el campo de la otra persona de forma invasiva presentando un color rojo oscuro; en cambio si la emoción dominante es la envidia, el flujo se verá como unos tentáculos viscosos, pegajosos, de un oscuro verde grisáceo. Cuando una persona pretende manipular a otra, ya sea consciente o inconscientemente, emite flujos densos y viscosos como los tentáculos que vimos antes o bien ganchos con los que se engancha desesperadamente del campo de la otra persona.

Reacciones a las corrientes bioplasmáticas

El bioplasma que emana de nuestro campo aural reacciona a las interacciones básicamente de cuatro formas distintas: rechazo, atracción, interrupción o permiso. Esto significa que cuando un flujo llega a nosotros podemos rechazarlo, repelerlo, o por el contrario atraerlo aún más hacia nosotros, o bien interrumpimos la interacción para que el bioplasma no llegue a nuestro campo, o permitimos que éste entre en nuestra aura sin oponer resistencia.

Cuando interactuamos con alguien de forma positiva y los flujos de bioplasma son sanos, tendemos a atraerlos hacia nosotros ya que nos hacen sentir bien y el intercambio es beneficioso para ambos. Sin embargo cuando la corriente de energía es agresiva o invasiva, nuestra reacción cambia por completo y pasa a depender en gran medida de nuestro sistema de defensa energética (que vimos en el primer artículo de la serie). Cuando usamos una defensa pasiva tendemos a dejar que los flujos invadan nuestro campo, no nos sentimos suficientemente fuertes como para contrarrestarlos y permitimos que nos invadan; en cambio cuando nuestra defensa es preferentemente activa estamos más inclinados a rechazar, repeler o frenar las corrientes negativas que vienen hacia nosotros.

Para manejar mejor las corrientes no deseadas que nos llegan debemos trabajar nuestra defensa energética. Cada sistema de defensa está asociado a ciertas necesidades del campo energético, cubriendo esas necesidades aprendemos a manejar mejor la defensa y por tanto también la influencia de los flujos de bioplasma.

Quien emplea la defensa de la retirada o la llamada de puercoespín, necesita experimentar su esencia individualizada, su parte divina dentro del individuo diferenciado que es, y también rendirse a la experiencia física de ser humano, de estar en el cuerpo que eligió para esta encarnación. Tanto quien usa la defensa de succión oral como de la negación verbal, tiene como principal necesidad reconocer la fuente infinita de la que nutrirse y saber que es suficiente, que el propio ser es suficiente y que la vida es abundante. Aquellos que utilizan los ganchos y la sujeción mental en su defensa necesitan confiar en los demás, cometer errores y sentirse seguros a pesar de ello, entender y respetar la esencia interna y la voluntad de los demás. El que usa los tentáculos necesita liberarse para sentirse a sí mismo y expresarse, reclamar la esencia divina que hay dentro de sí mismo para no buscar fuera sino dentro. Por último, aquellos que emplean la demostración de fuerza y los que se contienen dentro de sus propios límites necesitan incorporarse plenamente a la experiencia vital, sentir su ser real y encontrar su propia autenticidad.

Impregnando los objetos

Estas interacciones muestran que todos estamos conectados, nos unimos y separamos constantemente a través de estos intercambios energéticos, y no solo lo hacemos con otras personas sino también con los animales, las plantas e incluso los objetos de nuestro entorno. Un objeto puede impregnarse con bioplasma nuestro de forma positiva o negativa, sin darnos cuenta lo estamos cargando con nuestra propia energía y la carga que le demos depende de los pensamientos y sentimientos que tengamos en ese momento. Es así como se cargan las piedras y cristales, pero de forma consciente y con intención; lo mismo podemos hacer con un objeto que queramos impregnar con cierta energía para usar con un determinado propósito.

A continuación os propongo un ejercicio con el que podéis cargar un objeto con una energía concreta para usarlo en las situaciones que necesitéis. En este ejemplo cargaremos el objeto con auto-apreciación, pero podéis cargarlo con cualquier otra energía adaptando el ejercicio a vuestras necesidades.

Elegimos un objeto, algo que coja en una mano y podamos llevar con nosotros fácilmente, preferentemente algo que nos guste mucho. Con el objeto en nuestra mano derecha, nos ponemos en estado de relajación (podemos usar cualquier técnica sencilla para ponernos a tono, puede ser simplemente centrarnos en la respiración, lo que nos sirva mejor). Cargamos el objeto con energía de auto-apreciación; lo hacemos utilizando una visualización en la que nos vemos siendo autónomos y autosuficientes, consiguiendo nuestros objetivos, nos sentimos valiosos y seguros, nadie puede convencernos de que somos menos o de que no valemos. Tratamos de experimentar la sensación, no solo visualizar, ya que el sentimiento es lo que realmente lanza esa energía enfocada por la intención. El objeto se impregnará con esta energía. Podemos llevarlo siempre con nosotros y, cuando sintamos que necesitamos ese poder, esa energía de auto-apreciación, cogemos el objeto y nos nutrimos de ese bioplasma que es nuestro y lleva toda esa carga positiva.

Cuanto más tiempo pase el objeto con vosotros más se cargará de vuestra esencia y mejor responderá a vuestra necesidad energética. De vez en cuando, si sentís que es necesario, podéis repetir el ejercicio y recargarlo (si queréis cargarlo con una energía distinta recordad limpiarlo antes y, una vez neutro, depositad en él la nueva intención). Podéis usarlo para todo lo que se os ocurra; llenarlo de valor para ayudaros a enfrentar una situación difícil, o de confianza, de positividad si normalmente tendéis a ver el vaso medio vacío, de independencia, capacidad comunicativa, empatía o ecuanimidad. Vosotros elegís.

 

En el siguiente artículo de la serie sobre interacciones aurales os hablaré de los cordones de luz, veremos qué son, cómo nos conectan con otras personas y cómo podemos determinar si un cordón está dañado o se encuentra sano.

SaveSave

Interacciones aurales (I) El sistema de defensa

Interacciones aurales (I) El sistema de defensa

*The English version of this article has been translated automatically and without revision. Sorry for any mistakes you may find.

En el cuarto nivel del campo aural, que es el nivel astral, es posible ver cómo nos relacionamos energéticamente con los demás; mientras que en el cuerpo emocional se encuentran los sentimientos y emociones que experimentamos hacia nosotros mismos, el cuerpo astral está formado por los sentimientos y emociones que experimentamos hacia los demás, por lo que en él se encuentra la energía de todas nuestras relaciones, y no solo con otras personas sino también con animales y plantas, la tierra, los astros e incluso los objetos cotidianos.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las distintas formas en que interactuamos con nuestros semejantes y con el entorno. Estas formas son fundamentalmente tres: la inducción de frecuencias, los flujos bioplasmáticos y los cordones de luz. Estas tres formas tienden a resultar confusas cuando se las contempla conjuntamente, por lo que dedicaré un artículo a cada una, en ellos veremos cómo se opera en cada uno de esos niveles de interacción de manera que podáis reconocer vuestro propio comportamiento energético y os contaré cómo podéis manejar cada tipo de intercambio energético en vuestras propias relaciones.

La forma en que nos relacionamos energéticamente guarda una estrecha relación con lo que se llama el sistema de defensa energética; mientras que las tres formas de interacción que mencioné anteriormente pueden darse de forma positiva o negativa, cuando se activa el sistema de defensa la interacción normalmente no es armónica ni saludable. En situación de estrés (para el cuerpo energético ese término puede abarcar muchos tipos distintos de situaciones y diferentes niveles, más de lo que mentalmente entendemos por “estrés”) nuestro cuerpo astral o cuarto nivel del aura reacciona según ese sistema de defensa, y esta reacción determina en gran medida nuestras interacciones aurales.

Ya que el sistema de defensa afecta de una u otra forma al resto de intercambios energéticos, dedicaremos este primer artículo de la serie a este tema, así que a continuación os lo explico con más detalle.

Sistemas de defensa

El sistema de defensa que usamos es pues nuestra reacción energética frente a una fuerza exterior que normalmente percibimos como amenaza en distintos niveles. Este sistema se desarrolla en los primeros años de vida según las interacciones que hemos experimentado principalmente con los padres. Existen formas activas y pasivas de defensa, las activas son ofensivas y las pasivas tienden a protegerse o permitir la “invasión”, pero en última instancia todos tienen el objetivo de defender nuestra energía a toda costa.

Una defensa punzante

Uno de los sistemas de defensa es el que llamamos (usando la terminología de Barbara Ann Brennan) “puercoespín”; cuando usamos esta defensa nuestra aura se vuelve espinosa, punzante, y a alguien con sensibilidad suficiente le puede parecer que esa aura realmente pincha. Podemos darnos cuenta de que alguien está usando esta defensa porque aparecen como personas susceptibles, “punzantes” que provocan en los demás distanciamiento.

La retirada

El sistema de “retirada” consiste en que una parte del aura de la persona abandona momentáneamente el cuerpo (en este caso durante segundos u horas, pero existe una variante en que esta ausencia puede durar días o incluso años); las personas que usan la retirada no gustan del contacto físico porque en realidad temen que los dañen, por lo que les cuesta conectar. Se los puede reconocer porque suelen poner los ojos en blanco.

Defensa de negación

La defensa de la “negativa verbal” es típica de personas con mucha energía en la zona de la cabeza y poca en la parte inferior del cuerpo, la visión ampliada revela una gran concentración de amarillo alrededor de la cabeza y bloqueos en la zona del cuello. Se les distingue por ser verbalmente muy activos.

Absorción de energía

Otro sistema de defensa es el llamado de “succión oral”, que consiste en absorber la energía de los demás; quienes usan esta defensa no pueden procesar bien la energía que existe a su alrededor y la toman de otras personas, por lo que la gente los evita ya que provocan cansancio en quienes se relacionan con ellos. Se les distingue por su agotadora verborrea, por revolotear constantemente entre las personas de su entorno y por mostrarse a menudo impotentes para conseguir que los demás cuiden de ellos (y así les entreguen energía).

Gancho y retención

Los “ganchos” son instrumentos energéticos que usan algunas personas en su sistema de defensa, lo lanzan por encima de su cabeza cuando se sienten amenazados y retienen a su interlocutor hasta conseguir que ceda; estos individuos luchan por demostrar que llevan la razón y en su contienda solo consiguen agresividad recíproca.

Tentáculos

Los “tentáculos” son usados como sistema de defensa para captar energía de los demás; la persona que usa este sistema permanece alejado del resto en actitud silenciosa, encerrado en sí mismo, hasta que los demás se acercan para ayudarle y es cuando lanza los tentáculos hacia el campo energético de quienes le hacen caso. Se les suele reconocer porque intentan hacer cómplices y, cuando hablan, efectúan largas pausas en sus discurso esperando a que alguien complete su frase.

Una defensa explosiva

El sistema de defensa “histérico” consiste en chocar contra las auras de las personas que están cerca por medio de rayos y explosiones energéticas. A las personas que usan esta defensa se les percibe en ese momento como furiosos, explosivos, caóticos, y provocan una estampida general ya que nadie desea estar cerca cuando explotan.

Los intocables

Otro sistema de defensa es el llamado “retención en los propios límites”, consiste en reforzar los propios límites aurales engrosándolos para que nadie pueda entrar en su aura, para mantenerse intocable. Este tipo de defensa se percibe como superioridad y provoca distancia en los demás, problemas para conectar.

Exhibición de fuerza

Por último se puede mencionar el sistema de “exhibición de fuerza”, según el cual la persona que lo usa explota hacia arriba y aclara su aura de manera que parece pujarse o aumentar de tamaño, consiguiendo una actitud de “aquí mando yo” que también provoca alejamiento y espanta a las personas cercanas.

Cómo manejar cada sistema de defensa

Cada tipo de defensa se asocia a cierto miedo ya que nos defendemos cuando nos sentimos atacados o en peligro y nos sentimos así cuando algo despierta nuestro temor. Por ello es importante tener presente que, cuando detectamos que una persona está usando un sistema de defensa que reconocemos, tengamos presente que no lo hace por causa nuestra sino para defenderse de lo que siente como una amenaza y nos preguntemos qué es lo que ha disparado el miedo de esa persona.

La defensa energética en otros

Para manejar sistemas de defensa como el del puercoespín y la retirada (en sus dos versiones), ambos basados en un miedo a sufrir daños, lo mejor es no acercarse mucho a ellos ni tocarles, sino ser cordial y hacerles ver que no les vamos a hacer daño, que están seguros hablando con nosotros. Elevar la frecuencia para interactuar con ellos es importante, ya que lo captarán y se sentirán más seguros, el puercoespín esconderá las púas y el de retirada se quedará en el cuerpo.

Las personas que usan la negativa verbal y la succión oral mantienen un patrón de carencia derivado de su miedo a no tener suficiente, esto les lleva a absorber energía cuando se sienten amenazados. Lo mejor es no colocarse directamente en frente de ellos para evitar que se conecten a nuestro chakra Plexo Solar para tomar energía, evitar el contacto visual directo y enviarles energía voluntariamente a través de nuestros palmochakras hacia su Plexo Solar.

Para aquellos que usan los ganchos como defensa todo es una batalla, están constantemente en lucha y no confían en nadie porque bajar la guardia implica ser traicionado. Para interactuar positivamente con ellos lo mejor es no discutir con ellos, evitar la confrontación y escucharles, que sientan que pueden confiar en nosotros, que no estamos ahí para luchar sino para colaborar. Esto también sirve para manejar la defensa histérica.

Por último, para tratar con personas que usan las defensas de retención dentro de los propios límites y la de exhibición de fuerza lo mejor es situarse cerca (no hay que tener miedo de que nos quiten energía ya que ellos mismos tienen demasiada y no lo harán) en una actitud de afectuosa aceptación. Su miedo se basa en la falta de autenticidad, por lo que podemos tratar de ver su esencia, su auténtico yo escondido cuando tratamos con ellos.

Manejar nuestro propio sistema de defensa

¿Y qué ocurre cuando nos damos cuenta de que esa persona que está usando los ganchos, o los tentáculos, o explotando o retirándose de su propio cuerpo somos nosotros mismos? Todos usamos una o más de las formas de defensa mencionadas, a veces incluso las combinamos, porque todos tenemos miedos que nos llevan a intentar protegernos.

La buena noticia es que no somos esclavos de nuestra reacción energética, no es algo que simplemente ocurra sin que podamos evitarlo. Aparte de trabajar sobre nuestros miedos, tenemos la capacidad de tomar conciencia de lo que estamos experimentando y manejarlo de la manera más provechosa para nosotros y para nuestra salud energética.

Si nos damos cuenta de que usamos las púas o nos escapamos del cuerpo, tengamos presente que estamos seguros, que nadie nos va a hacer daño. Nos vendrá bien concentrarnos en el momento presente y en estar en el cuerpo, presentes, sabiendo que existe una parte divina siempre dentro de nosotros que nos hace indestructibles.

Si usamos la negativa verbal o la succión oral, nos será especialmente útil enraizarnos, conectarnos con la energía de la tierra y saber que podemos abastecernos de esa energía, que no necesitamos extraerla de otras personas, pensar en términos de abundancia y tener en cuenta que tenemos y somos suficiente.

Si descubrimos que estamos usando el chancho para defendernos, debemos confiar y dejar de controlarlo todo, tener en cuenta que no todo tiene que ser una lucha constante y que no tenemos que demostrar nada.

Si detectamos que hemos estado usando los tentáculos nos vendrá bien recapacitar sobre nuestras capacidades, descubrir que podemos hacer las cosas solos, que podemos ser autosuficientes. Nos hará bien también tener en cuenta que no todo el mundo quiere controlarnos o invadirnos, que somos libres de vivir nuestra vida como más nos guste y que siempre podemos crear un espacio privado donde sentarnos con nosotros mismos y simplemente ser.

Si nuestra defensa consiste en retenernos dentro de nuestros propios límites o en exhibir un despliegue de fuerza, la mejor forma de lidiar con nuestro sistema de defensa energética es encontrar nuestra esencia, descubrir nuestra propia autenticidad, la que está debajo de la fachada que ofrecemos al mundo.

 

Vista la parte más “truculenta” de las interacciones energéticas, en el próximo artículo hablaremos de la inducción de frecuencias y de cómo el campo aural de unas personas es capaz de influir en el de otras, de qué depende esta influencia y cómo podemos fortalecer nuestro propio campo energético.