Meridianos (III). Cómo armonizarlos

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Si habéis estado siguiendo la serie de artículos sobre los meridianos, ya sabéis cómo localizarlos, cómo nos afecta su funcionamiento y cómo podéis testarlos para descubrir en qué estado se encuentran. Para los que acabáis de llegar y queréis poneros al día, aquí os dejo los enlaces a los dos artículos anteriores:

Meridianos (I) Cómo conocerlos
Meridianos (II) Cómo revisarlos

En este último artículo veremos cómo limpiarlos y cómo hacerles, por así decirlo, una “puesta a punto” que los mantenga sanos.

Puntos reflejos neurolinfáticos

Si de limpieza se trata, hay que empezar hablando del sistema linfático. Todo el mundo conoce el sistema circulatorio, pero fuera del área de la sanación he encontrado que poca gente conoce realmente qué es y cómo funciona el sistema linfático. Éste forma parte del sistema inmunitario y se asemeja al circulatorio, ya que también se extiende por todo el cuerpo, pero en lugar de transportar sangre transporta linfa (una sustancia blanquecina producto del exceso de líquido que sale de los capilares sanguíneos y que se compone principalmente de glóbulos blancos, lípidos, gérmenes y restos metabólicos).

El sistema linfático no dispone de un órgano que bombee como el corazón, se activa por el pulso arterial, la actividad muscular y la compresión del tejido al presionar desde el exterior. Esto significa que, si no nos movemos, la linfa no se mueve, y en las vidas sedentarias que llevamos la mayoría, esto es exactamente lo que ocurre la mayor parte del tiempo; las sustancias tóxicas que el cuerpo debería expulsar se quedan acumuladas en nuestro sistema linfático provocando todo tipo de problemas; todos esos aditivos que ingerimos en los alimentos procesados (por mencionar solo una parte) se quedan en nuestro cuerpo de manera que nuestro organismo tiene que lidiar con más y más veneno contando con unos recursos cada vez más débiles.

La presión en los puntos neurolinfáticos (NL) pone a circular la linfa para ayudar a nuestro organismo a deshacerse de los tóxicos. Esto no solo funciona a nivel físico sino también etérico, donde se encuentran los meridianos; es por ello que, al trabajar con los puntos NL, liberamos la toxicidad de los canales, tanto a nivel químico como energético (energías negativas procedentes de emociones y pensamientos negativos).

A continuación os paso la imagen de los puntos NL correspondientes a cada meridiano (marcados con puntos verdes en cada dibujo). Para verlos con más detalle podéis clicar en la imagen y los podréis observar por separado.

El uso de la técnica

El tratamiento de esos puntos NL es manual, podéis utilizar el dedo índice o corazón (o ambos) y masajearlos suavemente con un pequeño movimiento circular en el sentido de las agujas del reloj.

Si duelen o molestan significa que hace falta estimularlos, continuad masajeándolos con firmeza pero suavidad. No os aconsejo tratar más de tres puntos NL (o grupos de puntos) al día porque se liberan demasiadas toxinas y puede ser demasiado para procesarlo, es mejor ir variando y tratar un par distinto cada día, ir observando vuestras reacciones y adaptar vuestra rutina.

Limpieza del meridiano

Una vez liberados los tóxicos, es conveniente hacer la limpieza de los meridianos. Ya conocéis el trazado de cada canal, dónde empieza y dónde termina cada uno. Para limpiar un meridiano lo recorremos en el sentido inverso a su flujo normal, es decir, empezamos por el final (en el dibujo, el punto azul más claro) y lo vamos recorriendo hasta el principio (en el dibujo, el punto azul más oscuro).

Antes de trazarlo es conveniente frotar las palmas para estimular los palmochakras, ya que éstos son los que van a arrastrar la energía negativa que haya en el meridiano y sacarla hacia fuera. Una vez trazado al revés, sacudimos las manos para librarnos de los restos energéticos densos que hayan podido quedar enganchados.

El cuerpo etérico, como ya visteis en el artículo sobre las capas del aura, se extiende desde la piel hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de ésta, por lo que el recorrido podéis hacerlo rozando o sin rozar el cuerpo, justo por encima de éste.

Tras recorrer el meridiano al revés, lo trazamos dos o tres veces en el sentido del flujo habitual, empezando por el punto inicial (azul oscuro) y terminando por el punto final (azul claro) para energizarlo y restaurar la circulación de energía a lo largo del canal en el sentido correcto.

Esto podéis hacerlo con los meridianos que hayan dado negativo en el test o cuando tenéis algún problema con un órgano o un músculo; si tenemos dolor de estómago porque una comida nos ha sentado mal, podemos tratar el meridiano del estómago, si estamos resfriados podemos tratar el meridiano del pulmón, si estamos muy cansados podemos tratar el del riñón para obtener energía extra, etc…

Recordad nunca trazar al revés el meridiano del corazón, como apuntaba en el primer artículo de la serie, pues podría afectar negativamente el funcionamiento del órgano asociado. El Triple Calentador, en cambio, siempre podéis trazarlo al revés para sedarlo pues normalmente siempre tiene un exceso de energía y rara vez le hará falta energizarse.

Mantenimiento de los meridianos

Ahora que hemos limpiado los meridianos que teníamos obstruidos, queremos mantenerlos sanos para que, en la medida de lo posible, no vuelvan a obstruirse. Los canales son muy susceptibles de sufrir todo tipo de problemas ya que constantemente transportan energías tanto positivas como de baja frecuencia o negativas. Por eso es importante tratarlos regularmente, no nos sirve hacerles una limpieza y olvidarnos porque pronto volverán a llenarse de sustancias tóxicas. Algunos bloqueos incluso serán más graves y no podremos solucionarlos solo con estos ejercicios sino con una limpieza más profunda, pero con estas técnicas podemos al menos mantenerlos en el mejor estado posible por nosotros mismos.

Los meridianos funcionan con un ritmo de manera que cada dos horas uno de ellos recibe más energía que el resto. No hay en este artículo espacio para hablar de ello en profundidad pero sí os puedo comentar que una técnica para mantener la salud de nuestros canales consiste en trazar todos los meridianos seguidos, según el orden de la llamada “rueda de los meridianos”.

 

Cada meridiano se traza una sola vez y en el sentido del flujo normal de energía (del punto 1 al final). Empezamos con el meridiano dominante a la hora en que hacemos el ejercicio y vamos recorriendo toda la rueda para acabar repitiendo el primero. Por ejemplo, si son las 09.30 de la mañana cuando empezamos el ejercicio, trazamos primero el meridiano del bazo, luego pasamos al del corazón, después el intestino delgado, la vejiga, etc. hasta llegar al meridiano del estómago y acabar repitiendo el trazado del bazo.

Esta técnica es más completa y efectiva si tanto al principio como al final trazamos los llamados “meridiano central” y “meridiano gobernador”. Éstos en realidad no son meridianos sino circuitos radiantes y no los he incluido en esta serie porque más adelante dedicaremos un artículo a hablar detalladamente sobre estos flujos, pero tenéis una imagen con el trazado en el primer artículo de la serie. En nuestro ejemplo la secuencia completa sería entonces la siguiente:

Central–Gobernador–Bazo–Corazón–Intestino delgado–Vejiga–Riñón–Pericardio–Triple calentador–Vesícula–Hígado–Pulmón–Intestino grueso–Estómago–Bazo–Central–Gobernador.

Uso de cristales

Para aquellos que trabajéis con cristales o simplemente os guste usar la energía de las piedras, podéis utilizarlas para hacer el trazado de los meridianos. Para arrastrar las energías negativas hacia fuera os recomiendo la turmalina negra, que funciona muy bien a la hora de limpiar energías negativas de cualquier tipo; el trazado inverso del meridiano que estéis tratando será aún más efectivo si os valéis del poder de esta piedra.

A la hora de energizar y armonizar los meridianos trazándolos en el sentido del flujo normal de su energía, os recomiendo usar el cuarzo transparente, pues tiene una frecuencia muy alta que puede ayudar a sanar considerablemente el canal que estéis tratando. Con ese cristal nunca os podéis equivocar, su energía es tan pura y sanadora que lo podéis usar en todo momento y para multitud de propósitos.

Por último solo considerar el cristal en sí: se recomienda un cristal pulido que podáis deslizar más fácilmente (aunque se puede hacer el trazado sin rozar la piel, un cristal con puntas o picos  estaría “arañando” el cuerpo etérico y ésa no es la idea). Yo prefiero utilizar piedras con forma de huevo o esferas, y existen varitas de sanación que tienen por un lado un cuarzo romo, generalmente una esfera y que se pueden sujetar muy cómodamente para hacer el trazado.

Al final se trata de que os sintáis cómodos con los instrumentos que utilicéis, ya sean cristales o las yemas de los dedos o las palmas de las manos. Mi consejo es que probéis distintas formas y técnicas, observéis vuestras reacciones y os quedéis con lo que mejor os funciona.