Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (III)

En los dos artículos anteriores de esta serie dedicada a los bloqueos y cómo detectarlos (ver parte I y parte II) veíamos cómo podemos darnos cuenta de que un bloqueo energético está mermando nuestra energía, o afectándonos a nivel emocional o mental generando emociones y pensamientos negativos, o dificultando un área determinada de nuestra vida.

En este tercer y último artículo de la serie, veremos cómo un bloqueo puede atraer situaciones negativas hacia nosotros y cómo muchas dolencias y enfermedades que sufrimos en el plano físico son un reflejo de los problemas que llevamos enganchados en nuestro sistema energético.

Atracción de situaciones negativas

Nos puede parecer que determinadas situaciones llegan una y otra vez a nuestra vida; ¿las atraemos o es simple mala suerte?, quizá se trate de que tenemos un bloqueo que propicia que ese tipo determinado de situación negativa se repita en nuestra vida.

Una lección pendiente puede operar como un bloqueo en un área de vida concreta; encarnamos con distintas lecciones que aprender y, para aprenderlas, antes de “bajar” diseñamos un plan de vida que nos coloque en posición de completar esas lecciones. Si una de las cosas que decidimos aprender es, por ejemplo, perdonar, una y otra vez se nos presentarán situaciones en nuestra vida que nos permitan practicar el perdón, si no llegamos a hacerlo seguiremos viviendo experiencias de este tipo hasta que consigamos completar la lección.

Conocer nuestro perfil espiritual es muy útil en este caso, ya que al conocer las lecciones que trajimos para aprender y que aún no hemos completado es más fácil enfocarse en ellas y llegar a eliminar los bloqueos derivados de una lección pendiente.

Los programas automáticos, patrones de comportamiento y creencias limitadoras son también grandes atractores de situaciones negativas recurrentes en nuestra vida, así como las formas de pensamiento negativas (no olvides que atraemos aquello en lo que nos enfocamos) y proyecciones mentales, no solo las que nosotros generamos sobre los demás sino también las que los demás proyectan sobre nosotros; por ejemplo, si todo el mundo piensa que eres una persona torpe y proyectan esta idea sobre ti, esta proyección atraerá hacia ti situaciones en que es fácil mostrar torpeza de una forma o de otra (esto funciona solo si tú mismo crees lo que se dice sobre ti y aceptas la opinión de los demás de que eres una persona torpe).

Una vida pasada puede también estar provocando que ciertas situaciones se repitan en tu vida; a lo largo de nuestras encarnaciones generamos karma con otras personas, y el universo se alinea para darte la oportunidad de compensar ese karma, de manera que una y otra vez se te presentan situaciones que te permitan hacerlo. Claro que si no conocemos de dónde procede ese karma o no sabemos siquiera que lo tenemos, cómo funciona o cómo compensarlo, será más difícil eliminar los bloqueos derivados de esto. Una lectura de vidas pasadas nos puede dar esa información para que podamos enfocarnos en qué debemos compensar y “limpiar” para seguir avanzando en nuestra evolución. A veces, incluso después de haber compensado karma, queda en nuestro sistema energético un residuo que continua afectándonos hasta que lo eliminamos con una limpieza energética.

Por último, también es posible que una maldición o hechizo (que no son más que energías de baja frecuencia y carga negativa dirigidas directamente contra nosotros) atraiga situaciones negativas recurrentes a nuestra vida. Un guía negativo puede asimismo provocar esto al guiarnos constantemente hacia el camino equivocado, uno en el que encontremos siempre el mismo tipo de obstáculo.

Enfermedades o dolencias recurrentes

Por último hablaremos de los bloqueos que pueden provocar en nuestro organismo físico problemas de salud recurrentes; ese dolor de cabeza que viene una y otra vez, o la molestia en la cadera que vuelve de forma recurrente, problemas con los que ya habías lidiado que vuelven una y otra vez para llamar tu atención sobre algún aspecto que estás tratando de ignorar.

Por supuesto lo aconsejable al notar una molestia o una dolencia es ir al médico para descubrir de qué se trata y cómo tratarlo, pero a veces encontramos que todo está bien en nuestro organismo físico… y sin embargo la molestia sigue apareciendo. Podría tratarse de un bloqueo energético que se manifiesta en lo físico.

Una forma de pensamiento negativa en el cuerpo mental puede reflejarse como una dolencia en el cuerpo físico, una chakra dañado puede ocasionar problemas en el órgano con el que está asociado, una fuga energética, un taponamiento en un canal o incluso un problema energético en el ADN pueden traducirse a nivel físico en múltiples dolencias, molestias y enfermedades. Tratando el bloqueo energético adecuadamente podemos liberar esa energía negativa y eliminar el problema físico en muchos casos.

A veces la raíz de la dolencia es externa (por decirlo de alguna forma, ya que en realidad todo está en nuestro sistema energético, que existe en distintos niveles de realidad), como en el caso de la influencia de una vida pasada (por ejemplo, si en una encarnación anterior hemos muerto ahorcados podríamos tener en la vida actual problemas en el cuello), o de una maldición, hechizo o ataque psíquico procedente de otra persona o entidad; una potente emanación de energía de baja frecuencia dirigida directamente hacia nosotros nos puede provocar todo tipo de problemas físicos.

 

Además de lo ya mencionado a lo largo de estos tres artículos, existen otros bloqueos más difíciles de detectar en uno mismo usando la simple observación. Una exploración energética más profunda, como la realizada por medio de la percepción sensorial elevada o de una lectura de los Registros Akáshicos, puede detectar este tipo de problemas.

Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la impresión energética, una especie de marca en nuestro cuerpo emocional o mental que puede modificar la estructura energética de nuestra aura y afectarnos a nivel psicológico, emocional y físico; el cortafuegos, un tipo de implante que además de taponar la energía genera un programa negativo y bloquea nuestro potencial de crecimiento espiritual, o la pérdida de facetas del alma, sobre la que puedes encontrar más información en este artículo: Facetas del alma.

También puede ocurrir que el Cordón Dorado (también llamado Hilo de Fuego o Línea del Hara) se encuentre dañado en algún punto; este hilo energético nos conecta tanto con el Yo Superior y los planos elevados como con el núcleo terrestre de donde obtenemos energía vital y estabilidad, de manera que si la conexión está dañada nos será más difícil sentirnos conectados a ese nivel.

Los cordones aurales (líneas de energía que nos conectan a las personas con las que establecemos relaciones) también pueden verse dañados o incluso rotos causando múltiples problemas en la relación a la que están asociados.

A veces trabajamos estos problemas sin saberlo, lo hacemos cada día, cada vez que nos enfrentamos a nuestros miedos, cada vez que perdonamos o ayudamos a alguien de forma desinteresada, cada vez que nos atrevemos a mirar hacia dentro y reconocer algo que hemos negado durante mucho tiempo… cada vez que decidimos crecer y avanzar. Una lectura energética te puede ayudar a detectar lo que no llegas a ver por ti mismo y a desprenderte de obstáculos que no necesitas en tu camino, pero recuerda que, en última instancia, somos nosotros mismos los que debemos trabajar por nuestro crecimiento, los que tenemos la responsabilidad y el poder de llegar a convertirnos en los humanos que deseamos ser.