Registros Akáshicos (II) Limpieza energética

Registros Akáshicos (II) Limpieza energética

Hace tiempo publicamos un artículo sobre los Registros Akáshicos o Crónica de Akasha, donde ya se mencionaba el tipo de información a la que podemos acceder abriendo estos archivos:

El acceso a los Registros Akáshicos sirve para conocer nuestras vidas pasadas; esta creencia es cierta, pero solo parcialmente, ya que en los registros no solo podemos encontrar información acerca de nuestras vidas anteriores sino otros muchos datos que nos pueden ser de ayuda en la comprensión de quiénes somos y por tanto en nuestra evolución. Nuestra misión vital, lo que hemos venido a aprender y tenemos para ofrecer a la Humanidad, lo que nos impide crecer o bloquea nuestra evolución, los retos que se nos pueden presentar en la actual encarnación, lo que no conseguimos aprender en una vida anterior o las capacidades que sí logramos y no estamos aprovechando… Todo esto y mucho más podemos encontrar consultando nuestros registros, cualquier inquietud que seamos capaces de imaginar y que nos ayude a evolucionar espiritualmente puede obtener respuesta cuando consultamos la memoria cósmica.

Una de las cosas que se pueden hacer a través de la lectura de los registros akáshicos de una persona es una limpieza energética. Ésta es una práctica que está cada vez más extendida entre los sanadores energéticos y por eso me gustaría, en este artículo, hablar un poco sobre ella y contaros cómo funciona.

Proceso de lectura de registros para limpieza energética

Este tipo de lectura está enfocada en investigar bloqueos o disfunciones energéticas, sí como en examinar los problemas que pueden estar bloqueando nuestro camino y sanarlos para facilitar nuestro avance y evolución. Siguiendo un protocolo establecido, se obtiene (previo permiso) del Yo Superior de la persona en cuestión, la información sobre cada uno de los bloqueos que existan y que ese Yo Superior considere oportuno tratar en ese momento. A partir de la información canalizada en la lectura de registros, se identifican los bloqueos y posteriormente se realiza la limpieza energética.

Durante la lectura se realiza un repaso a los diferentes componentes del sistema energético; éste es complejo y consta de diversos elementos que configuran nuestro ser. Para no entrar en excesivos detalles, baste decir que en la lectura y sanación de bloqueos se realiza una revisión de todos estos elementos agrupados en los siguientes bloques: La Matriz Etérea, el Sistema de Canales, el Doble Etéreo con el Cordón Dorado, los Chakras y las siete Capas del Aura.

Normalmente el sistema energético, debido a muy diversas causas, se va llenando de sustancias de baja vibración, enganches, bloqueos en las distintas capas o en los chakras que lo forman, que dificultan el libre fluir de la energía y el buen funcionamiento de los centros energéticos. La mayoría de problemas se manifiestan como desórdenes energéticos de varias clases que, según su localización, bloquean o crean problemas en una o más áreas de nuestra vida.

Así pueden aparecer bloqueos de todo tipo, como entidades enganchadas en cualquiera de los cuerpos sutiles, impresiones energéticas, formas de pensamiento negativas que se han “endurecido” en una determinada capa del aura, fugas de energía, chakras desequilibrados, enganches a una red de energía negativa, incluso problemas procedentes de vidas anteriores o residuos kármicos de asuntos ya resueltos que han dejado un poso energético en alguna parte del sistema de la persona. Todos estos problemas o bloqueos pueden no solo identificarse sino también sanarse con una limpieza energética a través de la lectura de registros akáshicos.

¿Y cómo nos hacemos una lectura de registros para eliminar bloqueos? Pues eso os lo contamos en un artículo posterior 😉

¡Salud energética a todos!

Regresión. Un viaje a nuestras vidas pasadas

Regresión. Un viaje a nuestras vidas pasadas

¿Quién no ha oído hablar del karma? Incluso personas poco inclinadas a la espiritualidad tienen alguna noción (a veces más o menos acertada, a veces completamente distorsionada) de lo que es el karma y de conceptos como la reencarnación y las vidas pasadas, pero no tantas de estas personas han oído hablar de la regresión o, más concretamente, de la terapia regresiva a vidas pasadas, el vehículo para viajar al pasado que se esconde más allá de nuestra memoria.

El Karma

Pero vayamos por partes… el karma es un concepto central en distintas religiones y creencias, como el budismo, el hinduismo, el jainismo, la teosofía o el espiritismo, un concepto que se desarrolla de forma diferente según las distintas doctrinas (en unas hay dioses involucrados, en otras el karma funciona automáticamente, como una ley más de la naturaleza) pero que tiene la misma base de interpretación. No me extenderé aquí en las diferencias y peculiaridades de cada religión sino en la idea común y los puntos de confluencia referidos a este concepto.

Digamos pues que el karma es una especie de energía trascendente que se deriva de los actos de las personas. Los seres humanos tenemos libertad para elegir entre el bien y el mal (si se me permite la simplificación), pero a esa libertad va unida la obligación de asumir las consecuencias de nuestras elecciones y por tanto la responsabilidad de nuestros actos; en realidad no solo nuestras acciones, sino también de las palabras que pronunciamos y de los pensamientos que generamos, puesto que no solo lo que hacemos genera karma sino también lo que pensamos y decimos.

Esta energía trascendente que llamamos karma sería pues la encargada de hacer que nos sea devuelto todo lo que damos, es decir, el karma hace que todas nuestras acciones, pensamientos y palabras tengan una respuesta proporcionada, una consecuencia. Según esto, el que maltrata será maltratado, y el que ama será amado, si haces daño sabrás lo que es el dolor y si prestas tu ayuda recibirás ayuda. Si estas respuestas no son evidentes es porque nunca sabemos cuándo experimentaremos la consecuencia de nuestros actos, nuestra mente mortal la mayoría de las veces no es capaz de enlazar lo que está recibiendo con algo que hace tiempo lanzó al universo. Y es que esa consecuencia puede llegar meses, años… o vidas más tarde.

Reencarnación

El concepto de reencarnación va unido al del karma; a veces experimentamos la consecuencia de una acción en una misma vida, pero en otras ocasiones pagamos nuestra deuda kármica una o varias encarnaciones más tarde. Según la creencia en la reencarnación, una sola vida no es suficiente para experimentar lo que significa realmente ser Humano. Por ejemplo, siendo un hombre blanco que mendiga por las calles en la Francia de Napoleón con todo lo que esto implica, no se puede saber lo que es ser una mujer negra viviendo en Etiopía en el siglo XX con todo lo que esto implica; las experiencias que estos dos personajes vivirían en sus respectivas vidas les servirían para aprender determinadas cosas, pero no todo lo que el alma necesita experimentar en su camino de evolución.

Una sola vida no es ni remotamente suficiente para experimentar todo lo que necesitamos vivir, el viaje evolutivo del alma hacia su perfeccionamiento y posterior reintegración con la Fuente de la que procede, pasa por un ciclo de vida-muerte-nueva vida que se repite encarnación tras encarnación. Así, en cada vida nos encontramos con experiencias valiosas de las que aprender, que nos acercan cada vez más a nuestra naturaleza superior y van desvelando el camino hacia nuestro destino como seres divinos. Si en una vida cometimos un acto que espera respuesta, en la siguiente habremos de responder a las consecuencias y enfrentarnos a ellas compensando esa parte de nuestra historia o, más concretamente, de la historia de nuestra alma. Al final todo queda balanceado y las energías acaban equilibrándose.

El karma, pues, determina las condiciones de la nueva encarnación, es la energía que guía nuestras vidas de manera que tengamos la oportunidad de enfrentarnos a las situaciones necesarias para “limpiar” esas acciones pasadas, de compensar nuestras “deudas” kármicas de manera que nos liberemos del peso del pasado y evolucionemos espiritualmente.

Recuerdo de otras vidas

Mucha gente no cree en la posibilidad de la reencarnación por el simple hecho de que normalmente no recordamos otras vidas. Aunque se dan casos en los que un sujeto accede espontáneamente al recuerdo de algún suceso anterior a su nacimiento, lo habitual es que no recordemos nada, y el motivo es sencillamente que no estamos preparados para recordar; el ser humano medio no soportaría el peso emocional que conlleva enfrentarse a sucesos que tuvieron lugar en vidas pasadas, de hecho muchas personas ni siquiera están preparadas para considerar la idea de la reencarnación y lo que ello implica.

Hay experiencias de nuestra infancia que no somos capaces de recordar pero que nos afectan en nuestra vida adulta, vivencias a veces traumáticas que se esconden tras el velo de la conciencia pero afectan a nuestros comportamientos y relaciones, condicionan nuestras vidas sin que seamos siquiera conscientes de ello, y solo podemos acceder a ellas y afrontarlas con ayuda experta. Lo mismo ocurre con esas experiencias de vidas pasadas que no recordamos, un episodio de una encarnación pasada puede estar afectando a nuestra vida presente sin que sepamos qué, cómo y por qué.

Esos recuerdos están guardados en la memoria del alma, y podemos acceder a ellos con ayuda experta para, cuando estemos preparados, llegar a entenderlos, aceptarlos, integrarlos y aprender de ellos. Existen formas de acceder a estas memorias, como el acceso a los Registros Akáshicos por medio de la canalización o la terapia regresiva a vidas pasadas, de la que os hablaré a continuación.

Terapia regresiva

La regresión es la rememoración vivenciada de eventos pasados en estados no ordinarios de conciencia. Se puede acceder a estos eventos pasados por medio de distintas técnicas, como la hipnosis, la relajación, la visualización, la hiperventilación, el uso de la música, etc… Existen además varios modos de regresión, cada uno de los cuales usa distintas técnicas para llegar a su objetivo terapéutico.

Uno de los modos es la Regresión de Edad, con la que se accede a la memoria oculta de la vida del sujeto, que se enfrenta a eventos pasados traumáticos que afectan a su presente. Otro de los modos es la Regresión a Vidas Pasadas, con la que se accede por medio de la hipnosis a eventos de vidas anteriores del sujeto, acontecimientos previos a su nacimiento que afectan a su vida presente.

La terapia regresiva no es algo nuevo, en el siglo XIX y principios del XX ya era popular entre investigadores y científicos reconocidos, entre ellos varios premios Nobel como el matrimonio Curie, J. Strutt o Ch. Richet. Ya en la época moderna, durante los años 60 volvió a cobrar auge entre psicólogos y psiquiatras renombrados y, gracias a las investigaciones de éstos, se avanzó considerablemente en el desarrollo de terapias para acceder a los recuerdos de vidas pasadas. El tratamiento con terapias regresivas desveló su potencial curativo de forma notable, a pesar de lo cual los investigadores que se atrevieron a publicar sus resultados muchas veces se toparon con el rechazo de la comunidad científica más tradicionalista.

Regresionistas

Entre otros muchos dedicados a la regresión, cabe citar a tres doctores conocidos internacionalmente, que han ayudado a desarrollar técnicas para la terapia regresiva con sus investigaciones y publicación de sus experiencias con pacientes “regresados”.

M. Newton, autor de “Vida entre vidas”

Michael D. Newton. Tras trabajar con terapia regresiva a vidas pasadas con numerosos pacientes, desarrolló sus propias técnicas de regresión y centró sus investigaciones en la experiencia espiritual entre vidas. De su trabajo con pacientes regresados resultaron sus dos títulos, “Vida entre vidas” y “El destino de las almas”, obras inspiradoras y esclarecedoras que apoyan su reputación a nivel internacional como autoridad en regresiones espirituales y pionero en desentrañar los misterios de la vida y la muerte.

Helen Wambach. Además de regresar a miles de pacientes a sus vidas pasadas, experimentó la progresión a vidas futuras en un estudio de 2500 sujetos; aunque la doctora falleció antes de poder terminar dicho estudio, su colega Chet Snow lo finalizó y publicó los resultados, según los cuales solo se presentaron cuatro posibles escenarios futuros con un componente común: una drástica reducción de la población de la Tierra (“Mass dreams of the future”, 1993) Además de su obras “Vida antes de la vida” (1978) y “Reviviendo Vidas Pasadas: La evidencia bajo hipnosis” (1984), numerosos artículos sobre sus trabajos han sido publicados en distintas revistas científicas.

Brian Weiss, autor de “Muchas vidas, muchos maestros”

Brian Weiss. Siendo escéptico en estos temas y poco inclinado a considerar la reencarnación, tras toparse con pacientes que viajaban a vidas pasadas en sus sesiones regulares de hipnosis, acabó descubriendo el potencial curativo de estas sesiones y asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Su profundización en esta área le llevó a narrar sus experiencias con pacientes en estado hipnótico y a publicar numerosos libros en que trataba desde este ángulo el tema de la reencarnación. Algunos de sus títulos más conocidos son “Muchas vidas, muchos maestros” (1988), “A través del tiempo” (1993), “Los mensajes de los Sabios” (2001) y “Muchos cuerpos, una misma alma” (2006)

“Lo que siembres, recogerás”

La regresión, pues, nos permite conocer esas experiencias pasadas que afectan nuestra vida presente, nos da la oportunidad de “limpiar” nuestro karma y evolucionar espiritualmente en cuanto que afrontamos esas deudas del pasado y nos liberamos aprendiendo de ellas. Pero al igual que esas acciones de vidas pasadas afectan a la vida presente, los actos (además de pensamientos y palabras) que llevamos a cabo en nuestra vida presente afectarán a nuestras vidas futuras.

Dejadme precisar que en realidad todas éstas son vidas simultáneas, “vidas pasadas” y “vidas futuras” son apreciaciones que hacemos para expresar cómodamente la idea dentro de nuestra concepción lineal del tiempo, sin embargo el tiempo no es lineal, todo sucede al mismo tiempo… pero esto es un asunto para otro artículo en el que ya os contaré más detalles 😉

El caso es que, conozcamos o no nuestra experiencia vital más allá de quienes somos en esta vida, es ahora cuando se nos brinda una oportunidad única de dedicarnos a nuestro desarrollo espiritual con plena conciencia de que lo que hacemos, decimos y pensamos tiene consecuencias y por tanto somos responsables; quizá no experimentemos esas consecuencias en meses, en años o en toda nuestra vida, pero ahora sabemos que la ley del karma funcionará para, tarde o temprano, devolvernos lo que dimos.

 

 

Registros Akáshicos (I)

Registros Akáshicos (I)

Existe una expresión muy conocida con la que quisiera iniciar este artículo: “A las palabras se las lleva el viento”, pertenece a la voz popular y ésta normalmente habla con voz sabia. En este caso concreto, no obstante, la vox populi se equivoca. A las palabras no se las lleva el viento, de hecho tampoco se borran con el tiempo ni se pierden una vez pronunciadas; no solo todo lo que dijimos, sino también todo lo que pensamos, lo que sentimos e hicimos queda registrado, y de cada palabra pronunciada, de cada pensamiento, acto y sentimiento que una vez nos perteneció y salió de nuestro ser, somos responsables.

Pero si todo queda registrado, ¿dónde se guarda?, ¿cómo se almacenan semejantes registros?, ¿es posible que exista un “lugar” capaz de albergar la memoria de lo que somos? La respuesta es “sí”, todo queda “grabado” en la memoria más amplia y completa que jamás hemos imaginado, un compendio de todo lo que somos y que llamamos los Registros Akáshicos.

El Libro de la Vida

La palabra “Akasha” procede del sánscrito y viene a nombrar a la sustancia energética de la que mana toda vida, es el éter, el cielo, el espacio, ese fluido impalpable y sutil que los antiguos hindúes suponían penetraba todo el Universo. De esta materia están hechos los Registros Akáshicos, una memoria universal que contiene todo el conocimiento pasado, presente y opciones de futuro; en estos registros está contenida cada experiencia, impresión, idea o pensamiento de cada alma en cada mundo, en cada una de sus encarnaciones y en cada momento de éstas, además de todas las posibilidades de desarrollo de todas y cada una de las almas existentes.

Los Registros Akáshicos han recibido distintos nombres según diferentes culturas, como “Libro de la Vida” o “Libro del Alma”, pero todas han coincidido en una memoria universal donde palabras y pensamientos, acciones, emociones y sentimientos quedaban registrados para siempre. Desde que Annie Bésant, ocultista británica, mencionara por primera vez el concepto de “Registros Akáshicos” en su obra “The ancient wisdom”, distintos autores, ocultistas, teósofos, psíquicos y filósofos, han escrito acerca de esta memoria cósmica. Algunos de los más conocidos son Charles W. Leadbeater, teósofo británico; el psíquico estadounidense Edgar Cayce; el danés Max Heindel, fundador de la Sociedad Rosacruz; la escritora inglesa Alice Bailey; Dion Fortune, ocultista británica, o el escritor esoterista colombiano Samael Aun Weor, también fundador del movimiento neognóstico.

Rudolf Steiner, padre de la Antroposofía, en varios de sus libros y conferencias hace mención a los registros como “Crónica del Akasha”, y apunta que no se trata de un mero testimonio muerto de la Historia de la Humanidad, como si de una crónica escrita y catalogada en una biblioteca se tratara, sino que es algo vivo; al consultar los registros, los sucesos almacenados en cierto modo se desarrollan ante los ojos del que los consulta.

Consulta de los Registros Akáshicos

En el pasado tan solo las almas altamente evolucionadas eran capaces de consultar los registros y obtener información de ellos, pero actualmente el acceso que antes nos estaba vedado es posible para cualquiera de nosotros, para cualquier persona sinceramente interesada en esta memoria universal. El motivo es el momento tan especial que vivimos, un tiempo en el que finaliza una época y comienza otra, caracterizada por una mayor conciencia; debido al salto evolutivo que ya hemos empezado a experimentar, la expansión de la conciencia nos permite una percepción del tiempo cada vez menos lineal, más multidimensional y por tanto más conectada con la frecuencia de los registros.

Para consultar la Crónica Akáshica debemos alinear nuestras vibraciones energéticas con los registros, desprendernos de conjeturas intelectuales y apelar a nuestros Guías y Maestros, ya que con su ayuda accederemos a la información que buscamos; ellos nos ayudarán a canalizar la energía que llegará hasta nosotros en forma de palabras, imágenes, metáforas o un sentimiento, una certeza, una revelación o incluso un mensaje de nuestros ancestros… es la forma en que la respuesta que solicitamos llega hasta nosotros. Esta respuesta nunca va más allá de nuestras posibilidades, y su grado de profundidad va marcado por la pregunta, es decir, el propio consultante de los registros es quien determina la calidad de la información que obtendrá.

Pero para llegar a consultar los Registros Akáshicos no es suficiente con alinearnos vibracionalmente con ellos, necesitamos una “llave”, una clave que nos permita el acceso a los archivos; esa clave va con nosotros en cada una de nuestras encarnaciones y no es ni más ni menos que el nombre que elegimos cuando encarnamos. Al desprendernos de la Fuente (aunque nunca llegamos a separarnos del todo de Ésta) e ingresar en los planos de la materia, emitimos un tono; este tono es acorde con nuestro nombre completo y, ya que mientras estamos encarnados no tenemos conciencia de ese tono, usamos nuestro nombre junto con una oración para acceder a los registros.

Información obtenida

Existe la creencia de que el acceso a los Registros Akáshicos sirve para conocer nuestras vidas pasadas; esta creencia es cierta, pero solo parcialmente, ya que en los registros no solo podemos encontrar información acerca de nuestras vidas anteriores sino otros muchos datos que nos pueden ser de ayuda en la comprensión de quiénes somos y por tanto en nuestra evolución. Nuestra misión vital, lo que hemos venido a aprender y tenemos para ofrecer a la Humanidad, lo que nos impide crecer o bloquea nuestra evolución, los retos que se nos pueden presentar en la presente encarnación, lo que no conseguimos aprender en una vida anterior o las capacidades que sí logramos y no estamos aprovechando… Todo esto y mucho más podemos encontrar consultando nuestros registros, cualquier inquietud que seamos capaces de imaginar y que nos ayude a evolucionar espiritualmente puede obtener respuesta cuando consultamos la memoria cósmica.

Sin embargo los Registros Akáshicos no solo sirven para contestar a nuestras preguntas, el mero hecho de considerar su existencia nos da la medida de nuestra responsabilidad sobre nuestros actos y pensamientos, y por tanto nos hace más conscientes de todo cuanto hacemos y pensamos, más conscientes de lo que hacemos de nosotros mismos, nos ayuda a conocernos mejor por medio del desarrollo de una mayor conciencia, y también nos hace comprender que nada se pierde, que todo queda registrado en algún lugar donde podemos consultar y aprender de nuestros aciertos y errores, que todo es significativo y tiene importancia, todo cuanto decimos, todo cuanto pensamos y hacemos tiene su eco en el Universo.

______________________________________________________

Autores mencionados: 
Annie Bésant, “The ancient wisdom” (1898)
Charles Webster Leadbeater, “Man: How, Whence, and Whither?” (1910)
Edgar Cayce (1877-1945)
Max Heindel (1865-1919)
Alice Bailey (1880-1949)
Dion Fortune (1890-1946)
Samael Aun Weor (1917-1977)
Rudolf Steiner (1861-1925)