Interacciones aurales (I) El sistema de defensa

Interacciones aurales (I) El sistema de defensa

*The English version of this article has been translated automatically and without revision. Sorry for the mistakes you will find.

En el cuarto nivel del campo aural, que es el nivel astral, es posible ver cómo nos relacionamos energéticamente con los demás; mientras que en el cuerpo emocional se encuentran los sentimientos y emociones que experimentamos hacia nosotros mismos, el cuerpo astral está formado por los sentimientos y emociones que experimentamos hacia los demás, por lo que en él se encuentra la energía de todas nuestras relaciones, y no solo con otras personas sino también con animales y plantas, la tierra, los astros e incluso los objetos cotidianos.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las distintas formas en que interactuamos con nuestros semejantes y con el entorno. Estas formas son fundamentalmente tres: la inducción de frecuencias, los flujos bioplasmáticos y los cordones de luz. Estas tres formas tienden a resultar confusas cuando se las contempla conjuntamente, por lo que dedicaré un artículo a cada una, en ellos veremos cómo se opera en cada uno de esos niveles de interacción de manera que podáis reconocer vuestro propio comportamiento energético y os contaré cómo podéis manejar cada tipo de intercambio energético en vuestras propias relaciones.

La forma en que nos relacionamos energéticamente guarda una estrecha relación con lo que se llama el sistema de defensa energética; mientras que las tres formas de interacción que mencioné anteriormente pueden darse de forma positiva o negativa, cuando se activa el sistema de defensa la interacción normalmente no es armónica ni saludable. En situación de estrés (para el cuerpo energético ese término puede abarcar muchos tipos distintos de situaciones y diferentes niveles, más de lo que mentalmente entendemos por “estrés”) nuestro cuerpo astral o cuarto nivel del aura reacciona según ese sistema de defensa, y esta reacción determina en gran medida nuestras interacciones aurales.

Ya que el sistema de defensa afecta de una u otra forma al resto de intercambios energéticos, dedicaremos este primer artículo de la serie a este tema, así que a continuación os lo explico con más detalle.

Sistemas de defensa

El sistema de defensa que usamos es pues nuestra reacción energética frente a una fuerza exterior que normalmente percibimos como amenaza en distintos niveles. Este sistema se desarrolla en los primeros años de vida según las interacciones que hemos experimentado principalmente con los padres. Existen formas activas y pasivas de defensa, las activas son ofensivas y las pasivas tienden a protegerse o permitir la “invasión”, pero en última instancia todos tienen el objetivo de defender nuestra energía a toda costa.

Una defensa punzante

Uno de los sistemas de defensa es el que llamamos (usando la terminología de Barbara Ann Brennan) “puercoespín”; cuando usamos esta defensa nuestra aura se vuelve espinosa, punzante, y a alguien con sensibilidad suficiente le puede parecer que esa aura realmente pincha. Podemos darnos cuenta de que alguien está usando esta defensa porque aparecen como personas susceptibles, “punzantes” que provocan en los demás distanciamiento.

La retirada

El sistema de “retirada” consiste en que una parte del aura de la persona abandona momentáneamente el cuerpo (en este caso durante segundos u horas, pero existe una variante en que esta ausencia puede durar días o incluso años); las personas que usan la retirada no gustan del contacto físico porque en realidad temen que los dañen, por lo que les cuesta conectar. Se los puede reconocer porque suelen poner los ojos en blanco.

Defensa de negación

La defensa de la “negativa verbal” es típica de personas con mucha energía en la zona de la cabeza y poca en la parte inferior del cuerpo, la visión ampliada revela una gran concentración de amarillo alrededor de la cabeza y bloqueos en la zona del cuello. Se les distingue por ser verbalmente muy activos.

Absorción de energía

Otro sistema de defensa es el llamado de “succión oral”, que consiste en absorber la energía de los demás; quienes usan esta defensa no pueden procesar bien la energía que existe a su alrededor y la toman de otras personas, por lo que la gente los evita ya que provocan cansancio en quienes se relacionan con ellos. Se les distingue por su agotadora verborrea, por revolotear constantemente entre las personas de su entorno y por mostrarse a menudo impotentes para conseguir que los demás cuiden de ellos (y así les entreguen energía).

Gancho y retención

Los “ganchos” son instrumentos energéticos que usan algunas personas en su sistema de defensa, lo lanzan por encima de su cabeza cuando se sienten amenazados y retienen a su interlocutor hasta conseguir que ceda; estos individuos luchan por demostrar que llevan la razón y en su contienda solo consiguen agresividad recíproca.

Tentáculos

Los “tentáculos” son usados como sistema de defensa para captar energía de los demás; la persona que usa este sistema permanece alejado del resto en actitud silenciosa, encerrado en sí mismo, hasta que los demás se acercan para ayudarle y es cuando lanza los tentáculos hacia el campo energético de quienes le hacen caso. Se les suele reconocer porque intentan hacer cómplices y, cuando hablan, efectúan largas pausas en sus discurso esperando a que alguien complete su frase.

Una defensa explosiva

El sistema de defensa “histérico” consiste en chocar contra las auras de las personas que están cerca por medio de rayos y explosiones energéticas. A las personas que usan esta defensa se les percibe en ese momento como furiosos, explosivos, caóticos, y provocan una estampida general ya que nadie desea estar cerca cuando explotan.

Los intocables

Otro sistema de defensa es el llamado “retención en los propios límites”, consiste en reforzar los propios límites aurales engrosándolos para que nadie pueda entrar en su aura, para mantenerse intocable. Este tipo de defensa se percibe como superioridad y provoca distancia en los demás, problemas para conectar.

Exhibición de fuerza

Por último se puede mencionar el sistema de “exhibición de fuerza”, según el cual la persona que lo usa explota hacia arriba y aclara su aura de manera que parece pujarse o aumentar de tamaño, consiguiendo una actitud de “aquí mando yo” que también provoca alejamiento y espanta a las personas cercanas.

Cómo manejar cada sistema de defensa

Cada tipo de defensa se asocia a cierto miedo ya que nos defendemos cuando nos sentimos atacados o en peligro y nos sentimos así cuando algo despierta nuestro temor. Por ello es importante tener presente que, cuando detectamos que una persona está usando un sistema de defensa que reconocemos, tengamos presente que no lo hace por causa nuestra sino para defenderse de lo que siente como una amenaza y nos preguntemos qué es lo que ha disparado el miedo de esa persona.

La defensa energética en otros

Para manejar sistemas de defensa como el del puercoespín y la retirada (en sus dos versiones), ambos basados en un miedo a sufrir daños, lo mejor es no acercarse mucho a ellos ni tocarles, sino ser cordial y hacerles ver que no les vamos a hacer daño, que están seguros hablando con nosotros. Elevar la frecuencia para interactuar con ellos es importante, ya que lo captarán y se sentirán más seguros, el puercoespín esconderá las púas y el de retirada se quedará en el cuerpo.

Las personas que usan la negativa verbal y la succión oral mantienen un patrón de carencia derivado de su miedo a no tener suficiente, esto les lleva a absorber energía cuando se sienten amenazados. Lo mejor es no colocarse directamente en frente de ellos para evitar que se conecten a nuestro chakra Plexo Solar para tomar energía, evitar el contacto visual directo y enviarles energía voluntariamente a través de nuestros palmochakras hacia su Plexo Solar.

Para aquellos que usan los ganchos como defensa todo es una batalla, están constantemente en lucha y no confían en nadie porque bajar la guardia implica ser traicionado. Para interactuar positivamente con ellos lo mejor es no discutir con ellos, evitar la confrontación y escucharles, que sientan que pueden confiar en nosotros, que no estamos ahí para luchar sino para colaborar. Esto también sirve para manejar la defensa histérica.

Por último, para tratar con personas que usan las defensas de retención dentro de los propios límites y la de exhibición de fuerza lo mejor es situarse cerca (no hay que tener miedo de que nos quiten energía ya que ellos mismos tienen demasiada y no lo harán) en una actitud de afectuosa aceptación. Su miedo se basa en la falta de autenticidad, por lo que podemos tratar de ver su esencia, su auténtico yo escondido cuando tratamos con ellos.

Manejar nuestro propio sistema de defensa

¿Y qué ocurre cuando nos damos cuenta de que esa persona que está usando los ganchos, o los tentáculos, o explotando o retirándose de su propio cuerpo somos nosotros mismos? Todos usamos una o más de las formas de defensa mencionadas, a veces incluso las combinamos, porque todos tenemos miedos que nos llevan a intentar protegernos.

La buena noticia es que no somos esclavos de nuestra reacción energética, no es algo que simplemente ocurra sin que podamos evitarlo. Aparte de trabajar sobre nuestros miedos, tenemos la capacidad de tomar conciencia de lo que estamos experimentando y manejarlo de la manera más provechosa para nosotros y para nuestra salud energética.

Si nos damos cuenta de que usamos las púas o nos escapamos del cuerpo, tengamos presente que estamos seguros, que nadie nos va a hacer daño. Nos vendrá bien concentrarnos en el momento presente y en estar en el cuerpo, presentes, sabiendo que existe una parte divina siempre dentro de nosotros que nos hace indestructibles.

Si usamos la negativa verbal o la succión oral, nos será especialmente útil enraizarnos, conectarnos con la energía de la tierra y saber que podemos abastecernos de esa energía, que no necesitamos extraerla de otras personas, pensar en términos de abundancia y tener en cuenta que tenemos y somos suficiente.

Si descubrimos que estamos usando el chancho para defendernos, debemos confiar y dejar de controlarlo todo, tener en cuenta que no todo tiene que ser una lucha constante y que no tenemos que demostrar nada.

Si detectamos que hemos estado usando los tentáculos nos vendrá bien recapacitar sobre nuestras capacidades, descubrir que podemos hacer las cosas solos, que podemos ser autosuficientes. Nos hará bien también tener en cuenta que no todo el mundo quiere controlarnos o invadirnos, que somos libres de vivir nuestra vida como más nos guste y que siempre podemos crear un espacio privado donde sentarnos con nosotros mismos y simplemente ser.

Si nuestra defensa consiste en retenernos dentro de nuestros propios límites o en exhibir un despliegue de fuerza, la mejor forma de lidiar con nuestro sistema de defensa energética es encontrar nuestra esencia, descubrir nuestra propia autenticidad, la que está debajo de la fachada que ofrecemos al mundo.

 

Vista la parte más “truculenta” de las interacciones energéticas, en el próximo artículo hablaremos de la inducción de frecuencias y de cómo el campo aural de unas personas es capaz de influir en el de otras, de qué depende esta influencia y cómo podemos fortalecer nuestro propio campo energético.

 

Nivel aural: las siete capas del aura (II)

Nivel aural: las siete capas del aura (II)

En la primera parte del artículo sobre los niveles aurales vimos en detalle las tres primeras capas del aura, los niveles inferiores asociados a los aspectos de la vida física, así como la cuarta capa del aura o cuerpo astral, que sirve como “puente” entre los niveles inferiores y los superiores. A continuación os cuento un poco más sobre los cuerpos de los niveles más elevados.

Niveles superiores del aura
El Patrón Etéreo

El quinto nivel es el del Patrón Etéreo. Éste se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 45 – 60 cm y se visualiza como un espacio en negativo; contiene la plantilla de todo lo que existe a nivel de la capa etérica que a su vez es molde para lo físico, por lo que este nivel se ve como un fondo azul cobalto lleno de líneas traslúcidas o transparentes que dibujan las formas originales.

Es el nivel de la voluntad divina y por ello contiene también el modelo evolutivo y el plan universal; si esta capa está sana, estaremos alineados con la voluntad divina y por tanto con nuestro plan de vida, si no lo está, nos sentiremos fuera de lugar, como si no estuviéramos conectados con nuestro entorno y no encajáramos en el puzle global.

El Cuerpo Celestial

La sexta capa del aura es el llamado Cuerpo Celestial. Esta capa aural se visualiza con percepción ampliada desde el cuerpo físico hasta unos 60 – 83 cm como el brillo que rodea a una vela en tonos oro y plata mezclado con rayos de luz más fuertes de diversos colores en suaves tonos opalescentes. Esta luz posee una frecuencia muy alta ya que vibra en el nivel del amor divino. El cuerpo celestial contiene los sentimientos dentro del mundo del espíritu, los más elevados, y cuando se unen el sexto chakra (relacionado con este cuerpo) y el corazón, ambos abiertos, sentimos el verdadero amor incondicional.

La falta de alimento espiritual puede oscurecer el brillo del cuerpo celestial y dañarlo, pero también es perjudicial un exceso de fuerza en este nivel, es decir, utilizar la experiencia espiritual para evadirnos de la realidad física. Hay que recordar que el mundo físico existe dentro del espiritual, no fuera de él, y que la salud está en el medio, no en los extremos.

El Patrón Cetérico

Finalmente tenemos la séptima capa del aura o Patrón Cetérico, también conocido como Cuerpo Causal. Esta capa se extiende aproximadamente unos 75 – 105 cm desde el cuerpo físico y engloba a todas las demás, manteniendo toda el aura cohesionada y protegida; el cuerpo causal es como una rejilla de finos hilos energéticos de color oro-plata con un borde exterior más grueso que protege tanto de fugas energéticas como de influencias exteriores.

Éste es el nivel mental del plano espiritual, por lo que a través de este cuerpo comprendemos el gran modelo de la vida que procede de la mente divina y conocemos nuestra perfección dentro de nuestras imperfecciones. La falta de salud en el Patrón Cetérico hace que las líneas de energía que tejen la red o el “huevo aural” se vean tenues, debilitadas, e incluso se resquebrajen en algunas partes, lo que ocasiona fugas de energía entre otros problemas.

La salud del nivel aural

Para mantener la salud del campo es necesario cuidar de todos los niveles aurales y nutrirlos de distinta forma, pues todos ellos están interrelacionados y todos son parte de nosotros. Una vida sana y plena en todos los sentidos pasa por limpiar, cargar y equilibrar los siete niveles aurales, lo que equivale a tomar responsabilidad por todas las áreas de experiencia en nuestra vida.

Si uno de los cuerpos es débil o presenta problemas de cualquier tipo, esto dificultará que tengamos una experiencia plena en esa área, o se proyectará como obstáculos e inconvenientes en el campo al que corresponda. Por ello una revisión y limpieza del campo aural siempre es conveniente, pero somos nosotros mismos los que debemos trabajar para mantenerlo sano atendiendo a las necesidades de cada nivel.

Necesidades del aura

El Cuerpo Etérico responde a las necesidades puramente físicas, la necesidad prioritaria de este nivel es la de sentirse a gusto, el disfrute de los sentidos carga este cuerpo. Para sanar y nutrir el Cuerpo Emocional necesitamos aceptarnos y querernos a nosotros mismos, por lo que puede ser útil hacer una lista de las formas en que nos rechazamos y sustituirlas por sentimientos positivos. En el tercer nivel o Cuerpo Mental la necesidad básica consiste en entender nuestra situación de forma clara y racional, pero también lo sanamos encontrando y eliminando los juicios negativos sobre nosotros mismos. El cuarto nivel es el de las relaciones con los otros, por lo que interaccionar de forma positiva con amigos y familiares es la mejor forma de cubrir las necesidades del Cuerpo Astral.

Al pasar a las capas superiores, las necesidades se vuelven lógicamente más trascendentales. El Patrón Etéreo se carga alineándonos con la verdad y expresándola; la palabra posee un gran poder y en ella reside la energía creativa, podemos usarla para sanar este nivel. Al sexto nivel o Cuerpo Celestial se accede expresando la verdad de las necesidades y satisfaciéndolas, así se carga automáticamente este cuerpo, y por último el Cuerpo Causal se sana encontrando el objetivo del alma y comprendiendo el modelo perfecto universal, dándonos cuenta de que todo es perfecto aún con sus imperfecciones.

Atender a las necesidades de cada capa del aura es tanto o más importante que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, a esto último estamos acostumbrados y nos parece lógico y necesario, pero mantener la salud del campo aural no solo determinará el bienestar de una parte de nosotros sino de todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

En los dos artículos anteriores os he hablado de los dos niveles más profundos en que existe el ser humano: el de la Estrella núcleo, que es la chispa divina, la esencia de lo que verdaderamente somos, y el de la Línea del Hara, que como os contaba contiene nuestro propósito en la vida y nos mantiene conectados con la divinidad y el Yo Superior así como con el núcleo terrestre y su energía.

En este artículo sobre los niveles del ser (que publicaré en dos partes) os hablaré del nivel que se encuentra entre lo físico y los dos anteriormente mencionados: el nivel aural.

El aura es una estructura que existe en un nivel más profundo que el físico y que sustenta a éste, esto significa que todo lo que existe en el mundo físico ha sido antes creado en el nivel aural. Así como el nivel del Hara contiene la misión vital y la intención, y la Estrella del núcleo contiene nuestra esencia, el aura contiene las energías de nuestra personalidad; todo cuanto notamos, sentimos, pensamos, cómo nos comportamos, nuestros patrones y forma de relacionarnos… todo está contenido en el nivel aural, y cada aspecto ocupa una región concreta del aura según su vibración. Veamos  en detalle cuáles son esas regiones.

Composición del aura

El aura está compuesta por siete capas, cada una de las cuales posee una frecuencia vibratoria distinta y por tanto se dedica a un tipo diferente de experiencia vital. Cada capa se asocia a uno de los siete chakras principales; todos estos centros se encuentran en todos los niveles del aura pero cada capa tiene una conexión especial con uno de los chakras ya que su frecuencia vibratoria es la misma.

De estas siete capas, las tres primeras son los niveles inferiores donde procesamos las energías del mundo físico, las tres últimas son los niveles superiores donde experimentamos las realidades espirituales, y la cuarta capa es un nivel intermedio que sirve de puente entre ambos niveles; el chakra corazón es el “transformador” de las energías en su paso de los planos superiores a los inferiores y viceversa.

En este artículo os hablaré con más detalle sobre los niveles inferiores y la cuarta capa; en el siguiente artículo (nivel aural II) os contaré más sobre los niveles superiores y la forma en que podemos cubrir las necesidades de cada capa del aura para mantenerla sana.

El Cuerpo Etérico

La primera capa, la más cercana al cuerpo físico, es el llamado Cuerpo Etérico. Este nivel es como un envoltorio energético que sirve de molde para el cuerpo físico, crea la materia corporal y la sustenta. La visión ampliada revela un resplandor de azul claro a grisáceo (dependiendo de la salud energética de la persona) de filamentos en constante movimiento, que se extienden desde el cuerpo físico hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de éste.

En este nivel experimentamos el placer y el dolor que nos llegan desde los sentidos, pero también las sensaciones de vitalidad, sexo, sueño (o falta de éste) y actividad física. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido. Ya que este nivel supone una protección energética natural para el cuerpo, cuando existe un bloqueo en él pasa rápidamente al nivel físico en forma de dolor, malestar o enfermedad.

El Cuerpo Emocional

La segunda capa es el Cuerpo Emocional. Este nivel se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 2.5 – 7.5 cm de éste y está formado por nubes de sustancia fluida en constante movimiento; estas nubes son sentimientos y emociones que tenemos hacia nosotros mismos. Los sentimientos positivos se visualizan con colores vivos mientras que los negativos se ven como nubes de tonos más oscuros, sucios incluso si esos sentimientos son confusos.

Las emociones y sentimientos hacia nosotros mismos, tanto positivos como negativos, deben fluir y circular (lo que conseguimos reconociéndolos, aceptándolos y expresándolos) de lo contrario se interrumpe el flujo de energía, ésta se estanca y provoca problemas en las capas cercanas, es decir en el cuerpo etérico y en el cuerpo mental.

El Cuerpo Mental

Éste es pues el siguiente nivel, la tercera capa del aura o Cuerpo Mental. Se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 7.5 – 60 cm en forma de luz brillante, se puede ver como finas líneas energéticas de un color amarillo limón. El cuerpo mental contiene, como su nombre indica, nuestra energía mental, los pensamientos, ideas y procesos mentales; las formas de pensamiento se pueden ver con percepción ampliada como manchas de brillo y contornos variables dependiendo del grado de claridad de la idea y de la calidad del pensamiento. Los pensamientos negativos ralentizan la vibración de esta capa y hacen que las líneas de energía se vuelvan oscuras y distorsionadas.

El Cuerpo Astral

La cuarta capa aural corresponde al llamado Cuerpo Astral. Esta capa está formada por los sentimientos que experimentamos hacia los demás, por lo que en ella se encuentra la energía de todas nuestras relaciones (no solo con otras personas sino también con animales y plantas, objetos, astros, etc). El cuerpo astral se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 15 – 30 cm y se percibe como corrientes de líquido de diversos colores; cuando la energía es de baja frecuencia el “líquido” es denso y oscuro, cuando es de frecuencia elevada (sentimientos positivos) es fluido y de colores brillantes.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las corrientes energéticas que fluyen entre las personas cuando interactúan, así como los cordones aurales (de los que hablaremos con detalle en otro artículo) pero también bloqueos relacionados con criaturas que habitan en el plano astral, como entidades de distinto orden y parásitos energéticos.

 

En el siguiente artículo terminaremos de ver los detalles sobre los niveles superiores del aura y os pasaré unos consejos para satisfacer las necesidades de cada capa del aura.

 

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Conexión compasiva: ¿ayuda o perjuicio?

Conexión compasiva: ¿ayuda o perjuicio?

A lo largo del tiempo que llevo canalizando los Registros Akáshicos de las personas que acuden a Merkaba para sanar sus bloqueos energéticos, he encontrado que en numerosas ocasiones se detecta un tipo de bloqueo que llamamos “conexión compasiva”. Este tipo de conexión es más habitual de lo que pudiéramos pensar y mucha gente la experimenta sin siquiera saberlo, por lo que me he decidido a subir un pequeño artículo explicando de qué se trata y cómo podemos evitarla.

Esta conexión se crea cuando un alma, consciente o inconscientemente, ofrece sus recursos energéticos a otra para asistirla de alguna forma, ayudarla en su crecimiento y su evolución personal, o bien facilitarle una tarea vital que consideramos excesiva para el alma que asistimos. Así, con la buena intención en el ánimo, permitimos que otra persona (normalmente un ser querido) se conecte a nuestro sistema energético y “beba” de él o bien le enviamos un flujo de energía con el fin de proporcionarle ayuda energética.

Lo que en principio puede parecer un acto altruista y generoso es en realidad nocivo tanto para el que da como para el que recibe, ya que por un lado el dador pierde parte de su propia energía y acaba drenado, y por otra parte el que recibe pierde la oportunidad de conseguir por sí mismo el sustento energético. No es que no podamos enviar energía positiva y curativa a otras personas, está en nuestra naturaleza el deseo de ayudar a nuestros seres queridos, pero la forma en que se entrega puede ser más o menos nociva, y también más o menos efectiva. La energía vital que necesitamos está disponible para todos, podemos obtenerla de distintas formas pero debemos hacerlo por nuestros propios medios si queremos evolucionar y aspiramos a ser energéticamente independientes en lugar de esperar a que otros nos sustenten.

Sin embargo, si realmente deseamos compartir energía con las personas a las que queremos ayudar sí que hay formas de hacerlo sin drenar nuestro propio sistema energético. A continuación os cuento cómo podéis hacerlo de una forma sencilla y efectiva.

A la hora de asistir energéticamente a alguien es recomendable no usar la propia energía sino hacerlo absorbiéndola del núcleo de la tierra; esto podemos hacerlo a través de los chakras secundarios de las plantas de los pies, que están hechos precisamente para ello, para obtener energía vital del centro terrestre. Este ejercicio comienza pues afianzándonos bien en el suelo, preferentemente estando en pie, nos concentramos en las plantas de los pies, sentimos la conexión con la superficie sobre la que nos encontramos y visualizamos un pequeño remolino de color pardo girando en cada una de nuestras plantas, en el sentido de las agujas del reloj; esos conos energéticos son los que absorverán la energía.

Luego visualizamos la energía vital bullendo en el núcleo de la Tierra, es puro sustento para la vida y el planeta nos lo ofrece para que lo usemos siempre que lo necesitemos. Observamos cómo esa energía sube lentamente hacia la superficie, llamada por nuestros chakras plantares, y penetra a través de ellos entrando en nuestro cuerpo energético. Con nuestra intención la conducimos hacia arriba subiéndola por las piernas hasta nuestros chakras principales.

La vamos a ir transportando chakra a chakra comenzando por el centro energético base o chakra raíz; visualizamos cómo la energía del núcleo energetiza ese centro y continua subiendo hasta el centro sacro, lo carga y sigue ascendiendo, llena ahora el chakra plexo solar de energía vital y continúa su ascenso hasta el centro del corazón, el chakra cardiaco. Una vez allí, transportamos la energía a lo largo de ambos brazos llevándola hasta los palmochakras, los centros secundarios de las palmas de las manos. Desde ellos podemos transmitir la energía hacia la persona que deseemos. Podemos complementar la transferencia utilizando una visualización de nuestro ser querido recibiendo la energía, también a través de sus palmochakras, y extendiéndola por todo su sistema energético.

Hay quien me pregunta por el color de esa energía, si es conveniente visualizarla de un color concreto que resulte más sanador. Os puedo decir que los colores verde, violeta, dorado y plateado poseen una vibración altamente curativa, pero al final vuestra propia intuición os dirá qué color es más conveniente usar en cada momento y para cada propósito, visualizad lo que os parezca más cómodo y lo que vuestro corazón os diga que es apropiado para vosotros y para la persona a la que queréis ayudar.

Cuando consideremos que hemos traspasado sufienciente energía, podemos interrumpir el flujo y bien devolver la energía restante a la tierra o bien extenderla por nuestro propio sistema para sanarnos a nosotros mismos. Finalmente, no olvidemos dar las gracias a la madre Tierra por ofrecernos su energía vital 😉

Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

En el artículo anterior os hablé de la Estrella Núcleo, la chispa divina que todos tenemos dentro de nosotros, esa parte más allá del tiempo, del espacio y de la encarnación, lo que somos realmente. Me han preguntado mucho sobre la Línea del Hara que mencionaba en ese artículo, que es entre otras cosas la “puerta” por la que la Estrella Núcleo emerge para después pasar a los niveles áuricos y finalmente al nivel físico, así que a continuación me extenderé algo más sobre este aspecto para que, conociendo un poco mejor esa “puerta”, os sea más fácil utilizar la fuerza sanadora de la estrella.

Qué es el nivel del Hara

El nivel del Hara es uno de los cuatro niveles en los que existe el ser humano. Estos niveles son el físico, que es el más superficial y denso, el aural o del campo energético, más profundo que el anterior y donde todo se crea antes de existir en el plano físico, el nivel del Hara, aún más profundo y del que hablaremos más a continuación, y por debajo de éste el nivel de la Estrella Núcleo (del que os hablaba en el artículo anterior).

El nivel del Hara guarda relación con nuestra misión en la vida y el objetivo espiritual con que encarnamos; aquí se almacenan nuestras intenciones, por lo que un cambio significativo en nuestra intención provocará un cambio en este nivel y por tanto impactará el proceso creativo que nos permite cumplir nuestra misión vital . Pero hablemos antes de dónde están exactamente contenidas esas intenciones y de por qué conocer más a fondo y mantener sano este nivel es importante. Para ello empezaremos viendo las partes que lo componen.

Qué forma la Línea del Hara

Como su nombre indica, la Línea del Hara es una línea o cordón energético que con percepción ampliada se visualiza como un hilo dorado de algo menos de un centímetro de grosor y une tres puntos de nuestro sistema, además de conectarnos con el núcleo de la Tierra.

El primer punto está a aproximadamente un metro por encima de nuestra cabeza, presenta el aspecto de un pequeño cono con la base hacia abajo y el vórtice hacia arriba, y se conoce como Punto de Individualización porque representa nuestra primera individualización con respecto a la Fuente, la primera vez que nos separamos del origen (aunque sigamos formando parte de él) para convertirnos en una individualidad.

El segundo punto se encuentra un poco por encima de donde estaría el chakra corazón en el nivel aural, a unos 6,5 centímetros por debajo de la garganta, se le llama Sede del Alma o Corazón Superior y se percibe como una luz esférica azul-morada. Aquí están contenidos nuestros anhelos, los que nos conducen a través de la vida para cumplir con nuestra misión vital y también nos aporta la pasión para realizarla.

El tercer punto es el Tantien Inferior; situado a unos 2,5 – 4 centímetros por debajo del ombligo, presenta el aspecto de una bola de luz dorada de unos seis centímetros de diámetro recubierta por una membrana. Aquí almacenamos la energía vital pero también contiene nuestra voluntad de vivir en el cuerpo físico.

El cuarto punto de conexión de la Línea del Hara es en realidad el núcleo de la Tierra, que nos provee de energía vital cuando nos enraizamos. Cuando utilizamos esa energía con fines curativos, al llegar al Tantien éste se vuelve de un color rojo y genera calor en el cuerpo del sanador.

Conexiones sanas en la Línea del Hara

Es importante mantener la Línea del Hara sana, alineada y conectada a sus puntos principales, pues nos sentiremos alineados con nuestra misión vital y enfocados hacia nuestros objetivos más altos, las piezas del puzle de nuestra vida encajarán y todo estará sincronizado con el propósito universal, con el plan que diseñamos antes de encarnar, además de que estaremos más sanos en todos los sentidos.

Cuando esta línea no está bien conectada al punto de individualización nos sentimos desconectados de la Fuente de la que procedemos, no sentimos que exista algo más grande que nosotros y nuestra espiritualidad se resiente. Si la sede del alma está desplazada o no está bien conectada al cordón dorado, no entendemos bien nuestros anhelos y éstos no nos pueden guiar por la vida para llevarnos a realizar nuestra misión vital, lo que deriva en un sentimiento de falta de propósito en la vida. Si es el Tantien inferior el punto descentrado o que no está bien conectado o que se encuentra incluso dañado, no somos capaces de acceder a la energía vital que se acumula en este centro, por lo que nos sentiremos agotados y faltos no solo de vitalidad sino de la alegría de vivir en el mundo físico.

Además de estas conexiones, es muy importante que la línea del Hara esté bien enraizada en el núcleo del planeta, pues así podremos sincronizar nuestra vibración con la del campo magnético de la Tierra y extraer la energía vital para recargarnos. El enraizamiento nos permite además mantener centrado y sano el cordón, con lo que podremos atraer hacia este nivel la Estrella núcleo más fácilmente y trabajar con ella en nuestra propia sanación.

Ejercicio para enraizar la Línea del Hara

Enderezar la línea del Hara, sanarla cuando está dañada o centrar y reconectar los puntos que la forman, es una tarea avanzada que debe dejarse en manos de un sanador. Sin embargo existen ejercicios que podemos practicar por nosotros mismos para conectarnos al núcleo terrestre y extraer energía sanadora para recargar la línea. En breve subiré una meditación guiada para enraizarnos a través del cordón dorado, pero mientras tanto os dejo un ejercicio de visualización que os puede servir para ello.

Visualiza una bola dorada de energía en la zona del vientre, a unos 3 cm por debajo del ombligo; es el Tantien inferior, el lugar donde almacenas energía vital. Desde aquí un hilo dorado baja en línea recta hasta el núcleo de la Tierra, se adentra en él y se ancla suavemente. Yo suelo imaginar que la línea se divide como formando unas raíces y éstas se entierran en el núcleo, pero puedes hacerlo como te resulte más natural.

Luego visualiza una luz esférica de un color morado-azulado en el pecho, a unos 6 centímetros por debajo de la hendidura de la garganta. Aquí se encuentran tus anhelos y tu conexión con la misión vital, siente cómo brilla cada vez con mayor claridad, más nítida, y cómo se expande. Une el Tantien inferior con esta estrella a través del mismo hilo dorado con que estás enraizado al núcleo.

Ahora visualiza un pequeño cono con el vórtice hacia arriba a un metro por encima de tu cabeza, es como un pequeño remolino y representa tu individualización. Lleva la Línea del Hara desde la estrella del pecho hasta este remolino y conecta el hilo dorado con este punto.

La línea del Hara ya está conectada en todos sus puntos, visualízala perfectamente recta y centrada, luego siente cómo la luz sanadora del núcleo de la Tierra asciende por ella, llena el Tantien inferior, continúa hacia arriba, energiza la sede del alma, llega hasta el punto de individualización y así llena de luz y de energía sanadora todo el nivel del Hara.

Estrella núcleo: la chispa divina

Estrella núcleo: la chispa divina

Todos hemos oído hablar de que existe una chispa divina, un fragmento de la Fuente de todo lo creado, dentro de nosotros, al igual que existe en todo lo que es, todo lo que ha brotado de esa fuente. Pero ¿dónde se encuentra esa parte divina?, ¿es posible localizarla y, aún más importante, conectar con ella?

En su libro Hágase la luz, Barbara Ann Brennan nos habla de la Estrella Núcleo como la fuente interna de lo divino, la parte divina que hay en nosotros. En sus propias palabras esta luz es “una firma de la esencia eterna de cada persona”. Existe fuera del tiempo, del espacio, la encarnación física e incluso del alma. Es el dios único e individual dentro de cada uno de nosotros.

La ruta de acceso

La esencia de lo que somos es ubicua, está en todas partes dentro y fuera de nuestro cuerpo, pero la concentración de esa chispa divina está en un punto localizado y se puede encontrar en nuestro centro, a unos 2,5 – 4 cm por encima del ombligo.

Para acceder a este núcleo, sin embargo, hay que recorrer un camino que nos conduce a la puerta de entrada, situada en el centro de la línea del Hara. Pero vayamos por partes y conozcamos un poco las fases de este recorrido.

Existen (según la nomenclatura que usa B.A. Brenan) cuatro estratos energéticos o niveles de realidad en que existe el ser humano: el cuerpo físico, el campo áurico, la línea del Hara y la Estrella núcleo.

El cuerpo físico, como todos sabemos, es la parte orgánica más densa. Aquí se puede incluir también la matriz etérea, una especie de copia energética de todas y cada una de nuestras partes físicas (órganos, tejidos, huesos…), es como una capa protectora intracorporal.

El campo áurico o nivel aural consta de siete capas sobre las que no vamos a entrar en detalle en este artículo; para simplificar hablaremos del “aura” de forma general, sin especificar las partes del campo, pero si queréis saber más sobre ello podéis leer el artículo “Nivel aural: las siete capas del aura” en este mismo blog y además existe una gran cantidad de literatura al respecto donde podéis investigar.

La dimensión del Hara incluye una línea que une un punto sobre la cabeza (situado aproximadamente a 1m por encima de ésta) con el núcleo de la Tierra, pasando por dos puntos dentro de nosotros a un nivel más profundo que el aura: la sede del alma y el tantien inferior (tenéis información más detallada en el siguiente artículo de esta serie sobre los niveles del ser: Nivel del Hara: alinearse con la misión vital).

Esta línea es la que nos mantiene centrados, nos conecta con el centro de la Tierra y con la energía del Universo, pero también abre una puerta de acceso a la Estrella del núcleo.

Acceder al núcleo

La Estrella núcleo, partícula primordial, esencia o chispa divina, como se lo quiera llamar, es la parte esencial de lo que realmente somos, por lo que nos afecta a todos los niveles. Cuando no estamos conectados a ella o existe alguna obstrucción nos sentimos mal y enfermamos, en cambio cuando la luz de la estrella brilla y accedemos a ella, sentimos la felicidad y la curación que provoca estar conectados a nuestro centro, a nuestra esencia.

Para acceder al núcleo habría que seguir los siguientes pasos:

  1. Mantener el cuerpo físico sano y eliminar los bloqueos en la matriz etérea. Una limpieza energética de vez en cuando no nos viene mal además de una alimentación sana y un estilo de vida saludable.
  2. Realizar una limpieza del campo áurico, es decir, sanar las capas emocionales y mentales tratando nuestros miedos, emociones estancadas, pensamientos negativos, patrones nocivos de conducta, etc.
  3. Desbloquear la línea del Hara de posibles obstáculos energéticos que pueda contener.
  4. Entrar en la línea del Hara y atraer la esencia hacia este nivel, asentarla en su centro y llevarla al nivel aural para más tarde pasarla al físico.
Conectar con la esencia

Una vez hemos accedido al núcleo, hemos visto entonces que podemos “traer” la energía de la esencia a la dimensión física para trabajar con ella. La estrella se situaría entonces en su lugar a unos 3 cm por encima del ombligo y desde allí esparciría su luz por todo el campo áurico sanándolo y energizándolo, así como después por el cuerpo físico, pudiendo llegar incluso al ADN y realizar una curación a nivel profundo.

Es posible conectar con la Estrella núcleo a través de la meditación; ya solo el hecho de conectarnos con nuestra esencia es beneficioso, pero se puede usar también de forma curativa, para realizar desprogramaciones y avanzar en nuestro desarrollo personal, ayudar a descalcificar la glándula pineal o a sanar una parte concreta de nuestro cuerpo. La energía de nuestra esencia es tan fuerte, tan potente, que puede incluso desconectarnos de la red de control mental a la que estamos conectados, pero eso es motivo para otro artículo 😉

A continuación os dejo un ejercicio de conexión basado en el método de B.A. Brennan. Si preferís empezar con una meditación guiada para no tener que recordar el procedimiento, en este vínculo podéis descargar o simplemente escuchar una que Merkaba ha preparado para vosotros: Meditación para trabajar con la chispa divina.

Ejercicio de conexión con la esencia

Habiendo previamente relajado el cuerpo y la mente, sintoniza con el nivel del Hara, lleva la conciencia a esa línea energética que va del punto situado por encima de la cabeza al núcleo de la Tierra recorriendo todo el cuerpo y pasando por la sede del alma, un punto por encima del chakra corazón, y el tantien inferior, situado por debajo del ombligo. Enfoca la conciencia en este punto de la línea del Hara, desde aquí se accede al núcleo.

Desde su centro de reposo, lleva la Estrella núcleo a la dimensión física y asiéntala en tu centro, por encima del ombligo. Dirige la conciencia hacia allí y trata de sentir la luz, el calor, la energía de la esencia asentada ahora en tu centro. Recuerda que el ser no “hace”, solo “es”, por lo que en este punto se trata de estar y de ser, no de hacer, pensar, querer o actuar, solo SER, nada más.

Luego haz que la luz del núcleo se dilate y se expanda hasta llenar toda la línea del Hara, y después todo el campo áurico. De ahí extiéndela por el cuerpo físico para que lo inunde con su luz, deja que toque cada órgano, cada tejido y cada célula, que llegue hasta el ADN y te cure e ilumine hasta el nivel más profundo.

Este ejercicio se puede realizar cuantas veces quieras, cuanto más regular seas en su práctica más fácil te resultará conectar con la Estrella núcleo y trabajar al nivel de la esencia.

 

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (III)

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (III)

En los dos artículos anteriores de esta serie dedicada a los bloqueos y cómo detectarlos (ver parte I y parte II) veíamos cómo podemos darnos cuenta de que un bloqueo energético está mermando nuestra energía, o afectándonos a nivel emocional o mental generando emociones y pensamientos negativos, o dificultando un área determinada de nuestra vida.

En este tercer y último artículo de la serie, veremos cómo un bloqueo puede atraer situaciones negativas hacia nosotros y cómo muchas dolencias y enfermedades que sufrimos en el plano físico son un reflejo de los problemas que llevamos enganchados en nuestro sistema energético.

Atracción de situaciones negativas

Nos puede parecer que determinadas situaciones llegan una y otra vez a nuestra vida; ¿las atraemos o es simple mala suerte?, quizá se trate de que tenemos un bloqueo que propicia que ese tipo determinado de situación negativa se repita en nuestra vida.

Una lección pendiente puede operar como un bloqueo en un área de vida concreta; encarnamos con distintas lecciones que aprender y, para aprenderlas, antes de “bajar” diseñamos un plan de vida que nos coloque en posición de completar esas lecciones. Si una de las cosas que decidimos aprender es, por ejemplo, perdonar, una y otra vez se nos presentarán situaciones en nuestra vida que nos permitan practicar el perdón, si no llegamos a hacerlo seguiremos viviendo experiencias de este tipo hasta que consigamos completar la lección.

Conocer nuestro perfil espiritual es muy útil en este caso, ya que al conocer las lecciones que trajimos para aprender y que aún no hemos completado es más fácil enfocarse en ellas y llegar a eliminar los bloqueos derivados de una lección pendiente.

Los programas automáticos, patrones de comportamiento y creencias limitadoras son también grandes atractores de situaciones negativas recurrentes en nuestra vida, así como las formas de pensamiento negativas (no olvides que atraemos aquello en lo que nos enfocamos) y proyecciones mentales, no solo las que nosotros generamos sobre los demás sino también las que los demás proyectan sobre nosotros; por ejemplo, si todo el mundo piensa que eres una persona torpe y proyectan esta idea sobre ti, esta proyección atraerá hacia ti situaciones en que es fácil mostrar torpeza de una forma o de otra (esto funciona solo si tú mismo crees lo que se dice sobre ti y aceptas la opinión de los demás de que eres una persona torpe).

Una vida pasada puede también estar provocando que ciertas situaciones se repitan en tu vida; a lo largo de nuestras encarnaciones generamos karma con otras personas, y el universo se alinea para darte la oportunidad de compensar ese karma, de manera que una y otra vez se te presentan situaciones que te permitan hacerlo. Claro que si no conocemos de dónde procede ese karma o no sabemos siquiera que lo tenemos, cómo funciona o cómo compensarlo, será más difícil eliminar los bloqueos derivados de esto. Una lectura de vidas pasadas nos puede dar esa información para que podamos enfocarnos en qué debemos compensar y “limpiar” para seguir avanzando en nuestra evolución. A veces, incluso después de haber compensado karma, queda en nuestro sistema energético un residuo que continua afectándonos hasta que lo eliminamos con una limpieza energética.

Por último, también es posible que una maldición o hechizo (que no son más que energías de baja frecuencia y carga negativa dirigidas directamente contra nosotros) atraiga situaciones negativas recurrentes a nuestra vida. Un guía negativo puede asimismo provocar esto al guiarnos constantemente hacia el camino equivocado, uno en el que encontremos siempre el mismo tipo de obstáculo.

Enfermedades o dolencias recurrentes

Por último hablaremos de los bloqueos que pueden provocar en nuestro organismo físico problemas de salud recurrentes; ese dolor de cabeza que viene una y otra vez, o la molestia en la cadera que vuelve de forma recurrente, problemas con los que ya habías lidiado que vuelven una y otra vez para llamar tu atención sobre algún aspecto que estás tratando de ignorar.

Por supuesto lo aconsejable al notar una molestia o una dolencia es ir al médico para descubrir de qué se trata y cómo tratarlo, pero a veces encontramos que todo está bien en nuestro organismo físico… y sin embargo la molestia sigue apareciendo. Podría tratarse de un bloqueo energético que se manifiesta en lo físico.

Una forma de pensamiento negativa en el cuerpo mental puede reflejarse como una dolencia en el cuerpo físico, una chakra dañado puede ocasionar problemas en el órgano con el que está asociado, una fuga energética, un taponamiento en un canal o incluso un problema energético en el ADN pueden traducirse a nivel físico en múltiples dolencias, molestias y enfermedades. Tratando el bloqueo energético adecuadamente podemos liberar esa energía negativa y eliminar el problema físico en muchos casos.

A veces la raíz de la dolencia es externa (por decirlo de alguna forma, ya que en realidad todo está en nuestro sistema energético, que existe en distintos niveles de realidad), como en el caso de la influencia de una vida pasada (por ejemplo, si en una encarnación anterior hemos muerto ahorcados podríamos tener en la vida actual problemas en el cuello), o de una maldición, hechizo o ataque psíquico procedente de otra persona o entidad; una potente emanación de energía de baja frecuencia dirigida directamente hacia nosotros nos puede provocar todo tipo de problemas físicos.

 

Además de lo ya mencionado a lo largo de estos tres artículos, existen otros bloqueos más difíciles de detectar en uno mismo usando la simple observación. Una exploración energética más profunda, como la realizada por medio de la percepción sensorial elevada o de una lectura de los Registros Akáshicos, puede detectar este tipo de problemas.

Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la impresión energética, una especie de marca en nuestro cuerpo emocional o mental que puede modificar la estructura energética de nuestra aura y afectarnos a nivel psicológico, emocional y físico; el cortafuegos, un tipo de implante que además de taponar la energía genera un programa negativo y bloquea nuestro potencial de crecimiento espiritual, o la pérdida de facetas del alma, sobre la que puedes encontrar más información en este artículo: Facetas del alma.

También puede ocurrir que el Cordón Dorado (también llamado Hilo de Fuego o Línea del Hara) se encuentre dañado en algún punto; este hilo energético nos conecta tanto con el Yo Superior y los planos elevados como con el núcleo terrestre de donde obtenemos energía vital y estabilidad, de manera que si la conexión está dañada nos será más difícil sentirnos conectados a ese nivel.

Los cordones aurales (líneas de energía que nos conectan a las personas con las que establecemos relaciones) también pueden verse dañados o incluso rotos causando múltiples problemas en la relación a la que están asociados.

A veces trabajamos estos problemas sin saberlo, lo hacemos cada día, cada vez que nos enfrentamos a nuestros miedos, cada vez que perdonamos o ayudamos a alguien de forma desinteresada, cada vez que nos atrevemos a mirar hacia dentro y reconocer algo que hemos negado durante mucho tiempo… cada vez que decidimos crecer y avanzar. Una lectura energética te puede ayudar a detectar lo que no llegas a ver por ti mismo y a desprenderte de obstáculos que no necesitas en tu camino, pero recuerda que, en última instancia, somos nosotros mismos los que debemos trabajar por nuestro crecimiento, los que tenemos la responsabilidad y el poder de llegar a convertirnos en los humanos que deseamos ser.

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (II)

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (II)

Como mencionábamos en la primera parte de este artículo, el sistema energético puede almacenar sustancias de baja vibración que provoquen bloqueos muy diversos en nuestra vida. Observando detenidamente nuestros comportamientos, sentimientos, pensamientos y nuestro propio cuerpo, nos es posible detectar si un bloqueo está causando un problema en nuestro sistema energético.

En este artículo hablaremos de los bloqueos que afectan especialmente a nuestro cuerpo emocional, al cuerpo mental y a un área determinada de nuestra vida.

Cambios repentinos de ánimo

En ocasiones un cambio repentino de ánimo, normalmente hacia una tendencia más negativa (malhumor o estado depresivo sin causa aparente) puede responder a un bloqueo en el sistema energético. Este tipo de problema puede ser autogenerado o inducido.

En el caso de un bloqueo que nosotros mismos generamos, puede tratarse de una forma de pensamiento negativa que ya existía en nuestro cuerpo mental y se transfiere al cuerpo emocional, de igual forma ocurriría con un programa automático que tenemos “instalado” en nuestro sistema, así como un trauma o una fobia, que aparecen también como “sustancias” energéticas en nuestra aura bloqueando el flujo natural de energía. Un chakra en mal estado puede también provocar este efecto en nosotros, especialmente si se trata del chakra sacro, que está directamente conectado con la segunda capa del aura, el cuerpo emocional.

Pero no siempre somos nosotros mismos los causantes de un bloqueo energético que nos provoque estos cambios repentinos e injustificados de ánimo; una entidad negativa puede, sin que nos demos cuenta, manipularnos o atacarnos generando estados emocionales depresivos con objeto de bajar nuestra frecuencia de vibración y alimentarse de nuestra energía. Un enganche o una cuerda de las que hablábamos antes puede hacer que una emoción negativa de la persona al otro lado del cordón pase a nosotros. Un implante etérico puede estar programado precisamente para ese propósito, de manera que nos desgaste emocionalmente.

Es importante, cuando experimentemos un cambio de humor brusco de este tipo, preguntarnos si ese sentimiento o emoción nos pertenece, de dónde puede venir y si realmente lo sentimos como nuestro o podría ser algo ajeno. El corazón nos dará la respuesta si lo escuchamos con honestidad.

Bloqueos de un área de vida

A veces sentimos que cierta área de nuestra vida está bloqueada, que no conseguimos avanzar por ejemplo en nuestra carrera profesional, o que nuestras relaciones amorosas no llegan a cuajar, que nos encontramos estancados en los estudios que estamos intentando sacar adelante o que siempre andamos mal de salud y no levantamos cabeza en esa área por mucho que nos cuidemos. Puede perfectamente tratarse de un bloqueo energético que está impactando esa parte de nuestra vida.

Unas veces el bloqueo viene de nosotros mismos, con nuestra programación mental y nuestros patrones de pensamiento podemos estar dañando sin saberlo un área de nuestra vida; una creencia limitadora que se generó en nuestra infancia o adolescencia puede estar coartando nuestra creatividad y nuestras posibilidades de éxito en un determinado campo; una ilusión, que actúa como una venda delante de nuestros ojos sin dejarnos ver la realidad, puede ser un obstáculo insalvable en nuestro camino que nos impide avanzar como quisiéramos o como esperamos en un área determinada.

Otras veces el bloqueo viene de fuera de nosotros, puede proceder no solo de otra persona que está afectándonos con su energía negativa o con una conexión nociva como una atadura o un enganche, sino que también puede tratarse de un contrato kármico que establecimos con otra alma en ésta o en una encarnación anterior (muchas veces esto ocurre en el periodo entre vidas, justo antes de encarnar, cuando preparamos nuestro plan de vida); los hechos de una vida pasada pueden estar afectándonos en la vida presente bloqueando un área de ésta sin que sepamos por qué ya que no recordamos esos hechos pasados debido al velo del olvido, el filtro con el que encarnamos. Una promesa que hicimos en un momento que ya ni recordamos puede también estar ejerciendo aún su efecto sobre un área de nuestra vida, por lo que debemos ser cuidadosos con nuestros pensamientos y con lo que decimos en momentos emocionales, pues el Universo siempre nos toma la palabra.

Pensamientos negativos recurrentes

Uno de los efectos que algunos bloqueos provocan en nosotros guardan relación con la generación de pensamientos y emociones recurrentes de carácter negativo; negativos porque proceden de un bloqueo (normalmente localizado en la segunda o tercera capa del aura, es decir, en el cuerpo emocional o el mental) y recurrentes porque, a menos que eliminemos dicho bloqueo, van a seguir apareciendo y afectándonos.

La ausencia de ilusión y de alegría de vivir, la apatía y la falta de ganas de hacer cosas que normalmente nos apetecían y nos divertían o nos llenaban, pueden proceder de bloqueos autogenerados como una forma de pensamiento negativa cristalizada en nuestro cuerpo mental, un determinado patrón o programa que llevamos instalado en nuestro sistema energético desde que vivimos cierto suceso que nos impactó, una emoción que ha quedado atrapada en nuestro cuerpo emocional (o en un meridiano, o en la matriz etérea de un órgano, o en un chakra secundario…) así como un trauma, una fobia u otro problema subconsciente.

Sin embargo estos pensamientos negativos pueden también ser inducidos bien por una entidad negativa que esté enganchada a nuestra aura o acechándonos, bien por un guía negativo o por una persona (encarnada o no) que está ejerciendo sobre nosotros una manipulación externa.

Conocernos a nosotros mismos lo mejor posible facilita el detectar cuando un determinado pensamiento es inducido y no propio, pues por mucho que intenten convencernos hay formas de pensamiento que no encajan en nuestras estructuras y que pueden hacer saltar nuestras alarmas internas y despertarnos para detectar un posible bloqueo energético.

 

En el siguiente artículo de esta serie sobre bloqueos veremos otras situaciones que, de reconocerlas, nos ayudarán a identificar bloqueos en nuestro sistema energético. Si no te lo quieres perder, suscríbete al blog y recibirás los artículos cómodamente en tu dirección de email, así como otras noticias sobre energía y ofertas de Merkaba en sanaciones energéticas.

Sistema energético animal: conoce a tu mascota

Sistema energético animal: conoce a tu mascota

Al igual que los humanos, los animales tienen un sistema energético formado por los chakras, el sistema de canales, la matriz etérea y el cuerpo etérico como parte del aura, que también ellos poseen aunque algo más básica que la humana. Mientras que rigen las mismas áreas físicas, los chakras de los animales, sin embargo, se han desarrollado o han evolucionado de forma ligeramente diferente a la de los seres humanos.

Los estímulos externos, tanto positivos como negativos, tienen un enorme efecto sobre sus chakras y dejan su marca en el aura ya que ellos están constantemente absorbiendo información sensorial, de forma más intensa que en el caso de las personas, debido a su dependencia del instinto de supervivencia.

Veamos más de cerca el sistema energético animal por partes.

Conocer el sistema energético animal

La Matriz Etérea es un doble exacto de su sistema físico, una capa energética que recubre todos los órganos, músculos, tejidos, arterias, etc. como hace el cuerpo etérico (primera capa del aura) sobre el conjunto del cuerpo físico, pero a nivel interno, envolviendo todas las partes del interior del cuerpo del animal. La Matriz Etérea está formada por la energía vital que llamamos “Prana” o “Chi” y se distribuye a lo largo del cuerpo a través de los sistemas de canales.

El Sistema de Canales es toda una red de vías energéticas, también llamadas “meridianos”, que recorren el cuerpo y a través de las cuales circula la energía Chi o Prana. A lo largo y ancho del cuerpo del animal, cientos de canales de energía transportan por todo el organismo las fuerzas vitales necesarias para su supervivencia.

El Cuerpo Etérico es la primera capa del aura en su parte inferior y sirve de molde energético para el cuerpo físico. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido.

Además de suponer una protección natural, el cuerpo etérico sirve de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico, transmitiendo al cuerpo mental y al emocional las impresiones captadas por los sentidos corporales.

Además de éste, el Aura del animal cuenta con 7 capas más, correspondiendo cada una a los distintos centros energéticos que veremos en detalle más adelante. En las diferentes capas del aura del animal se encuentran sus patrones de conducta, los esquemas de comportamiento grupal, las emociones y, al igual en el caso del aura humana, bloqueos energéticos que se han ido acumulando según las experiencias que ha ido viviendo.

Los Chakras son vórtices energéticos que se ubican en el  cuerpo sutil del animal. Todos los animales tienen un campo electromagnético, aunque cada especie tiene diferentes estructuras energéticas. El ser humano tiene 7 chakras principales, pero un estudio de Margrit Coates, experta sanadora, ha descubierto un octavo chakra en animales, el Chakra Braquial o Llave.

Las funciones de los chakras son la recepción, acumulación, transformación y distribución de energía, y su cometido es mantener la salud física, mental, emocional y espiritual equilibradas. De hecho, las enfermedades y trastornos de la salud son el resultado del desequilibrio en los chakras.

Además de los 8 chakras principales, el cuerpo energético de los animales cuadrúpedos cuenta con 21 chakras secundarios que gobiernan los sistemas sensoriales; el más importante se encuentra en el puente de la nariz y es el responsable del sexto sentido animal, mientras que el resto se reparte entre otros lugares en la cola y las orejas.

Además los animales tienes 6 chakras adicionales llamados bud chakras (según terminología de Margrit Coates); estos están localizados en la base del pie y de las orejas, son grandes receptores de energía sutil y de corrientes telúricas (a través de ellos nuestras mascotas saben siempre cómo encontrar el sitio de mejor energía donde echarse). Todos estos chakras son centros de energía más pequeños pero no menos importantes, ya que son especialmente receptivos a las vibraciones sutiles de energía (como los cambios de clima o la amenaza de tormenta o huracán, así como de otros peligros inminentes).

Los chakras principales

Veamos uno por uno los 8 chakras principales del sistema animal, de manera que podamos identificar cuándo nuestra mascota podría estar sufriendo una disfunción en alguno de los centros energéticos.

El Chakra Raíz está situado en la base de la columna vertebral y se asocia con problemas de supervivencia y salud física. Si observas que tu mascota se muestra temerosa o huidiza, perezosa o excesivamente inquieta, a veces lenta y con falta de peso o presentando problemas con la comida, tienes razones para pensar que su chakra raíz no está funcionando correctamente.

El Chakra Sacro se situa en la zona lumbar, entre la cola y la mitad de la columna vertebral. Rige la sexualidad y las emociones en relación al grupo o la manada, e influye en la reproducción. Este centro puede verse negativamente afectado por la castración y la esterilización, así como por separar a una madre de sus crías demasiado pronto o separar al animal de sus compañeros. La respuesta a un bloqueo en este chakra suele ser de hipersensibilidad, podría gemir sin razón física aparente o sentirse solo.

El Chakra Plexo está situado en la mitad de la columna vertebral y representa el poder personal y el dominio. En los animales domesticados es un centro que se desequilibra fácilmente ya que no se les permite tomar sus decisiones libremente. Es posible que esto se manifieste en forma de agresividad, tendencia a dominar, no tener entusiasmo por la vida o incluso una retirada emocional. Si tu mascota parece deprimida, probablemente presente un desequilibrio en este centro energético.

El Chakra Corazón se ubica en el centro del pecho. Representa el amor y la compasión, y rige las relaciones con el entorno. Es aquí donde tu animal libera el resentimiento y la rabia contenida en caso de tenerla. Cuando observamos que el animal está triste, o cuando hay demasiada necesidad de interactuar con otros animales, o en el caso de celos o nerviosismo alrededor de otros animales, suele haber un desequilibrio en este centro energético.

El Chakra Garganta está situado en la garganta y rige la comunicación animal. Si tu mascota tiene este centro disarmónico, se mostrará o muy ruidosa o muy silenciosa, ya que cuando este chakra está desequilibrado el animal no es capaz de expresarse o se vuelve demasiado ruidoso por la frustración de la mala comunicación.

El Chakra Pineal se localiza en el centro de la cabeza, justo encima de los ojos. Representa el pensamiento (sí, efectivamente ellos también piensan, aunque no de la misma forma que los humanos), las emociones y la autoestima de los animales, y está relacionado con su capacidad de aceptar las circunstancias. Si tu mascota presentan una actitud distante o distraída, podría tener una disfunción en este centro; cuando esto ocurre también pueden tener dolores de cabeza y problemas de vista.

El Chakra Corona está localizado en la parte superior de la cabeza, entre las orejas. Este chakra es su enlace con el espíritu grupal (los animales no poseen un Yo Superior propio sino uno grupal para toda la especie) y controla cada aspecto del animal, el cuerpo y la mente. En caso de desequilibrio, tu mascota mostrará señales de depresión y no querrá relacionarse con su entorno, además no querrá que se le toque en esta zona, se mostrará depresiva y retraída.

El Chakra Braquial o Llave se encuentra a ambos lados del cuerpo, en la zona de los hombros justo encima de las escápulas. Se considera el chakra principal de los animales y sirve como enlace a todos los demás chakras principales. Los animales que tienen un vínculo fuerte y sano con los humanos generalmente  tienen un Chakra Braquial vibrante, ya que éste es el centro que le permite conectar a un nivel más profundo con nosotros; si pones tus manos en ambos chakras la energía fluirá entre tu mascota y tú. Si al hacerlo se muestra reacio a ser tocado, hay posibilidades de que este centro presente algún desequilibrio o tenga algún bloqueo.

Mantenimiento del sistema energético de tu mascota

Los animales tienen sus propias formas de mantener su sistema energético en buenas condiciones hasta cierto punto. A veces vemos a nuestras mascotas frotar su cuerpo contra un árbol, rodando por el suelo o incluso contra su animal compañero o amigos humanos; esto lo hacen para estimular un determinado chakra o incluso como forma de autocuración.

Nosotros, como cuidadores y familia suya que somos desde el momento en que tomamos la responsabilidad de aceptarlos en nuestras vidas, podemos ayudar a nuestras mascotas a mantener sus sistema energético en buen estado. Una forma de ayudarles es a través de técnicas de sanación como el Reiki para animales o la lectura de Registros Akáshicos especializada en animales, mediante la cual es posible eliminar los bloqueos de las distintas partes de su cuerpo energético. (Ver sanación de mascotas)

Ésta es una forma muy aconsejable para eliminar los mayores problemas de su sistema, pero para un mantenimiento de su salud energética hay ciertos ejercicios que nosotros mismos podemos realizar y que no solo les ayudarán a sentirse más relajados sino que también contribuirá a estrechar el lazo que nos une.

Una de las cosas que más beneficia su salud es que tú mismo estimules sus chakas con tus propias manos; todos podemos transmitir energía curativa a través de nuestros palmochakras (los chakras de las palmas de las manos) y tú puedes hacerlo simplemente apoyando tus manos en tu mascota con la intención de transmitir esa energía fresca, amorosa y curativa. También puedes acariciarlo o darle un masaje, sirve igual y tu animal seguro que te hará saber sus preferencias.

No le impongas tu voluntad porque entonces no le estarás ayudando, deja que él/ella te guíe. Si ves que se pone inquieto o se muestra incómodo, deja esa parte del cuerpo y dale libertad de movimientos; si en cambio bosteza o incluso suspira te está indicando que le gusta lo que le estás transmitiendo, que le produce relajación y placer y por tanto quiere que sigas.

Ellos también nos cuidan

Los expertos en el tema aseguran que algunos animaes, como los gatos,  limpian los chakras de sus dueños y que, al igual que los humanos, ellos también meditan. En este sentido, el ronroneo es una técnica de meditación gatuna, pero también lo usan para curarnos bloqueos y estabilizar nuestro sistema energético, ya que la frecuencia vibratoria del ronroneo es altamente sanadora.

Por otra parte, parece ser que los gatos son maestros en el trabajo con el Tercer Ojo o sexto chakra. Si tenemos un gato en casa, recibiremos esa fuerza canalizada que nos ayudará a ser más conscientes y desarrollaremos más fácilmente la intuición. Además nuestros amigos felinos, como guardianes del plano astral, nos protegen durante el sueño por la noche mientras dormimos (ni que decir tiene que es totalmente recomendable dejarlos dormir con nosotros, es bueno para estrechar el vínculo y para la salud de ambos, animal y humano).

La comunicación intuitiva con los animales es posible si somos capaces de ponernos a la altura de su nivel vibratorio, que es justamente el del chakra del corazón. Es fácil entender entonces porqué nos conmueven tanto y porqué los animales que conviven con nosotros parecen “sentir” nuestro estado de ánimo. El vínculo que mantienes con el animal con el que compartes tu vida es mucho más que el del dueño y su mascota, es una unión sagrada y sanadora a todos los niveles que nos ayuda tanto a humanos como a animales a evolucionar como especie.

Las facetas del alma

Las facetas del alma

El alma, a nivel energético, está compuesta de múltiples facetas o fragmentos. Para hacernos una idea gráfica sería como una esfera de cristal facetado con seiscientas diecisiete caras, que serían las porciones álmicas de energía y conciencia de que consta; estas facetas se encuentran unidas entre sí a través de nuestra vibración base, que es única e irrepetible y funciona como una especie de firma energética que todos tenemos y que nos representa.


Pérdida de facetas del alma

En determinadas ocasiones es posible que alguna de estas facetas se desenganche del resto y se desprenda del alma, pudiendo incluso llegar a perderse. Estas partes pueden ser tanto pequeños fragmentos como grandes porciones de energía suficientemente sustanciales como para llegar a cobrar cierto nivel de autoconciencia. Una parte sustancial de nuestra energía que se ha separado de nosotros puede suponer del 0.01% al 10% de nuestro campo energético, siendo este último caso una pérdida significativa.

Las situaciones en que podemos perder estas facetas son muy diversas: un trauma, un accidente, una operación quirúrgica o una donación de órganos, un enfrentamiento intensamente emocional… pero también puede darse una pérdida durante un incidente en el plano astral, que ocurre mientras dormimos y del que no tenemos conciencia, o un robo energético del que no nos percatamos, el uso de drogas o alcohol, o incluso puede tratarse de una cesión voluntaria de una faceta del alma por nuestra parte, entre otros casos.

La pérdida de facetas del alma se puede producir también en una relación entre dos personas que mantienen un vínculo profundo más allá del nivel físico y energético, es decir, cuando son sus almas las que interactúan. En estos casos puede producirse un intercambio energético de fragmentos álmicos siendo posible que se llegue a perder una faceta del alma de una de las personas; en este escenario, ese fragmento se “engancharía” en el alma del otro integrante de la pareja sin que ninguno de los dos sean conscientes de este cambio.

Captación de facetas ajenas

Pero no solo podemos perder facetas de nuestra alma, también podemos asumir, atraer o captar fragmentos álmicos de otra persona, lo cual implica asimismo un problema energético ya que esa energía que portamos en nuestra alma no posee nuestra misma vibración ni nos corresponde, de manera que interfiere energéticamente, cuando no nos provoca incluso algún bloqueo.

La mayor parte de las veces, la captación de facetas ajenas se lleva a cabo inconscientemente, aunque existe el robo de fragmentos de alma pero no se da tan frecuentemente como otros escenarios en que asumimos sin darnos cuenta facetas que no nos pertenecen. Más frecuentes son casos como un exceso de preocupación por una persona y un excesivo enfoque en evitarle cierto sufrimiento, o a la inversa, una persona demasiado enfocada en nosotros o que desea entregarnos una cualidad que sabe que anhelamos y él/ella posee; por la ley de que lo similar se atrae, es también posible captar una faceta ajena que esté vibrando en nuestra misma frecuencia (especialmente si es de sufrimiento).

Proceso de identificación y restauración

Ahora que sabemos que el alma está compuesta de múltiples facetas y que algunas de ellas pueden llegar a perderse, se nos plantea la pregunta: ¿cómo saber si he perdido algún fragmento álmico?, y consecuentemente: ¿es posible recuperar una faceta que hemos perdido o devolver una parte que hemos asumido y que no nos corresponde?

La respuesta a esta última pregunta es “sí”, es posible recuperar una parte del alma que se ha desenganchado del total, al igual es se pueden devolver las facetas ajenas que llevamos con nosotros y que interfieren negativamente en nuestro campo energético. Existen distintas formas de saber si se ha perdido una faceta, y una de ellas es la consulta a nuestros Registros Akáshicos, pues en ellos se encuentra toda la información que concierne a nuestra existencia, por tanto también está registrado todo lo que ha experimentado el alma desde su creación.

No solo se pueden identificar y localizar las facetas perdidas (o las que nos sobran) a través de la consulta de nuestros registros, el contar con esta información hace posible que podamos restaurar el alma; los fragmentos perdidos, a través de una sanación, se pueden reintegrar en el alma a la que pertenecen de manera que ésta quede restaurada y completa.