Nivel aural: las siete capas del aura (II)

Nivel aural: las siete capas del aura (II)

En la primera parte del artículo sobre los niveles aurales vimos en detalle las tres primeras capas del aura, los niveles inferiores asociados a los aspectos de la vida física, así como la cuarta capa del aura o cuerpo astral, que sirve como “puente” entre los niveles inferiores y los superiores. A continuación os cuento un poco más sobre los cuerpos de los niveles más elevados.

Niveles superiores del aura
El Patrón Etéreo

El quinto nivel es el del Patrón Etéreo. Éste se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 45 – 60 cm y se visualiza como un espacio en negativo; contiene la plantilla de todo lo que existe a nivel de la capa etérica que a su vez es molde para lo físico, por lo que este nivel se ve como un fondo azul cobalto lleno de líneas traslúcidas o transparentes que dibujan las formas originales.

Es el nivel de la voluntad divina y por ello contiene también el modelo evolutivo y el plan universal; si esta capa está sana, estaremos alineados con la voluntad divina y por tanto con nuestro plan de vida, si no lo está, nos sentiremos fuera de lugar, como si no estuviéramos conectados con nuestro entorno y no encajáramos en el puzle global.

El Cuerpo Celestial

La sexta capa del aura es el llamado Cuerpo Celestial. Esta capa aural se visualiza con percepción ampliada desde el cuerpo físico hasta unos 60 – 83 cm como el brillo que rodea a una vela en tonos oro y plata mezclado con rayos de luz más fuertes de diversos colores en suaves tonos opalescentes. Esta luz posee una frecuencia muy alta ya que vibra en el nivel del amor divino. El cuerpo celestial contiene los sentimientos dentro del mundo del espíritu, los más elevados, y cuando se unen el sexto chakra (relacionado con este cuerpo) y el corazón, ambos abiertos, sentimos el verdadero amor incondicional.

La falta de alimento espiritual puede oscurecer el brillo del cuerpo celestial y dañarlo, pero también es perjudicial un exceso de fuerza en este nivel, es decir, utilizar la experiencia espiritual para evadirnos de la realidad física. Hay que recordar que el mundo físico existe dentro del espiritual, no fuera de él, y que la salud está en el medio, no en los extremos.

El Patrón Cetérico

Finalmente tenemos la séptima capa del aura o Patrón Cetérico, también conocido como Cuerpo Causal. Esta capa se extiende aproximadamente unos 75 – 105 cm desde el cuerpo físico y engloba a todas las demás, manteniendo toda el aura cohesionada y protegida; el cuerpo causal es como una rejilla de finos hilos energéticos de color oro-plata con un borde exterior más grueso que protege tanto de fugas energéticas como de influencias exteriores.

Éste es el nivel mental del plano espiritual, por lo que a través de este cuerpo comprendemos el gran modelo de la vida que procede de la mente divina y conocemos nuestra perfección dentro de nuestras imperfecciones. La falta de salud en el Patrón Cetérico hace que las líneas de energía que tejen la red o el “huevo aural” se vean tenues, debilitadas, e incluso se resquebrajen en algunas partes, lo que ocasiona fugas de energía entre otros problemas.

La salud del nivel aural

Para mantener la salud del campo es necesario cuidar de todos los niveles aurales y nutrirlos de distinta forma, pues todos ellos están interrelacionados y todos son parte de nosotros. Una vida sana y plena en todos los sentidos pasa por limpiar, cargar y equilibrar los siete niveles aurales, lo que equivale a tomar responsabilidad por todas las áreas de experiencia en nuestra vida.

Si uno de los cuerpos es débil o presenta problemas de cualquier tipo, esto dificultará que tengamos una experiencia plena en esa área, o se proyectará como obstáculos e inconvenientes en el campo al que corresponda. Por ello una revisión y limpieza del campo aural siempre es conveniente, pero somos nosotros mismos los que debemos trabajar para mantenerlo sano atendiendo a las necesidades de cada nivel.

Necesidades del aura

El Cuerpo Etérico responde a las necesidades puramente físicas, la necesidad prioritaria de este nivel es la de sentirse a gusto, el disfrute de los sentidos carga este cuerpo. Para sanar y nutrir el Cuerpo Emocional necesitamos aceptarnos y querernos a nosotros mismos, por lo que puede ser útil hacer una lista de las formas en que nos rechazamos y sustituirlas por sentimientos positivos. En el tercer nivel o Cuerpo Mental la necesidad básica consiste en entender nuestra situación de forma clara y racional, pero también lo sanamos encontrando y eliminando los juicios negativos sobre nosotros mismos. El cuarto nivel es el de las relaciones con los otros, por lo que interaccionar de forma positiva con amigos y familiares es la mejor forma de cubrir las necesidades del Cuerpo Astral.

Al pasar a las capas superiores, las necesidades se vuelven lógicamente más trascendentales. El Patrón Etéreo se carga alineándonos con la verdad y expresándola; la palabra posee un gran poder y en ella reside la energía creativa, podemos usarla para sanar este nivel. Al sexto nivel o Cuerpo Celestial se accede expresando la verdad de las necesidades y satisfaciéndolas, así se carga automáticamente este cuerpo, y por último el Cuerpo Causal se sana encontrando el objetivo del alma y comprendiendo el modelo perfecto universal, dándonos cuenta de que todo es perfecto aún con sus imperfecciones.

Atender a las necesidades de cada capa del aura es tanto o más importante que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, a esto último estamos acostumbrados y nos parece lógico y necesario, pero mantener la salud del campo aural no solo determinará el bienestar de una parte de nosotros sino de todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

En los dos artículos anteriores os he hablado de los dos niveles más profundos en que existe el ser humano: el de la Estrella núcleo, que es la chispa divina, la esencia de lo que verdaderamente somos, y el de la Línea del Hara, que como os contaba contiene nuestro propósito en la vida y nos mantiene conectados con la divinidad y el Yo Superior así como con el núcleo terrestre y su energía.

En este artículo sobre los niveles del ser (que publicaré en dos partes) os hablaré del nivel que se encuentra entre lo físico y los dos anteriormente mencionados: el nivel aural.

El aura es una estructura que existe en un nivel más profundo que el físico y que sustenta a éste, esto significa que todo lo que existe en el mundo físico ha sido antes creado en el nivel aural. Así como el nivel del Hara contiene la misión vital y la intención, y la Estrella del núcleo contiene nuestra esencia, el aura contiene las energías de nuestra personalidad; todo cuanto notamos, sentimos, pensamos, cómo nos comportamos, nuestros patrones y forma de relacionarnos… todo está contenido en el nivel aural, y cada aspecto ocupa una región concreta del aura según su vibración. Veamos  en detalle cuáles son esas regiones.

Composición del aura

El aura está compuesta por siete capas, cada una de las cuales posee una frecuencia vibratoria distinta y por tanto se dedica a un tipo diferente de experiencia vital. Cada capa se asocia a uno de los siete chakras principales; todos estos centros se encuentran en todos los niveles del aura pero cada capa tiene una conexión especial con uno de los chakras ya que su frecuencia vibratoria es la misma.

De estas siete capas, las tres primeras son los niveles inferiores donde procesamos las energías del mundo físico, las tres últimas son los niveles superiores donde experimentamos las realidades espirituales, y la cuarta capa es un nivel intermedio que sirve de puente entre ambos niveles; el chakra corazón es el “transformador” de las energías en su paso de los planos superiores a los inferiores y viceversa.

En este artículo os hablaré con más detalle sobre los niveles inferiores y la cuarta capa; en el siguiente artículo (nivel aural II) os contaré más sobre los niveles superiores y la forma en que podemos cubrir las necesidades de cada capa del aura para mantenerla sana.

El Cuerpo Etérico

La primera capa, la más cercana al cuerpo físico, es el llamado Cuerpo Etérico. Este nivel es como un envoltorio energético que sirve de molde para el cuerpo físico, crea la materia corporal y la sustenta. La visión ampliada revela un resplandor de azul claro a grisáceo (dependiendo de la salud energética de la persona) de filamentos en constante movimiento, que se extienden desde el cuerpo físico hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de éste.

En este nivel experimentamos el placer y el dolor que nos llegan desde los sentidos, pero también las sensaciones de vitalidad, sexo, sueño (o falta de éste) y actividad física. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido. Ya que este nivel supone una protección energética natural para el cuerpo, cuando existe un bloqueo en él pasa rápidamente al nivel físico en forma de dolor, malestar o enfermedad.

El Cuerpo Emocional

La segunda capa es el Cuerpo Emocional. Este nivel se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 2.5 – 7.5 cm de éste y está formado por nubes de sustancia fluida en constante movimiento; estas nubes son sentimientos y emociones que tenemos hacia nosotros mismos. Los sentimientos positivos se visualizan con colores vivos mientras que los negativos se ven como nubes de tonos más oscuros, sucios incluso si esos sentimientos son confusos.

Las emociones y sentimientos hacia nosotros mismos, tanto positivos como negativos, deben fluir y circular (lo que conseguimos reconociéndolos, aceptándolos y expresándolos) de lo contrario se interrumpe el flujo de energía, ésta se estanca y provoca problemas en las capas cercanas, es decir en el cuerpo etérico y en el cuerpo mental.

El Cuerpo Mental

Éste es pues el siguiente nivel, la tercera capa del aura o Cuerpo Mental. Se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 7.5 – 60 cm en forma de luz brillante, se puede ver como finas líneas energéticas de un color amarillo limón. El cuerpo mental contiene, como su nombre indica, nuestra energía mental, los pensamientos, ideas y procesos mentales; las formas de pensamiento se pueden ver con percepción ampliada como manchas de brillo y contornos variables dependiendo del grado de claridad de la idea y de la calidad del pensamiento. Los pensamientos negativos ralentizan la vibración de esta capa y hacen que las líneas de energía se vuelvan oscuras y distorsionadas.

El Cuerpo Astral

La cuarta capa aural corresponde al llamado Cuerpo Astral. Esta capa está formada por los sentimientos que experimentamos hacia los demás, por lo que en ella se encuentra la energía de todas nuestras relaciones (no solo con otras personas sino también con animales y plantas, objetos, astros, etc). El cuerpo astral se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 15 – 30 cm y se percibe como corrientes de líquido de diversos colores; cuando la energía es de baja frecuencia el “líquido” es denso y oscuro, cuando es de frecuencia elevada (sentimientos positivos) es fluido y de colores brillantes.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las corrientes energéticas que fluyen entre las personas cuando interactúan, así como los cordones aurales (de los que hablaremos con detalle en otro artículo) pero también bloqueos relacionados con criaturas que habitan en el plano astral, como entidades de distinto orden y parásitos energéticos.

 

En el siguiente artículo terminaremos de ver los detalles sobre los niveles superiores del aura y os pasaré unos consejos para satisfacer las necesidades de cada capa del aura.

 

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Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

En el artículo anterior os hablé de la Estrella Núcleo, la chispa divina que todos tenemos dentro de nosotros, esa parte más allá del tiempo, del espacio y de la encarnación, lo que somos realmente. Me han preguntado mucho sobre la Línea del Hara que mencionaba en ese artículo, que es entre otras cosas la “puerta” por la que la Estrella Núcleo emerge para después pasar a los niveles áuricos y finalmente al nivel físico, así que a continuación me extenderé algo más sobre este aspecto para que, conociendo un poco mejor esa “puerta”, os sea más fácil utilizar la fuerza sanadora de la estrella.

Qué es el nivel del Hara

El nivel del Hara es uno de los cuatro niveles en los que existe el ser humano. Estos niveles son el físico, que es el más superficial y denso, el aural o del campo energético, más profundo que el anterior y donde todo se crea antes de existir en el plano físico, el nivel del Hara, aún más profundo y del que hablaremos más a continuación, y por debajo de éste el nivel de la Estrella Núcleo (del que os hablaba en el artículo anterior).

El nivel del Hara guarda relación con nuestra misión en la vida y el objetivo espiritual con que encarnamos; aquí se almacenan nuestras intenciones, por lo que un cambio significativo en nuestra intención provocará un cambio en este nivel y por tanto impactará el proceso creativo que nos permite cumplir nuestra misión vital . Pero hablemos antes de dónde están exactamente contenidas esas intenciones y de por qué conocer más a fondo y mantener sano este nivel es importante. Para ello empezaremos viendo las partes que lo componen.

Qué forma la Línea del Hara

Como su nombre indica, la Línea del Hara es una línea o cordón energético que con percepción ampliada se visualiza como un hilo dorado de algo menos de un centímetro de grosor y une tres puntos de nuestro sistema, además de conectarnos con el núcleo de la Tierra.

El primer punto está a aproximadamente un metro por encima de nuestra cabeza, presenta el aspecto de un pequeño cono con la base hacia abajo y el vórtice hacia arriba, y se conoce como Punto de Individualización porque representa nuestra primera individualización con respecto a la Fuente, la primera vez que nos separamos del origen (aunque sigamos formando parte de él) para convertirnos en una individualidad.

El segundo punto se encuentra un poco por encima de donde estaría el chakra corazón en el nivel aural, a unos 6,5 centímetros por debajo de la garganta, se le llama Sede del Alma o Corazón Superior y se percibe como una luz esférica azul-morada. Aquí están contenidos nuestros anhelos, los que nos conducen a través de la vida para cumplir con nuestra misión vital y también nos aporta la pasión para realizarla.

El tercer punto es el Tantien Inferior; situado a unos 2,5 – 4 centímetros por debajo del ombligo, presenta el aspecto de una bola de luz dorada de unos seis centímetros de diámetro recubierta por una membrana. Aquí almacenamos la energía vital pero también contiene nuestra voluntad de vivir en el cuerpo físico.

El cuarto punto de conexión de la Línea del Hara es en realidad el núcleo de la Tierra, que nos provee de energía vital cuando nos enraizamos. Cuando utilizamos esa energía con fines curativos, al llegar al Tantien éste se vuelve de un color rojo y genera calor en el cuerpo del sanador.

Conexiones sanas en la Línea del Hara

Es importante mantener la Línea del Hara sana, alineada y conectada a sus puntos principales, pues nos sentiremos alineados con nuestra misión vital y enfocados hacia nuestros objetivos más altos, las piezas del puzle de nuestra vida encajarán y todo estará sincronizado con el propósito universal, con el plan que diseñamos antes de encarnar, además de que estaremos más sanos en todos los sentidos.

Cuando esta línea no está bien conectada al punto de individualización nos sentimos desconectados de la Fuente de la que procedemos, no sentimos que exista algo más grande que nosotros y nuestra espiritualidad se resiente. Si la sede del alma está desplazada o no está bien conectada al cordón dorado, no entendemos bien nuestros anhelos y éstos no nos pueden guiar por la vida para llevarnos a realizar nuestra misión vital, lo que deriva en un sentimiento de falta de propósito en la vida. Si es el Tantien inferior el punto descentrado o que no está bien conectado o que se encuentra incluso dañado, no somos capaces de acceder a la energía vital que se acumula en este centro, por lo que nos sentiremos agotados y faltos no solo de vitalidad sino de la alegría de vivir en el mundo físico.

Además de estas conexiones, es muy importante que la línea del Hara esté bien enraizada en el núcleo del planeta, pues así podremos sincronizar nuestra vibración con la del campo magnético de la Tierra y extraer la energía vital para recargarnos. El enraizamiento nos permite además mantener centrado y sano el cordón, con lo que podremos atraer hacia este nivel la Estrella núcleo más fácilmente y trabajar con ella en nuestra propia sanación.

Ejercicio para enraizar la Línea del Hara

Enderezar la línea del Hara, sanarla cuando está dañada o centrar y reconectar los puntos que la forman, es una tarea avanzada que debe dejarse en manos de un sanador. Sin embargo existen ejercicios que podemos practicar por nosotros mismos para conectarnos al núcleo terrestre y extraer energía sanadora para recargar la línea. En breve subiré una meditación guiada para enraizarnos a través del cordón dorado, pero mientras tanto os dejo un ejercicio de visualización que os puede servir para ello.

Visualiza una bola dorada de energía en la zona del vientre, a unos 3 cm por debajo del ombligo; es el Tantien inferior, el lugar donde almacenas energía vital. Desde aquí un hilo dorado baja en línea recta hasta el núcleo de la Tierra, se adentra en él y se ancla suavemente. Yo suelo imaginar que la línea se divide como formando unas raíces y éstas se entierran en el núcleo, pero puedes hacerlo como te resulte más natural.

Luego visualiza una luz esférica de un color morado-azulado en el pecho, a unos 6 centímetros por debajo de la hendidura de la garganta. Aquí se encuentran tus anhelos y tu conexión con la misión vital, siente cómo brilla cada vez con mayor claridad, más nítida, y cómo se expande. Une el Tantien inferior con esta estrella a través del mismo hilo dorado con que estás enraizado al núcleo.

Ahora visualiza un pequeño cono con el vórtice hacia arriba a un metro por encima de tu cabeza, es como un pequeño remolino y representa tu individualización. Lleva la Línea del Hara desde la estrella del pecho hasta este remolino y conecta el hilo dorado con este punto.

La línea del Hara ya está conectada en todos sus puntos, visualízala perfectamente recta y centrada, luego siente cómo la luz sanadora del núcleo de la Tierra asciende por ella, llena el Tantien inferior, continúa hacia arriba, energiza la sede del alma, llega hasta el punto de individualización y así llena de luz y de energía sanadora todo el nivel del Hara.

Estrella núcleo: la chispa divina

Estrella núcleo: la chispa divina

Todos hemos oído hablar de que existe una chispa divina, un fragmento de la Fuente de todo lo creado, dentro de nosotros, al igual que existe en todo lo que es, todo lo que ha brotado de esa fuente. Pero ¿dónde se encuentra esa parte divina?, ¿es posible localizarla y, aún más importante, conectar con ella?

En su libro Hágase la luz, Barbara Ann Brennan nos habla de la Estrella Núcleo como la fuente interna de lo divino, la parte divina que hay en nosotros. En sus propias palabras esta luz es “una firma de la esencia eterna de cada persona”. Existe fuera del tiempo, del espacio, la encarnación física e incluso del alma. Es el dios único e individual dentro de cada uno de nosotros.

La ruta de acceso

La esencia de lo que somos es ubicua, está en todas partes dentro y fuera de nuestro cuerpo, pero la concentración de esa chispa divina está en un punto localizado y se puede encontrar en nuestro centro, a unos 2,5 – 4 cm por encima del ombligo.

Para acceder a este núcleo, sin embargo, hay que recorrer un camino que nos conduce a la puerta de entrada, situada en el centro de la línea del Hara. Pero vayamos por partes y conozcamos un poco las fases de este recorrido.

Existen (según la nomenclatura que usa B.A. Brenan) cuatro estratos energéticos o niveles de realidad en que existe el ser humano: el cuerpo físico, el campo áurico, la línea del Hara y la Estrella núcleo.

El cuerpo físico, como todos sabemos, es la parte orgánica más densa. Aquí se puede incluir también la matriz etérea, una especie de copia energética de todas y cada una de nuestras partes físicas (órganos, tejidos, huesos…), es como una capa protectora intracorporal.

El campo áurico o nivel aural consta de siete capas sobre las que no vamos a entrar en detalle en este artículo; para simplificar hablaremos del “aura” de forma general, sin especificar las partes del campo, pero si queréis saber más sobre ello podéis leer el artículo “Nivel aural: las siete capas del aura” en este mismo blog y además existe una gran cantidad de literatura al respecto donde podéis investigar.

La dimensión del Hara incluye una línea que une un punto sobre la cabeza (situado aproximadamente a 1m por encima de ésta) con el núcleo de la Tierra, pasando por dos puntos dentro de nosotros a un nivel más profundo que el aura: la sede del alma y el tantien inferior (tenéis información más detallada en el siguiente artículo de esta serie sobre los niveles del ser: Nivel del Hara: alinearse con la misión vital).

Esta línea es la que nos mantiene centrados, nos conecta con el centro de la Tierra y con la energía del Universo, pero también abre una puerta de acceso a la Estrella del núcleo.

Acceder al núcleo

La Estrella núcleo, partícula primordial, esencia o chispa divina, como se lo quiera llamar, es la parte esencial de lo que realmente somos, por lo que nos afecta a todos los niveles. Cuando no estamos conectados a ella o existe alguna obstrucción nos sentimos mal y enfermamos, en cambio cuando la luz de la estrella brilla y accedemos a ella, sentimos la felicidad y la curación que provoca estar conectados a nuestro centro, a nuestra esencia.

Para acceder al núcleo habría que seguir los siguientes pasos:

  1. Mantener el cuerpo físico sano y eliminar los bloqueos en la matriz etérea. Una limpieza energética de vez en cuando no nos viene mal además de una alimentación sana y un estilo de vida saludable.
  2. Realizar una limpieza del campo áurico, es decir, sanar las capas emocionales y mentales tratando nuestros miedos, emociones estancadas, pensamientos negativos, patrones nocivos de conducta, etc.
  3. Desbloquear la línea del Hara de posibles obstáculos energéticos que pueda contener.
  4. Entrar en la línea del Hara y atraer la esencia hacia este nivel, asentarla en su centro y llevarla al nivel aural para más tarde pasarla al físico.
Conectar con la esencia

Una vez hemos accedido al núcleo, hemos visto entonces que podemos “traer” la energía de la esencia a la dimensión física para trabajar con ella. La estrella se situaría entonces en su lugar a unos 3 cm por encima del ombligo y desde allí esparciría su luz por todo el campo áurico sanándolo y energizándolo, así como después por el cuerpo físico, pudiendo llegar incluso al ADN y realizar una curación a nivel profundo.

Es posible conectar con la Estrella núcleo a través de la meditación; ya solo el hecho de conectarnos con nuestra esencia es beneficioso, pero se puede usar también de forma curativa, para realizar desprogramaciones y avanzar en nuestro desarrollo personal, ayudar a descalcificar la glándula pineal o a sanar una parte concreta de nuestro cuerpo. La energía de nuestra esencia es tan fuerte, tan potente, que puede incluso desconectarnos de la red de control mental a la que estamos conectados, pero eso es motivo para otro artículo 😉

A continuación os dejo un ejercicio de conexión basado en el método de B.A. Brennan. Si preferís empezar con una meditación guiada para no tener que recordar el procedimiento, en este vínculo podéis descargar o simplemente escuchar una que Merkaba ha preparado para vosotros: Meditación para trabajar con la chispa divina.

Ejercicio de conexión con la esencia

Habiendo previamente relajado el cuerpo y la mente, sintoniza con el nivel del Hara, lleva la conciencia a esa línea energética que va del punto situado por encima de la cabeza al núcleo de la Tierra recorriendo todo el cuerpo y pasando por la sede del alma, un punto por encima del chakra corazón, y el tantien inferior, situado por debajo del ombligo. Enfoca la conciencia en este punto de la línea del Hara, desde aquí se accede al núcleo.

Desde su centro de reposo, lleva la Estrella núcleo a la dimensión física y asiéntala en tu centro, por encima del ombligo. Dirige la conciencia hacia allí y trata de sentir la luz, el calor, la energía de la esencia asentada ahora en tu centro. Recuerda que el ser no “hace”, solo “es”, por lo que en este punto se trata de estar y de ser, no de hacer, pensar, querer o actuar, solo SER, nada más.

Luego haz que la luz del núcleo se dilate y se expanda hasta llenar toda la línea del Hara, y después todo el campo áurico. De ahí extiéndela por el cuerpo físico para que lo inunde con su luz, deja que toque cada órgano, cada tejido y cada célula, que llegue hasta el ADN y te cure e ilumine hasta el nivel más profundo.

Este ejercicio se puede realizar cuantas veces quieras, cuanto más regular seas en su práctica más fácil te resultará conectar con la Estrella núcleo y trabajar al nivel de la esencia.

 

Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida

Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida

A nivel energético los seres humanos poseemos un sistema complejo que se encarga de hacer que la energía fluya adecuadamente, que absorbamos, procesemos y generemos energía vital. Este sistema que no percibimos con los sentidos físicos pero que es tan real como el que sí vemos, es un sistema complejo que funciona a distintos niveles y en diferentes planos de realidad.

Partiendo de la base de que toda dolencia, enfermedad o problema físico y todo bloqueo vital proviene del ámbito de la energía, a todos nos conviene conocer lo mejor posible nuestro sistema energético para entender mejor dónde se encuentran nuestros bloqueos, cómo nos afectan y cuál es la mejor forma de tratarlos y resolverlos.

Con el propósito de ayudarte a conocer este sistema energético así como a cuidarlo y mantenerlo en óptimas condiciones, he creado Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida, una guía explicativa sobre las distintas partes de éste que se centra especialmente en los chakras y te ofrece no solo información sobre ellos a todos los niveles sino también una forma de detectar el estado en el que se encuentran para que puedas realizar un auto-diagnósitico y finalmente ejercicios de distinto tipo que puedes usar para mantenerlos sanos.

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Para descargar gratis el eBook Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida, solo tienes que rellenar el siguiente formulario con tu nombre y dirección de email. Recibirás un mensaje con un enlace desde el que te puedes bajar directamente el PDF.

 

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (II)

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (II)

Como mencionábamos en la primera parte de este artículo, el sistema energético puede almacenar sustancias de baja vibración que provoquen bloqueos muy diversos en nuestra vida. Observando detenidamente nuestros comportamientos, sentimientos, pensamientos y nuestro propio cuerpo, nos es posible detectar si un bloqueo está causando un problema en nuestro sistema energético.

En este artículo hablaremos de los bloqueos que afectan especialmente a nuestro cuerpo emocional, al cuerpo mental y a un área determinada de nuestra vida.

Cambios repentinos de ánimo

En ocasiones un cambio repentino de ánimo, normalmente hacia una tendencia más negativa (malhumor o estado depresivo sin causa aparente) puede responder a un bloqueo en el sistema energético. Este tipo de problema puede ser autogenerado o inducido.

En el caso de un bloqueo que nosotros mismos generamos, puede tratarse de una forma de pensamiento negativa que ya existía en nuestro cuerpo mental y se transfiere al cuerpo emocional, de igual forma ocurriría con un programa automático que tenemos “instalado” en nuestro sistema, así como un trauma o una fobia, que aparecen también como “sustancias” energéticas en nuestra aura bloqueando el flujo natural de energía. Un chakra en mal estado puede también provocar este efecto en nosotros, especialmente si se trata del chakra sacro, que está directamente conectado con la segunda capa del aura, el cuerpo emocional.

Pero no siempre somos nosotros mismos los causantes de un bloqueo energético que nos provoque estos cambios repentinos e injustificados de ánimo; una entidad negativa puede, sin que nos demos cuenta, manipularnos o atacarnos generando estados emocionales depresivos con objeto de bajar nuestra frecuencia de vibración y alimentarse de nuestra energía. Un enganche o una cuerda de las que hablábamos antes puede hacer que una emoción negativa de la persona al otro lado del cordón pase a nosotros. Un implante etérico puede estar programado precisamente para ese propósito, de manera que nos desgaste emocionalmente.

Es importante, cuando experimentemos un cambio de humor brusco de este tipo, preguntarnos si ese sentimiento o emoción nos pertenece, de dónde puede venir y si realmente lo sentimos como nuestro o podría ser algo ajeno. El corazón nos dará la respuesta si lo escuchamos con honestidad.

Bloqueos de un área de vida

A veces sentimos que cierta área de nuestra vida está bloqueada, que no conseguimos avanzar por ejemplo en nuestra carrera profesional, o que nuestras relaciones amorosas no llegan a cuajar, que nos encontramos estancados en los estudios que estamos intentando sacar adelante o que siempre andamos mal de salud y no levantamos cabeza en esa área por mucho que nos cuidemos. Puede perfectamente tratarse de un bloqueo energético que está impactando esa parte de nuestra vida.

Unas veces el bloqueo viene de nosotros mismos, con nuestra programación mental y nuestros patrones de pensamiento podemos estar dañando sin saberlo un área de nuestra vida; una creencia limitadora que se generó en nuestra infancia o adolescencia puede estar coartando nuestra creatividad y nuestras posibilidades de éxito en un determinado campo; una ilusión, que actúa como una venda delante de nuestros ojos sin dejarnos ver la realidad, puede ser un obstáculo insalvable en nuestro camino que nos impide avanzar como quisiéramos o como esperamos en un área determinada.

Otras veces el bloqueo viene de fuera de nosotros, puede proceder no solo de otra persona que está afectándonos con su energía negativa o con una conexión nociva como una atadura o un enganche, sino que también puede tratarse de un contrato kármico que establecimos con otra alma en ésta o en una encarnación anterior (muchas veces esto ocurre en el periodo entre vidas, justo antes de encarnar, cuando preparamos nuestro plan de vida); los hechos de una vida pasada pueden estar afectándonos en la vida presente bloqueando un área de ésta sin que sepamos por qué ya que no recordamos esos hechos pasados debido al velo del olvido, el filtro con el que encarnamos. Una promesa que hicimos en un momento que ya ni recordamos puede también estar ejerciendo aún su efecto sobre un área de nuestra vida, por lo que debemos ser cuidadosos con nuestros pensamientos y con lo que decimos en momentos emocionales, pues el Universo siempre nos toma la palabra.

Pensamientos negativos recurrentes

Uno de los efectos que algunos bloqueos provocan en nosotros guardan relación con la generación de pensamientos y emociones recurrentes de carácter negativo; negativos porque proceden de un bloqueo (normalmente localizado en la segunda o tercera capa del aura, es decir, en el cuerpo emocional o el mental) y recurrentes porque, a menos que eliminemos dicho bloqueo, van a seguir apareciendo y afectándonos.

La ausencia de ilusión y de alegría de vivir, la apatía y la falta de ganas de hacer cosas que normalmente nos apetecían y nos divertían o nos llenaban, pueden proceder de bloqueos autogenerados como una forma de pensamiento negativa cristalizada en nuestro cuerpo mental, un determinado patrón o programa que llevamos instalado en nuestro sistema energético desde que vivimos cierto suceso que nos impactó, una emoción que ha quedado atrapada en nuestro cuerpo emocional (o en un meridiano, o en la matriz etérea de un órgano, o en un chakra secundario…) así como un trauma, una fobia u otro problema subconsciente.

Sin embargo estos pensamientos negativos pueden también ser inducidos bien por una entidad negativa que esté enganchada a nuestra aura o acechándonos, bien por un guía negativo o por una persona (encarnada o no) que está ejerciendo sobre nosotros una manipulación externa.

Conocernos a nosotros mismos lo mejor posible facilita el detectar cuando un determinado pensamiento es inducido y no propio, pues por mucho que intenten convencernos hay formas de pensamiento que no encajan en nuestras estructuras y que pueden hacer saltar nuestras alarmas internas y despertarnos para detectar un posible bloqueo energético.

 

En el siguiente artículo de esta serie sobre bloqueos veremos otras situaciones que, de reconocerlas, nos ayudarán a identificar bloqueos en nuestro sistema energético. Si no te lo quieres perder, suscríbete al blog y recibirás los artículos cómodamente en tu dirección de email, así como otras noticias sobre energía y ofertas de Merkaba en sanaciones energéticas.

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (I)

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (I)

El sistema energético humano es complejo y abarca todos los aspectos del ser, mental, emocional, energético y espiritual. Esto significa que cuando está sano nos sentimos bien en todos los sentidos; las cosas van bien en nuestra vida, las relaciones que establecemos son armónicas, la creatividad y la abundancia fluyen en nuestro día a día y nos sentimos conectados con nuestro entorno así como con nuestra misión vital, con nuestro lugar en el mundo y el sentido de éste.

En cambio cuando un bloqueo obstruye alguna parte de nuestro sistema energético, los aspectos relacionados con ésta se bloquean también, lo que provoca otras disfunciones que ocasionan a su vez nuevos bloqueos y de esta forma acaba creándose una cascada que impacta tanto psicológica como emocionalmente y que al final termina reflejándose en el plano físico.

Una cascada de bloqueos

Los bloqueos se transmiten de una capa del aura a otra y de fuera hacia dentro (simplificando y usando términos físicos que nos ayuden a crearnos una imagen), de manera que si tenemos por ejemplo un patrón de pensamiento negativo en la quinta capa del aura (el patrón etéreo), su baja frecuencia afectará a la capa inmediatamente inferior, la cuarta capa del aura o cuerpo astral, reflejándose en una relación discordante ya que esta capa está vinculada a las relaciones que mantenemos con los demás; este problema impactará al cuerpo mental o tercera capa creando pensamientos negativos que, a su vez, generarán emociones negativas en el cuerpo emocional o segunda capa, y éstas afectarán al cuerpo etérico o primera capa del aura en forma de taponamiento energético; finalmente este bloqueo acabará dando la cara en el cuerpo físico en forma de enfermedad.

Un bloqueo puede estar motivado por diversas causas y aparecer en cualquier parte del sistema energético: en una de las siete capas del aura, en un determinado chakra o centro energético, en la matriz etérea de un órgano, que es una capa energética que envuelve cada elemento físico en el interior de nuestro cuerpo, o en uno de los múltiples meridianos de nuestro sistema de canales por el que circula la energía (más información sobre el sistema energético aquí). El efecto que ese bloqueo tenga sobre nosotros dependerá no solo de la naturaleza del problema sino también del lugar en el que se encuentre alojado, del tiempo que lleve allí y de las partes que impacte en nuestro sistema global.

Detectar los bloqueos

Pero ¿cómo detectar si tenemos un bloqueo? La mayoría de las personas no pueden percibir conscientemente las capas del aura ni ver sus centros energéticos o sentir la energía discurriendo por sus canales (o estancándose). La respuesta es sencilla: con la observación. Siendo conscientes de nuestro estado y observándonos a nosotros mismos conseguimos saber si tenemos un bloqueo, de esta forma podemos incluso averigüar qué tipo de problema es y por tanto en muchos casos seremos capaces de resolverlo con nuestros propios medios.
Ya que cada dolencia tiene su origen en el nivel energético, cuando sientas un dolor físico pregúntate a ti mismo: “¿de dónde viene?, “¿qué estaba haciendo, pensando o sintiendo en el momento en que empecé a sentir el dolor?”. Si estabas experimentando ira quizá el dolor sea el reflejo de un bloqueo en el cuerpo emocional; si estabas pensando en una persona concreta tal vez proceda de un bloqueo en esa relación motivado por un problema en el cuerpo astral; si pensabas en qué hacer con tu vida porque te sientes un poco perdido o desubicado, probablemente guarde relación con el tercer chakra, que nos conecta con nuestro propósito vital, etc…

El objeto del dolor también nos da pistas sobre la procedencia del problema; los chakras están relacionados con ciertos órganos y un bloqueo en un centro energético puede impactar ese órgano o la glándula asociada. Por ejemplo, si el problema físico se encuentra en el hígado, éste puede proceder de un bloqueo en el chakra del plexo solar; una disfunción en el segundo chakra puede impactar a los órganos reproductores; los problemas de tiroides suelen guardar relación con el chakra de la garganta, etc…

De cualquier forma, existen síntomas que nos pueden hacer encender la luz de alarma y ponernos sobreaviso de que podríamos estar experimentando las consecuencias de un bloqueo energético. A continuación y a lo largo de esta serie de artículos sobre bloqueos y cómo detectarlos, encontrarás algunas situaciones que en muchos casos son causadas por un problema a nivel de los cuerpos sutiles o de los centros energéticos.

Cansancio extremo y falta de energía

Si te encuentras más cansado de lo que tu actividad diaria provocaría normalmente, sientes que la energía de que dispones no te da para llegar al final del día en condiciones saludables y notas como si te estuvieran drenando la mayor parte del tiempo, existen muchas probabilidades de que estés sufriendo alguno de los bloqueos que verás a continuación.

Una disfunción energética

Si uno de tus chakras está obstruido, no procesa suficiente energía y por tanto estarás sufriendo esa deficiencia en tu sistema, podría tratarse también de una fuga energética por la que pierdes energía vital o de un taponamiento en algún canal, que impide que la energía fluya adecuadamente.

Una conexión debilitadora

Constantemente establecemos conexiones energéticas con las personas con las que nos relacionamos a diario; algunas de estas conexiones son perjudiciales porque perdemos energía a través de ellas. Éste es el caso de las cuerdas, que son enganches del chakra de una persona al mismo chakra de otra y que son intrusivas y drenantes para quien lo recibe (puedes leer más sobre este bloqueo en el artículo Cortando ataduras).

Las conexiones compasivas funcionan de forma parecida, pero son flujos de energía que dirigimos a alguien a quien deseamos ayudar y que nos debilitan. Por mucho que tengamos la intención de ayudar, este tipo de “transfusión” energética no ayuda realmente a la otra persona y sí nos perjudica a nosotros. (Puedes leer más sobre este tipo de conexión en el artículo: Conexión compasiva, ¿ayuda o perjuicio?)

Otro tipo de conexión es el enganche a una red negativa, ocurre cuando pasamos junto a esta red (las hay por todas partes) y uno de sus “filamentos” se nos enganchan al aura. El ataque psíquico, también llamado Rayo Rojo, es otra conexión intrusiva y debilitadora, la más peligrosa de todas porque se trata de un ataque energético dirigido directamente hacia nosotros; este bloqueo no es frecuente pero puede ocasionarnos no solo un cansancio extremo sino todo tipo de problemas.

Un ataque energético

Normalmente provocado por una entidad negativa no encarnada, ya sea de una densidad superior a la nuestra (para leer más sobre densidades, puedes leer el artículo La ascensión evolutiva. El cambio de densidad) o del plano astral, un parásito energético o incluso un alma desencarnada (que comúnmente llamamos fantasma o similar). Las entidades negativas inferiores se pueden enganchar a nuestro sistema con el mero propósito de alimentarse, los desencarnados necesitan nuestra energía para mantenerse en el plano en el que se encuentran atrapados, pero las entidades superiores, además de drenarnos intensamente, pueden inducir en nosotros programas negativos de todo tipo.

Elementos que llevamos “puestos”

A veces, con el propósito de proteger una parte de nuestro sistema energético (normalmente un chakra) nos colocamos una coraza o, en su versión más suave, una costra energética; esto ocurre a nivel del Yo Superior e inconscientemente para la persona. El problema es que, además de proteger, este escudo constriñe y limita nuestra energía, lo que puede provocar cansancio además de obstrucción de la creatividad y de otros aspectos al no poder expresarse la energía de ese centro, por lo que es conveniente retirarlo.

Otro elemento de este tipo es el implante etérico, un dispositivo energético que una entidad superior puede colocar en nuestro sistema con el fin de drenar nuestra energía, obstaculizarla, rastrearnos o incluso condicionarnos (por ejemplo creando programas negativos mentales y/o emocionales).

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En el siguiente artículo de esta serie sobre bloqueos veremos otras situaciones que, de reconocerlas, nos ayudarán a identificar bloqueos en nuestro sistema energético. Si no te lo quieres perder, suscríbete al blog y recibirás los artículos cómodamente en tu dirección de email, así como otras noticias sobre energía y ofertas de Merkaba en sanaciones energéticas.

 

Registros Akáshicos (II) Limpieza energética

Registros Akáshicos (II) Limpieza energética

Hace tiempo publicamos un artículo sobre los Registros Akáshicos o Crónica de Akasha, donde ya se mencionaba el tipo de información a la que podemos acceder abriendo estos archivos:

El acceso a los Registros Akáshicos sirve para conocer nuestras vidas pasadas; esta creencia es cierta, pero solo parcialmente, ya que en los registros no solo podemos encontrar información acerca de nuestras vidas anteriores sino otros muchos datos que nos pueden ser de ayuda en la comprensión de quiénes somos y por tanto en nuestra evolución. Nuestra misión vital, lo que hemos venido a aprender y tenemos para ofrecer a la Humanidad, lo que nos impide crecer o bloquea nuestra evolución, los retos que se nos pueden presentar en la actual encarnación, lo que no conseguimos aprender en una vida anterior o las capacidades que sí logramos y no estamos aprovechando… Todo esto y mucho más podemos encontrar consultando nuestros registros, cualquier inquietud que seamos capaces de imaginar y que nos ayude a evolucionar espiritualmente puede obtener respuesta cuando consultamos la memoria cósmica.

Una de las cosas que se pueden hacer a través de la lectura de los registros akáshicos de una persona es una limpieza energética. Ésta es una práctica que está cada vez más extendida entre los sanadores energéticos y por eso me gustaría, en este artículo, hablar un poco sobre ella y contaros cómo funciona.

Proceso de lectura de registros para limpieza energética

Este tipo de lectura está enfocada en investigar bloqueos o disfunciones energéticas, sí como en examinar los problemas que pueden estar bloqueando nuestro camino y sanarlos para facilitar nuestro avance y evolución. Siguiendo un protocolo establecido, se obtiene (previo permiso) del Yo Superior de la persona en cuestión, la información sobre cada uno de los bloqueos que existan y que ese Yo Superior considere oportuno tratar en ese momento. A partir de la información canalizada en la lectura de registros, se identifican los bloqueos y posteriormente se realiza la limpieza energética.

Durante la lectura se realiza un repaso a los diferentes componentes del sistema energético; éste es complejo y consta de diversos elementos que configuran nuestro ser. Para no entrar en excesivos detalles, baste decir que en la lectura y sanación de bloqueos se realiza una revisión de todos estos elementos agrupados en los siguientes bloques: La Matriz Etérea, el Sistema de Canales, el Doble Etéreo con el Cordón Dorado, los Chakras y las siete Capas del Aura.

Normalmente el sistema energético, debido a muy diversas causas, se va llenando de sustancias de baja vibración, enganches, bloqueos en las distintas capas o en los chakras que lo forman, que dificultan el libre fluir de la energía y el buen funcionamiento de los centros energéticos. La mayoría de problemas se manifiestan como desórdenes energéticos de varias clases que, según su localización, bloquean o crean problemas en una o más áreas de nuestra vida.

Así pueden aparecer bloqueos de todo tipo, como entidades enganchadas en cualquiera de los cuerpos sutiles, impresiones energéticas, formas de pensamiento negativas que se han “endurecido” en una determinada capa del aura, fugas de energía, chakras desequilibrados, enganches a una red de energía negativa, incluso problemas procedentes de vidas anteriores o residuos kármicos de asuntos ya resueltos que han dejado un poso energético en alguna parte del sistema de la persona. Todos estos problemas o bloqueos pueden no solo identificarse sino también sanarse con una limpieza energética a través de la lectura de registros akáshicos.

¿Y cómo nos hacemos una lectura de registros para eliminar bloqueos? Pues eso os lo contamos en un artículo posterior 😉

¡Salud energética a todos!

Cortando ataduras

Cortando ataduras

Según muchas escuelas espirituales, cada vez que nos relacionamos con una persona se crea un lazo energético que se mantiene incluso cuando ya no vemos más a esa persona, está lejos y no tenemos contacto directo con ella. Hayamos tenido una relación de corta o larga duración, de carácter positivo o negativo, ese lazo energético nos mantiene conectados en todo momento.

Muchas fuentes que tratan este tema ofrecen una información sesgada o cuanto menos confusa, ya que existen distintos tipos de hilos energéticos que nos unen a otras personas. Existen cuerdas que nos conectan naturalmente con personas con quienes nos hemos relacionado (previo consentimiento de ambos a nivel de alma) que deben estar ahí y mantenerse sanas; se trata de las conexiones aurales, cuerdas que nos conectan desde los niveles superiores. En un artículo futuro os hablaré de estas cuerdas.

Luego están los conductos energéticos con que absorvemos energía los unos de los otros; estas conexiones son invasivas y perjudiciales, pues suponen ataduras que nos bloquean y debilitan, por lo que es sano cortarlas, para recuperar nuestra energía personal, la que vamos perdiendo a través de cada una de esas conexiones. De esos hilos es de lo que os quiero hablar en este artículo.

Enganches energéticos

El tipo de conexión energética que conviene evitar es un bloqueo que se genera entre personas que pasan normalmente bastante tiempo juntas, que forman parte de un mismo núcleo o ambiente (familiares, compañeros de trabajo, pareja, amigos o conocidos). Debido a la interacción energética que tiene lugar de forma regular, se proyecta mentalmente lo que podría verse como una especie de cordón, un enganche que conecta uno o varios de nuestros chakras con los de la otra persona.

Cuando proyectamos sobre la otra persona una emoción con la suficiente intensidad, es posible que se genere una de estas cuerdas entre nosotros y esa persona; se crea una cadena energética permanente que se mantiene ahí a menos que la desenganchemos conscientemente. Este tipo de conexión se produce normalmente de forma inconsciente y es intrusiva porque absorbe parte de la energía del chakra al que nos hemos conectado, causando una disfunción en la actividad de ese centro energético.

A veces la proyección que crea la conexión es suficientemente fuerte como para contener un programa negativo, de manera que esa cuerda no solo estará drenando la energía de su destinatario sino que también le estará causando un bloqueo energético que dependerá del tipo de energía negativa que lleve asociada la cuerda.

Limpieza energética

Al existir un lazo energético de este tipo, perdemos energía a través de ese conducto, por lo que es necesario interrumpir ese flujo para evitar la pérdida. Se trata de hacer una limpieza energética y restablecer nuestra energía personal, no dejar que nuestra esencia se desperdigue y evitar que otras personas nos agoten o tengan influencia sobre nuestro cuerpo energético; al recuperar nuestra energía fortalecemos también nuestra autonomía.

El objetivo puede ser tanto desprenderse de un lazo energético con alguien que ya no queremos o no está en nuestra vida, como reforzar una relación que sí queremos conservar o simplemente sanear nuestro cuerpo de energía (esto último ocurre de cualquier forma al realizar la limpieza energética).

Existen varias formas de hacer esta limpieza y cortar los lazos energéticos. Se puede realizar una limpieza de bloqueos a través de una sanación akáshica, en cuyo caso el sanador retira la cuerda y restaura el equilibrio del chakra afectado. También se puede utilizar un ejercicio de visualización según el cual uno mismo se desconecta la cuerda del propio chakra y del de la otra persona.

Esta limpieza se puede hacer de forma regular o esporádica, de uno a uno o en grupo, como mejor se adecue a las preferencias de quien realiza el ejercicio o de quien solicita la sanación.

Más adelante subiré a la página una meditación guiada para que puedas realizar el ejercicio escuchándolo en lugar de leerlo o tener que memorizarlo (el texto lo puedes encontrar en este enlace de Mis ideas peregrinas: cortar lazos). Mientras tanto, también puedes solicitar una lectura de registros para sanación de enganches en este enlace: Lectura temática (indicando “sanación de ataduras”) o en este otro para una limpieza de bloqueos general: Limpieza de bloqueos.

Cortamos los hilos, no la relación

Por último me gustaría precisar que no hay que temer que, al cortar el hilo energético, se rompan los lazos afectivos o la relación con la persona con quien nos unía una de estas cuerdas; eliminar esta conexión es sano pues solo implica devolver a cada cual su propia energía, dejar de interferir energéticamente, ambos recuperan la parte de energía vital que estaba manteniendo viva esa cuerda y que les estaba drenando, por no hablar de la eliminación de un programa que también podía estar afectando negativamente.

En realidad es una práctica que revitaliza a ambos y al final fortalece la relación si es que se desea mantener, ya que al cortar el lazo surge un deseo de reconexión verdadera y sana que aportará un impulso más favorable a la relación. Si ya no se tiene contacto con la persona con quien se corta el hilo, habrá por fin una sensación de cierre, de conclusión, que nos aportará paz y nos ayudará a continuar con nuestra vida.

Regresión. Un viaje a nuestras vidas pasadas

Regresión. Un viaje a nuestras vidas pasadas

¿Quién no ha oído hablar del karma? Incluso personas poco inclinadas a la espiritualidad tienen alguna noción (a veces más o menos acertada, a veces completamente distorsionada) de lo que es el karma y de conceptos como la reencarnación y las vidas pasadas, pero no tantas de estas personas han oído hablar de la regresión o, más concretamente, de la terapia regresiva a vidas pasadas, el vehículo para viajar al pasado que se esconde más allá de nuestra memoria.

El Karma

Pero vayamos por partes… el karma es un concepto central en distintas religiones y creencias, como el budismo, el hinduismo, el jainismo, la teosofía o el espiritismo, un concepto que se desarrolla de forma diferente según las distintas doctrinas (en unas hay dioses involucrados, en otras el karma funciona automáticamente, como una ley más de la naturaleza) pero que tiene la misma base de interpretación. No me extenderé aquí en las diferencias y peculiaridades de cada religión sino en la idea común y los puntos de confluencia referidos a este concepto.

Digamos pues que el karma es una especie de energía trascendente que se deriva de los actos de las personas. Los seres humanos tenemos libertad para elegir entre el bien y el mal (si se me permite la simplificación), pero a esa libertad va unida la obligación de asumir las consecuencias de nuestras elecciones y por tanto la responsabilidad de nuestros actos; en realidad no solo nuestras acciones, sino también de las palabras que pronunciamos y de los pensamientos que generamos, puesto que no solo lo que hacemos genera karma sino también lo que pensamos y decimos.

Esta energía trascendente que llamamos karma sería pues la encargada de hacer que nos sea devuelto todo lo que damos, es decir, el karma hace que todas nuestras acciones, pensamientos y palabras tengan una respuesta proporcionada, una consecuencia. Según esto, el que maltrata será maltratado, y el que ama será amado, si haces daño sabrás lo que es el dolor y si prestas tu ayuda recibirás ayuda. Si estas respuestas no son evidentes es porque nunca sabemos cuándo experimentaremos la consecuencia de nuestros actos, nuestra mente mortal la mayoría de las veces no es capaz de enlazar lo que está recibiendo con algo que hace tiempo lanzó al universo. Y es que esa consecuencia puede llegar meses, años… o vidas más tarde.

Reencarnación

El concepto de reencarnación va unido al del karma; a veces experimentamos la consecuencia de una acción en una misma vida, pero en otras ocasiones pagamos nuestra deuda kármica una o varias encarnaciones más tarde. Según la creencia en la reencarnación, una sola vida no es suficiente para experimentar lo que significa realmente ser Humano. Por ejemplo, siendo un hombre blanco que mendiga por las calles en la Francia de Napoleón con todo lo que esto implica, no se puede saber lo que es ser una mujer negra viviendo en Etiopía en el siglo XX con todo lo que esto implica; las experiencias que estos dos personajes vivirían en sus respectivas vidas les servirían para aprender determinadas cosas, pero no todo lo que el alma necesita experimentar en su camino de evolución.

Una sola vida no es ni remotamente suficiente para experimentar todo lo que necesitamos vivir, el viaje evolutivo del alma hacia su perfeccionamiento y posterior reintegración con la Fuente de la que procede, pasa por un ciclo de vida-muerte-nueva vida que se repite encarnación tras encarnación. Así, en cada vida nos encontramos con experiencias valiosas de las que aprender, que nos acercan cada vez más a nuestra naturaleza superior y van desvelando el camino hacia nuestro destino como seres divinos. Si en una vida cometimos un acto que espera respuesta, en la siguiente habremos de responder a las consecuencias y enfrentarnos a ellas compensando esa parte de nuestra historia o, más concretamente, de la historia de nuestra alma. Al final todo queda balanceado y las energías acaban equilibrándose.

El karma, pues, determina las condiciones de la nueva encarnación, es la energía que guía nuestras vidas de manera que tengamos la oportunidad de enfrentarnos a las situaciones necesarias para “limpiar” esas acciones pasadas, de compensar nuestras “deudas” kármicas de manera que nos liberemos del peso del pasado y evolucionemos espiritualmente.

Recuerdo de otras vidas

Mucha gente no cree en la posibilidad de la reencarnación por el simple hecho de que normalmente no recordamos otras vidas. Aunque se dan casos en los que un sujeto accede espontáneamente al recuerdo de algún suceso anterior a su nacimiento, lo habitual es que no recordemos nada, y el motivo es sencillamente que no estamos preparados para recordar; el ser humano medio no soportaría el peso emocional que conlleva enfrentarse a sucesos que tuvieron lugar en vidas pasadas, de hecho muchas personas ni siquiera están preparadas para considerar la idea de la reencarnación y lo que ello implica.

Hay experiencias de nuestra infancia que no somos capaces de recordar pero que nos afectan en nuestra vida adulta, vivencias a veces traumáticas que se esconden tras el velo de la conciencia pero afectan a nuestros comportamientos y relaciones, condicionan nuestras vidas sin que seamos siquiera conscientes de ello, y solo podemos acceder a ellas y afrontarlas con ayuda experta. Lo mismo ocurre con esas experiencias de vidas pasadas que no recordamos, un episodio de una encarnación pasada puede estar afectando a nuestra vida presente sin que sepamos qué, cómo y por qué.

Esos recuerdos están guardados en la memoria del alma, y podemos acceder a ellos con ayuda experta para, cuando estemos preparados, llegar a entenderlos, aceptarlos, integrarlos y aprender de ellos. Existen formas de acceder a estas memorias, como el acceso a los Registros Akáshicos por medio de la canalización o la terapia regresiva a vidas pasadas, de la que os hablaré a continuación.

Terapia regresiva

La regresión es la rememoración vivenciada de eventos pasados en estados no ordinarios de conciencia. Se puede acceder a estos eventos pasados por medio de distintas técnicas, como la hipnosis, la relajación, la visualización, la hiperventilación, el uso de la música, etc… Existen además varios modos de regresión, cada uno de los cuales usa distintas técnicas para llegar a su objetivo terapéutico.

Uno de los modos es la Regresión de Edad, con la que se accede a la memoria oculta de la vida del sujeto, que se enfrenta a eventos pasados traumáticos que afectan a su presente. Otro de los modos es la Regresión a Vidas Pasadas, con la que se accede por medio de la hipnosis a eventos de vidas anteriores del sujeto, acontecimientos previos a su nacimiento que afectan a su vida presente.

La terapia regresiva no es algo nuevo, en el siglo XIX y principios del XX ya era popular entre investigadores y científicos reconocidos, entre ellos varios premios Nobel como el matrimonio Curie, J. Strutt o Ch. Richet. Ya en la época moderna, durante los años 60 volvió a cobrar auge entre psicólogos y psiquiatras renombrados y, gracias a las investigaciones de éstos, se avanzó considerablemente en el desarrollo de terapias para acceder a los recuerdos de vidas pasadas. El tratamiento con terapias regresivas desveló su potencial curativo de forma notable, a pesar de lo cual los investigadores que se atrevieron a publicar sus resultados muchas veces se toparon con el rechazo de la comunidad científica más tradicionalista.

Regresionistas

Entre otros muchos dedicados a la regresión, cabe citar a tres doctores conocidos internacionalmente, que han ayudado a desarrollar técnicas para la terapia regresiva con sus investigaciones y publicación de sus experiencias con pacientes “regresados”.

M. Newton, autor de “Vida entre vidas”

Michael D. Newton. Tras trabajar con terapia regresiva a vidas pasadas con numerosos pacientes, desarrolló sus propias técnicas de regresión y centró sus investigaciones en la experiencia espiritual entre vidas. De su trabajo con pacientes regresados resultaron sus dos títulos, “Vida entre vidas” y “El destino de las almas”, obras inspiradoras y esclarecedoras que apoyan su reputación a nivel internacional como autoridad en regresiones espirituales y pionero en desentrañar los misterios de la vida y la muerte.

Helen Wambach. Además de regresar a miles de pacientes a sus vidas pasadas, experimentó la progresión a vidas futuras en un estudio de 2500 sujetos; aunque la doctora falleció antes de poder terminar dicho estudio, su colega Chet Snow lo finalizó y publicó los resultados, según los cuales solo se presentaron cuatro posibles escenarios futuros con un componente común: una drástica reducción de la población de la Tierra (“Mass dreams of the future”, 1993) Además de su obras “Vida antes de la vida” (1978) y “Reviviendo Vidas Pasadas: La evidencia bajo hipnosis” (1984), numerosos artículos sobre sus trabajos han sido publicados en distintas revistas científicas.

Brian Weiss, autor de “Muchas vidas, muchos maestros”

Brian Weiss. Siendo escéptico en estos temas y poco inclinado a considerar la reencarnación, tras toparse con pacientes que viajaban a vidas pasadas en sus sesiones regulares de hipnosis, acabó descubriendo el potencial curativo de estas sesiones y asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Su profundización en esta área le llevó a narrar sus experiencias con pacientes en estado hipnótico y a publicar numerosos libros en que trataba desde este ángulo el tema de la reencarnación. Algunos de sus títulos más conocidos son “Muchas vidas, muchos maestros” (1988), “A través del tiempo” (1993), “Los mensajes de los Sabios” (2001) y “Muchos cuerpos, una misma alma” (2006)

“Lo que siembres, recogerás”

La regresión, pues, nos permite conocer esas experiencias pasadas que afectan nuestra vida presente, nos da la oportunidad de “limpiar” nuestro karma y evolucionar espiritualmente en cuanto que afrontamos esas deudas del pasado y nos liberamos aprendiendo de ellas. Pero al igual que esas acciones de vidas pasadas afectan a la vida presente, los actos (además de pensamientos y palabras) que llevamos a cabo en nuestra vida presente afectarán a nuestras vidas futuras.

Dejadme precisar que en realidad todas éstas son vidas simultáneas, “vidas pasadas” y “vidas futuras” son apreciaciones que hacemos para expresar cómodamente la idea dentro de nuestra concepción lineal del tiempo, sin embargo el tiempo no es lineal, todo sucede al mismo tiempo… pero esto es un asunto para otro artículo en el que ya os contaré más detalles 😉

El caso es que, conozcamos o no nuestra experiencia vital más allá de quienes somos en esta vida, es ahora cuando se nos brinda una oportunidad única de dedicarnos a nuestro desarrollo espiritual con plena conciencia de que lo que hacemos, decimos y pensamos tiene consecuencias y por tanto somos responsables; quizá no experimentemos esas consecuencias en meses, en años o en toda nuestra vida, pero ahora sabemos que la ley del karma funcionará para, tarde o temprano, devolvernos lo que dimos.