Nivel aural: las siete capas del aura (I)

En los dos artículos anteriores os he hablado de los dos niveles más profundos en que existe el ser humano: el de la Estrella núcleo, que es la chispa divina, la esencia de lo que verdaderamente somos, y el de la Línea del Hara, que como os contaba contiene nuestro propósito en la vida y nos mantiene conectados con la divinidad y el Yo Superior así como con el núcleo terrestre y su energía.

En este artículo sobre los niveles del ser (que publicaré en dos partes) os hablaré del nivel que se encuentra entre lo físico y los dos anteriormente mencionados: el nivel aural.

El aura es una estructura que existe en un nivel más profundo que el físico y que sustenta a éste, esto significa que todo lo que existe en el mundo físico ha sido antes creado en el nivel aural. Así como el nivel del Hara contiene la misión vital y la intención, y la Estrella del núcleo contiene nuestra esencia, el aura contiene las energías de nuestra personalidad; todo cuanto notamos, sentimos, pensamos, cómo nos comportamos, nuestros patrones y forma de relacionarnos… todo está contenido en el nivel aural, y cada aspecto ocupa una región concreta del aura según su vibración. Veamos  en detalle cuáles son esas regiones.

Composición del aura

El aura está compuesta por siete capas, cada una de las cuales posee una frecuencia vibratoria distinta y por tanto se dedica a un tipo diferente de experiencia vital. Cada capa se asocia a uno de los siete chakras principales; todos estos centros se encuentran en todos los niveles del aura pero cada capa tiene una conexión especial con uno de los chakras ya que su frecuencia vibratoria es la misma.

De estas siete capas, las tres primeras son los niveles inferiores donde procesamos las energías del mundo físico, las tres últimas son los niveles superiores donde experimentamos las realidades espirituales, y la cuarta capa es un nivel intermedio que sirve de puente entre ambos niveles; el chakra corazón es el “transformador” de las energías en su paso de los planos superiores a los inferiores y viceversa.

En este artículo os hablaré con más detalle sobre los niveles inferiores y la cuarta capa; en el siguiente artículo (nivel aural II) os contaré más sobre los niveles superiores y la forma en que podemos cubrir las necesidades de cada capa del aura para mantenerla sana.

El Cuerpo Etérico

La primera capa, la más cercana al cuerpo físico, es el llamado Cuerpo Etérico. Este nivel es como un envoltorio energético que sirve de molde para el cuerpo físico, crea la materia corporal y la sustenta. La visión ampliada revela un resplandor de azul claro a grisáceo (dependiendo de la salud energética de la persona) de filamentos en constante movimiento, que se extienden desde el cuerpo físico hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de éste.

En este nivel experimentamos el placer y el dolor que nos llegan desde los sentidos, pero también las sensaciones de vitalidad, sexo, sueño (o falta de éste) y actividad física. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido. Ya que este nivel supone una protección energética natural para el cuerpo, cuando existe un bloqueo en él pasa rápidamente al nivel físico en forma de dolor, malestar o enfermedad.

El Cuerpo Emocional

La segunda capa es el Cuerpo Emocional. Este nivel se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 2.5 – 7.5 cm de éste y está formado por nubes de sustancia fluida en constante movimiento; estas nubes son sentimientos y emociones que tenemos hacia nosotros mismos. Los sentimientos positivos se visualizan con colores vivos mientras que los negativos se ven como nubes de tonos más oscuros, sucios incluso si esos sentimientos son confusos.

Las emociones y sentimientos hacia nosotros mismos, tanto positivos como negativos, deben fluir y circular (lo que conseguimos reconociéndolos, aceptándolos y expresándolos) de lo contrario se interrumpe el flujo de energía, ésta se estanca y provoca problemas en las capas cercanas, es decir en el cuerpo etérico y en el cuerpo mental.

El Cuerpo Mental

Éste es pues el siguiente nivel, la tercera capa del aura o Cuerpo Mental. Se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 7.5 – 60 cm en forma de luz brillante, se puede ver como finas líneas energéticas de un color amarillo limón. El cuerpo mental contiene, como su nombre indica, nuestra energía mental, los pensamientos, ideas y procesos mentales; las formas de pensamiento se pueden ver con percepción ampliada como manchas de brillo y contornos variables dependiendo del grado de claridad de la idea y de la calidad del pensamiento. Los pensamientos negativos ralentizan la vibración de esta capa y hacen que las líneas de energía se vuelvan oscuras y distorsionadas.

El Cuerpo Astral

La cuarta capa aural corresponde al llamado Cuerpo Astral. Esta capa está formada por los sentimientos que experimentamos hacia los demás, por lo que en ella se encuentra la energía de todas nuestras relaciones (no solo con otras personas sino también con animales y plantas, objetos, astros, etc). El cuerpo astral se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 15 – 30 cm y se percibe como corrientes de líquido de diversos colores; cuando la energía es de baja frecuencia el “líquido” es denso y oscuro, cuando es de frecuencia elevada (sentimientos positivos) es fluido y de colores brillantes.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las corrientes energéticas que fluyen entre las personas cuando interactúan, así como los cordones aurales (de los que hablaremos con detalle en otro artículo) pero también bloqueos relacionados con criaturas que habitan en el plano astral, como entidades de distinto orden y parásitos energéticos.

 

En el siguiente artículo terminaremos de ver los detalles sobre los niveles superiores del aura y os pasaré unos consejos para satisfacer las necesidades de cada capa del aura.

 

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