Nivel aural: las siete capas del aura (II)

Nivel aural: las siete capas del aura (II)

En la primera parte del artículo sobre los niveles aurales vimos en detalle las tres primeras capas del aura, los niveles inferiores asociados a los aspectos de la vida física, así como la cuarta capa del aura o cuerpo astral, que sirve como “puente” entre los niveles inferiores y los superiores. A continuación os cuento un poco más sobre los cuerpos de los niveles más elevados.

Niveles superiores del aura
El Patrón Etéreo

El quinto nivel es el del Patrón Etéreo. Éste se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 45 – 60 cm y se visualiza como un espacio en negativo; contiene la plantilla de todo lo que existe a nivel de la capa etérica que a su vez es molde para lo físico, por lo que este nivel se ve como un fondo azul cobalto lleno de líneas traslúcidas o transparentes que dibujan las formas originales.

Es el nivel de la voluntad divina y por ello contiene también el modelo evolutivo y el plan universal; si esta capa está sana, estaremos alineados con la voluntad divina y por tanto con nuestro plan de vida, si no lo está, nos sentiremos fuera de lugar, como si no estuviéramos conectados con nuestro entorno y no encajáramos en el puzle global.

El Cuerpo Celestial

La sexta capa del aura es el llamado Cuerpo Celestial. Esta capa aural se visualiza con percepción ampliada desde el cuerpo físico hasta unos 60 – 83 cm como el brillo que rodea a una vela en tonos oro y plata mezclado con rayos de luz más fuertes de diversos colores en suaves tonos opalescentes. Esta luz posee una frecuencia muy alta ya que vibra en el nivel del amor divino. El cuerpo celestial contiene los sentimientos dentro del mundo del espíritu, los más elevados, y cuando se unen el sexto chakra (relacionado con este cuerpo) y el corazón, ambos abiertos, sentimos el verdadero amor incondicional.

La falta de alimento espiritual puede oscurecer el brillo del cuerpo celestial y dañarlo, pero también es perjudicial un exceso de fuerza en este nivel, es decir, utilizar la experiencia espiritual para evadirnos de la realidad física. Hay que recordar que el mundo físico existe dentro del espiritual, no fuera de él, y que la salud está en el medio, no en los extremos.

El Patrón Cetérico

Finalmente tenemos la séptima capa del aura o Patrón Cetérico, también conocido como Cuerpo Causal. Esta capa se extiende aproximadamente unos 75 – 105 cm desde el cuerpo físico y engloba a todas las demás, manteniendo toda el aura cohesionada y protegida; el cuerpo causal es como una rejilla de finos hilos energéticos de color oro-plata con un borde exterior más grueso que protege tanto de fugas energéticas como de influencias exteriores.

Éste es el nivel mental del plano espiritual, por lo que a través de este cuerpo comprendemos el gran modelo de la vida que procede de la mente divina y conocemos nuestra perfección dentro de nuestras imperfecciones. La falta de salud en el Patrón Cetérico hace que las líneas de energía que tejen la red o el “huevo aural” se vean tenues, debilitadas, e incluso se resquebrajen en algunas partes, lo que ocasiona fugas de energía entre otros problemas.

La salud del nivel aural

Para mantener la salud del campo es necesario cuidar de todos los niveles aurales y nutrirlos de distinta forma, pues todos ellos están interrelacionados y todos son parte de nosotros. Una vida sana y plena en todos los sentidos pasa por limpiar, cargar y equilibrar los siete niveles aurales, lo que equivale a tomar responsabilidad por todas las áreas de experiencia en nuestra vida.

Si uno de los cuerpos es débil o presenta problemas de cualquier tipo, esto dificultará que tengamos una experiencia plena en esa área, o se proyectará como obstáculos e inconvenientes en el campo al que corresponda. Por ello una revisión y limpieza del campo aural siempre es conveniente, pero somos nosotros mismos los que debemos trabajar para mantenerlo sano atendiendo a las necesidades de cada nivel.

Necesidades del aura

El Cuerpo Etérico responde a las necesidades puramente físicas, la necesidad prioritaria de este nivel es la de sentirse a gusto, el disfrute de los sentidos carga este cuerpo. Para sanar y nutrir el Cuerpo Emocional necesitamos aceptarnos y querernos a nosotros mismos, por lo que puede ser útil hacer una lista de las formas en que nos rechazamos y sustituirlas por sentimientos positivos. En el tercer nivel o Cuerpo Mental la necesidad básica consiste en entender nuestra situación de forma clara y racional, pero también lo sanamos encontrando y eliminando los juicios negativos sobre nosotros mismos. El cuarto nivel es el de las relaciones con los otros, por lo que interaccionar de forma positiva con amigos y familiares es la mejor forma de cubrir las necesidades del Cuerpo Astral.

Al pasar a las capas superiores, las necesidades se vuelven lógicamente más trascendentales. El Patrón Etéreo se carga alineándonos con la verdad y expresándola; la palabra posee un gran poder y en ella reside la energía creativa, podemos usarla para sanar este nivel. Al sexto nivel o Cuerpo Celestial se accede expresando la verdad de las necesidades y satisfaciéndolas, así se carga automáticamente este cuerpo, y por último el Cuerpo Causal se sana encontrando el objetivo del alma y comprendiendo el modelo perfecto universal, dándonos cuenta de que todo es perfecto aún con sus imperfecciones.

Atender a las necesidades de cada capa del aura es tanto o más importante que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, a esto último estamos acostumbrados y nos parece lógico y necesario, pero mantener la salud del campo aural no solo determinará el bienestar de una parte de nosotros sino de todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

Nivel aural: las siete capas del aura (I)

En los dos artículos anteriores os he hablado de los dos niveles más profundos en que existe el ser humano: el de la Estrella núcleo, que es la chispa divina, la esencia de lo que verdaderamente somos, y el de la Línea del Hara, que como os contaba contiene nuestro propósito en la vida y nos mantiene conectados con la divinidad y el Yo Superior así como con el núcleo terrestre y su energía.

En este artículo sobre los niveles del ser (que publicaré en dos partes) os hablaré del nivel que se encuentra entre lo físico y los dos anteriormente mencionados: el nivel aural.

El aura es una estructura que existe en un nivel más profundo que el físico y que sustenta a éste, esto significa que todo lo que existe en el mundo físico ha sido antes creado en el nivel aural. Así como el nivel del Hara contiene la misión vital y la intención, y la Estrella del núcleo contiene nuestra esencia, el aura contiene las energías de nuestra personalidad; todo cuanto notamos, sentimos, pensamos, cómo nos comportamos, nuestros patrones y forma de relacionarnos… todo está contenido en el nivel aural, y cada aspecto ocupa una región concreta del aura según su vibración. Veamos  en detalle cuáles son esas regiones.

Composición del aura

El aura está compuesta por siete capas, cada una de las cuales posee una frecuencia vibratoria distinta y por tanto se dedica a un tipo diferente de experiencia vital. Cada capa se asocia a uno de los siete chakras principales; todos estos centros se encuentran en todos los niveles del aura pero cada capa tiene una conexión especial con uno de los chakras ya que su frecuencia vibratoria es la misma.

De estas siete capas, las tres primeras son los niveles inferiores donde procesamos las energías del mundo físico, las tres últimas son los niveles superiores donde experimentamos las realidades espirituales, y la cuarta capa es un nivel intermedio que sirve de puente entre ambos niveles; el chakra corazón es el “transformador” de las energías en su paso de los planos superiores a los inferiores y viceversa.

En este artículo os hablaré con más detalle sobre los niveles inferiores y la cuarta capa; en el siguiente artículo (nivel aural II) os contaré más sobre los niveles superiores y la forma en que podemos cubrir las necesidades de cada capa del aura para mantenerla sana.

El Cuerpo Etérico

La primera capa, la más cercana al cuerpo físico, es el llamado Cuerpo Etérico. Este nivel es como un envoltorio energético que sirve de molde para el cuerpo físico, crea la materia corporal y la sustenta. La visión ampliada revela un resplandor de azul claro a grisáceo (dependiendo de la salud energética de la persona) de filamentos en constante movimiento, que se extienden desde el cuerpo físico hasta unos 1.25 – 5 cm más allá de éste.

En este nivel experimentamos el placer y el dolor que nos llegan desde los sentidos, pero también las sensaciones de vitalidad, sexo, sueño (o falta de éste) y actividad física. El cuerpo etérico atrae energías del exterior (del sol y de la tierra), las acumula y, a través de los chakras y del sistema de canales, las conduce al cuerpo físico en un flujo vital ininterrumpido. Ya que este nivel supone una protección energética natural para el cuerpo, cuando existe un bloqueo en él pasa rápidamente al nivel físico en forma de dolor, malestar o enfermedad.

El Cuerpo Emocional

La segunda capa es el Cuerpo Emocional. Este nivel se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 2.5 – 7.5 cm de éste y está formado por nubes de sustancia fluida en constante movimiento; estas nubes son sentimientos y emociones que tenemos hacia nosotros mismos. Los sentimientos positivos se visualizan con colores vivos mientras que los negativos se ven como nubes de tonos más oscuros, sucios incluso si esos sentimientos son confusos.

Las emociones y sentimientos hacia nosotros mismos, tanto positivos como negativos, deben fluir y circular (lo que conseguimos reconociéndolos, aceptándolos y expresándolos) de lo contrario se interrumpe el flujo de energía, ésta se estanca y provoca problemas en las capas cercanas, es decir en el cuerpo etérico y en el cuerpo mental.

El Cuerpo Mental

Éste es pues el siguiente nivel, la tercera capa del aura o Cuerpo Mental. Se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 7.5 – 60 cm en forma de luz brillante, se puede ver como finas líneas energéticas de un color amarillo limón. El cuerpo mental contiene, como su nombre indica, nuestra energía mental, los pensamientos, ideas y procesos mentales; las formas de pensamiento se pueden ver con percepción ampliada como manchas de brillo y contornos variables dependiendo del grado de claridad de la idea y de la calidad del pensamiento. Los pensamientos negativos ralentizan la vibración de esta capa y hacen que las líneas de energía se vuelvan oscuras y distorsionadas.

El Cuerpo Astral

La cuarta capa aural corresponde al llamado Cuerpo Astral. Esta capa está formada por los sentimientos que experimentamos hacia los demás, por lo que en ella se encuentra la energía de todas nuestras relaciones (no solo con otras personas sino también con animales y plantas, objetos, astros, etc). El cuerpo astral se extiende desde el cuerpo físico hasta unos 15 – 30 cm y se percibe como corrientes de líquido de diversos colores; cuando la energía es de baja frecuencia el “líquido” es denso y oscuro, cuando es de frecuencia elevada (sentimientos positivos) es fluido y de colores brillantes.

En este nivel vemos, con percepción ampliada, las corrientes energéticas que fluyen entre las personas cuando interactúan, así como los cordones aurales (de los que hablaremos con detalle en otro artículo) pero también bloqueos relacionados con criaturas que habitan en el plano astral, como entidades de distinto orden y parásitos energéticos.

 

En el siguiente artículo terminaremos de ver los detalles sobre los niveles superiores del aura y os pasaré unos consejos para satisfacer las necesidades de cada capa del aura.

 

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Conexión compasiva: ¿ayuda o perjuicio?

Conexión compasiva: ¿ayuda o perjuicio?

A lo largo del tiempo que llevo canalizando los Registros Akáshicos de las personas que acuden a Merkaba para sanar sus bloqueos energéticos, he encontrado que en numerosas ocasiones se detecta un tipo de bloqueo que llamamos “conexión compasiva”. Este tipo de conexión es más habitual de lo que pudiéramos pensar y mucha gente la experimenta sin siquiera saberlo, por lo que me he decidido a subir un pequeño artículo explicando de qué se trata y cómo podemos evitarla.

Esta conexión se crea cuando un alma, consciente o inconscientemente, ofrece sus recursos energéticos a otra para asistirla de alguna forma, ayudarla en su crecimiento y su evolución personal, o bien facilitarle una tarea vital que consideramos excesiva para el alma que asistimos. Así, con la buena intención en el ánimo, permitimos que otra persona (normalmente un ser querido) se conecte a nuestro sistema energético y “beba” de él o bien le enviamos un flujo de energía con el fin de proporcionarle ayuda energética.

Lo que en principio puede parecer un acto altruista y generoso es en realidad nocivo tanto para el que da como para el que recibe, ya que por un lado el dador pierde parte de su propia energía y acaba drenado, y por otra parte el que recibe pierde la oportunidad de conseguir por sí mismo el sustento energético. No es que no podamos enviar energía positiva y curativa a otras personas, está en nuestra naturaleza el deseo de ayudar a nuestros seres queridos, pero la forma en que se entrega puede ser más o menos nociva, y también más o menos efectiva. La energía vital que necesitamos está disponible para todos, podemos obtenerla de distintas formas pero debemos hacerlo por nuestros propios medios si queremos evolucionar y aspiramos a ser energéticamente independientes en lugar de esperar a que otros nos sustenten.

Sin embargo, si realmente deseamos compartir energía con las personas a las que queremos ayudar sí que hay formas de hacerlo sin drenar nuestro propio sistema energético. A continuación os cuento cómo podéis hacerlo de una forma sencilla y efectiva.

A la hora de asistir energéticamente a alguien es recomendable no usar la propia energía sino hacerlo absorbiéndola del núcleo de la tierra; esto podemos hacerlo a través de los chakras secundarios de las plantas de los pies, que están hechos precisamente para ello, para obtener energía vital del centro terrestre. Este ejercicio comienza pues afianzándonos bien en el suelo, preferentemente estando en pie, nos concentramos en las plantas de los pies, sentimos la conexión con la superficie sobre la que nos encontramos y visualizamos un pequeño remolino de color pardo girando en cada una de nuestras plantas, en el sentido de las agujas del reloj; esos conos energéticos son los que absorverán la energía.

Luego visualizamos la energía vital bullendo en el núcleo de la Tierra, es puro sustento para la vida y el planeta nos lo ofrece para que lo usemos siempre que lo necesitemos. Observamos cómo esa energía sube lentamente hacia la superficie, llamada por nuestros chakras plantares, y penetra a través de ellos entrando en nuestro cuerpo energético. Con nuestra intención la conducimos hacia arriba subiéndola por las piernas hasta nuestros chakras principales.

La vamos a ir transportando chakra a chakra comenzando por el centro energético base o chakra raíz; visualizamos cómo la energía del núcleo energetiza ese centro y continua subiendo hasta el centro sacro, lo carga y sigue ascendiendo, llena ahora el chakra plexo solar de energía vital y continúa su ascenso hasta el centro del corazón, el chakra cardiaco. Una vez allí, transportamos la energía a lo largo de ambos brazos llevándola hasta los palmochakras, los centros secundarios de las palmas de las manos. Desde ellos podemos transmitir la energía hacia la persona que deseemos. Podemos complementar la transferencia utilizando una visualización de nuestro ser querido recibiendo la energía, también a través de sus palmochakras, y extendiéndola por todo su sistema energético.

Hay quien me pregunta por el color de esa energía, si es conveniente visualizarla de un color concreto que resulte más sanador. Os puedo decir que los colores verde, violeta, dorado y plateado poseen una vibración altamente curativa, pero al final vuestra propia intuición os dirá qué color es más conveniente usar en cada momento y para cada propósito, visualizad lo que os parezca más cómodo y lo que vuestro corazón os diga que es apropiado para vosotros y para la persona a la que queréis ayudar.

Cuando consideremos que hemos traspasado sufienciente energía, podemos interrumpir el flujo y bien devolver la energía restante a la tierra o bien extenderla por nuestro propio sistema para sanarnos a nosotros mismos. Finalmente, no olvidemos dar las gracias a la madre Tierra por ofrecernos su energía vital 😉

Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

Nivel del Hara: alinearse con la misión vital

En el artículo anterior os hablé de la Estrella Núcleo, la chispa divina que todos tenemos dentro de nosotros, esa parte más allá del tiempo, del espacio y de la encarnación, lo que somos realmente. Me han preguntado mucho sobre la Línea del Hara que mencionaba en ese artículo, que es entre otras cosas la “puerta” por la que la Estrella Núcleo emerge para después pasar a los niveles áuricos y finalmente al nivel físico, así que a continuación me extenderé algo más sobre este aspecto para que, conociendo un poco mejor esa “puerta”, os sea más fácil utilizar la fuerza sanadora de la estrella.

Qué es el nivel del Hara

El nivel del Hara es uno de los cuatro niveles en los que existe el ser humano. Estos niveles son el físico, que es el más superficial y denso, el aural o del campo energético, más profundo que el anterior y donde todo se crea antes de existir en el plano físico, el nivel del Hara, aún más profundo y del que hablaremos más a continuación, y por debajo de éste el nivel de la Estrella Núcleo (del que os hablaba en el artículo anterior).

El nivel del Hara guarda relación con nuestra misión en la vida y el objetivo espiritual con que encarnamos; aquí se almacenan nuestras intenciones, por lo que un cambio significativo en nuestra intención provocará un cambio en este nivel y por tanto impactará el proceso creativo que nos permite cumplir nuestra misión vital . Pero hablemos antes de dónde están exactamente contenidas esas intenciones y de por qué conocer más a fondo y mantener sano este nivel es importante. Para ello empezaremos viendo las partes que lo componen.

Qué forma la Línea del Hara

Como su nombre indica, la Línea del Hara es una línea o cordón energético que con percepción ampliada se visualiza como un hilo dorado de algo menos de un centímetro de grosor y une tres puntos de nuestro sistema, además de conectarnos con el núcleo de la Tierra.

El primer punto está a aproximadamente un metro por encima de nuestra cabeza, presenta el aspecto de un pequeño cono con la base hacia abajo y el vórtice hacia arriba, y se conoce como Punto de Individualización porque representa nuestra primera individualización con respecto a la Fuente, la primera vez que nos separamos del origen (aunque sigamos formando parte de él) para convertirnos en una individualidad.

El segundo punto se encuentra un poco por encima de donde estaría el chakra corazón en el nivel aural, a unos 6,5 centímetros por debajo de la garganta, se le llama Sede del Alma o Corazón Superior y se percibe como una luz esférica azul-morada. Aquí están contenidos nuestros anhelos, los que nos conducen a través de la vida para cumplir con nuestra misión vital y también nos aporta la pasión para realizarla.

El tercer punto es el Tantien Inferior; situado a unos 2,5 – 4 centímetros por debajo del ombligo, presenta el aspecto de una bola de luz dorada de unos seis centímetros de diámetro recubierta por una membrana. Aquí almacenamos la energía vital pero también contiene nuestra voluntad de vivir en el cuerpo físico.

El cuarto punto de conexión de la Línea del Hara es en realidad el núcleo de la Tierra, que nos provee de energía vital cuando nos enraizamos. Cuando utilizamos esa energía con fines curativos, al llegar al Tantien éste se vuelve de un color rojo y genera calor en el cuerpo del sanador.

Conexiones sanas en la Línea del Hara

Es importante mantener la Línea del Hara sana, alineada y conectada a sus puntos principales, pues nos sentiremos alineados con nuestra misión vital y enfocados hacia nuestros objetivos más altos, las piezas del puzle de nuestra vida encajarán y todo estará sincronizado con el propósito universal, con el plan que diseñamos antes de encarnar, además de que estaremos más sanos en todos los sentidos.

Cuando esta línea no está bien conectada al punto de individualización nos sentimos desconectados de la Fuente de la que procedemos, no sentimos que exista algo más grande que nosotros y nuestra espiritualidad se resiente. Si la sede del alma está desplazada o no está bien conectada al cordón dorado, no entendemos bien nuestros anhelos y éstos no nos pueden guiar por la vida para llevarnos a realizar nuestra misión vital, lo que deriva en un sentimiento de falta de propósito en la vida. Si es el Tantien inferior el punto descentrado o que no está bien conectado o que se encuentra incluso dañado, no somos capaces de acceder a la energía vital que se acumula en este centro, por lo que nos sentiremos agotados y faltos no solo de vitalidad sino de la alegría de vivir en el mundo físico.

Además de estas conexiones, es muy importante que la línea del Hara esté bien enraizada en el núcleo del planeta, pues así podremos sincronizar nuestra vibración con la del campo magnético de la Tierra y extraer la energía vital para recargarnos. El enraizamiento nos permite además mantener centrado y sano el cordón, con lo que podremos atraer hacia este nivel la Estrella núcleo más fácilmente y trabajar con ella en nuestra propia sanación.

Ejercicio para enraizar la Línea del Hara

Enderezar la línea del Hara, sanarla cuando está dañada o centrar y reconectar los puntos que la forman, es una tarea avanzada que debe dejarse en manos de un sanador. Sin embargo existen ejercicios que podemos practicar por nosotros mismos para conectarnos al núcleo terrestre y extraer energía sanadora para recargar la línea. En breve subiré una meditación guiada para enraizarnos a través del cordón dorado, pero mientras tanto os dejo un ejercicio de visualización que os puede servir para ello.

Visualiza una bola dorada de energía en la zona del vientre, a unos 3 cm por debajo del ombligo; es el Tantien inferior, el lugar donde almacenas energía vital. Desde aquí un hilo dorado baja en línea recta hasta el núcleo de la Tierra, se adentra en él y se ancla suavemente. Yo suelo imaginar que la línea se divide como formando unas raíces y éstas se entierran en el núcleo, pero puedes hacerlo como te resulte más natural.

Luego visualiza una luz esférica de un color morado-azulado en el pecho, a unos 6 centímetros por debajo de la hendidura de la garganta. Aquí se encuentran tus anhelos y tu conexión con la misión vital, siente cómo brilla cada vez con mayor claridad, más nítida, y cómo se expande. Une el Tantien inferior con esta estrella a través del mismo hilo dorado con que estás enraizado al núcleo.

Ahora visualiza un pequeño cono con el vórtice hacia arriba a un metro por encima de tu cabeza, es como un pequeño remolino y representa tu individualización. Lleva la Línea del Hara desde la estrella del pecho hasta este remolino y conecta el hilo dorado con este punto.

La línea del Hara ya está conectada en todos sus puntos, visualízala perfectamente recta y centrada, luego siente cómo la luz sanadora del núcleo de la Tierra asciende por ella, llena el Tantien inferior, continúa hacia arriba, energiza la sede del alma, llega hasta el punto de individualización y así llena de luz y de energía sanadora todo el nivel del Hara.

Estrella núcleo: la chispa divina

Estrella núcleo: la chispa divina

Todos hemos oído hablar de que existe una chispa divina, un fragmento de la Fuente de todo lo creado, dentro de nosotros, al igual que existe en todo lo que es, todo lo que ha brotado de esa fuente. Pero ¿dónde se encuentra esa parte divina?, ¿es posible localizarla y, aún más importante, conectar con ella?

En su libro Hágase la luz, Barbara Ann Brennan nos habla de la Estrella Núcleo como la fuente interna de lo divino, la parte divina que hay en nosotros. En sus propias palabras esta luz es “una firma de la esencia eterna de cada persona”. Existe fuera del tiempo, del espacio, la encarnación física e incluso del alma. Es el dios único e individual dentro de cada uno de nosotros.

La ruta de acceso

La esencia de lo que somos es ubicua, está en todas partes dentro y fuera de nuestro cuerpo, pero la concentración de esa chispa divina está en un punto localizado y se puede encontrar en nuestro centro, a unos 2,5 – 4 cm por encima del ombligo.

Para acceder a este núcleo, sin embargo, hay que recorrer un camino que nos conduce a la puerta de entrada, situada en el centro de la línea del Hara. Pero vayamos por partes y conozcamos un poco las fases de este recorrido.

Existen (según la nomenclatura que usa B.A. Brenan) cuatro estratos energéticos o niveles de realidad en que existe el ser humano: el cuerpo físico, el campo áurico, la línea del Hara y la Estrella núcleo.

El cuerpo físico, como todos sabemos, es la parte orgánica más densa. Aquí se puede incluir también la matriz etérea, una especie de copia energética de todas y cada una de nuestras partes físicas (órganos, tejidos, huesos…), es como una capa protectora intracorporal.

El campo áurico o nivel aural consta de siete capas sobre las que no vamos a entrar en detalle en este artículo; para simplificar hablaremos del “aura” de forma general, sin especificar las partes del campo, pero si queréis saber más sobre ello podéis leer el artículo “Nivel aural: las siete capas del aura” en este mismo blog y además existe una gran cantidad de literatura al respecto donde podéis investigar.

La dimensión del Hara incluye una línea que une un punto sobre la cabeza (situado aproximadamente a 1m por encima de ésta) con el núcleo de la Tierra, pasando por dos puntos dentro de nosotros a un nivel más profundo que el aura: la sede del alma y el tantien inferior (tenéis información más detallada en el siguiente artículo de esta serie sobre los niveles del ser: Nivel del Hara: alinearse con la misión vital).

Esta línea es la que nos mantiene centrados, nos conecta con el centro de la Tierra y con la energía del Universo, pero también abre una puerta de acceso a la Estrella del núcleo.

Acceder al núcleo

La Estrella núcleo, partícula primordial, esencia o chispa divina, como se lo quiera llamar, es la parte esencial de lo que realmente somos, por lo que nos afecta a todos los niveles. Cuando no estamos conectados a ella o existe alguna obstrucción nos sentimos mal y enfermamos, en cambio cuando la luz de la estrella brilla y accedemos a ella, sentimos la felicidad y la curación que provoca estar conectados a nuestro centro, a nuestra esencia.

Para acceder al núcleo habría que seguir los siguientes pasos:

  1. Mantener el cuerpo físico sano y eliminar los bloqueos en la matriz etérea. Una limpieza energética de vez en cuando no nos viene mal además de una alimentación sana y un estilo de vida saludable.
  2. Realizar una limpieza del campo áurico, es decir, sanar las capas emocionales y mentales tratando nuestros miedos, emociones estancadas, pensamientos negativos, patrones nocivos de conducta, etc.
  3. Desbloquear la línea del Hara de posibles obstáculos energéticos que pueda contener.
  4. Entrar en la línea del Hara y atraer la esencia hacia este nivel, asentarla en su centro y llevarla al nivel aural para más tarde pasarla al físico.
Conectar con la esencia

Una vez hemos accedido al núcleo, hemos visto entonces que podemos “traer” la energía de la esencia a la dimensión física para trabajar con ella. La estrella se situaría entonces en su lugar a unos 3 cm por encima del ombligo y desde allí esparciría su luz por todo el campo áurico sanándolo y energizándolo, así como después por el cuerpo físico, pudiendo llegar incluso al ADN y realizar una curación a nivel profundo.

Es posible conectar con la Estrella núcleo a través de la meditación; ya solo el hecho de conectarnos con nuestra esencia es beneficioso, pero se puede usar también de forma curativa, para realizar desprogramaciones y avanzar en nuestro desarrollo personal, ayudar a descalcificar la glándula pineal o a sanar una parte concreta de nuestro cuerpo. La energía de nuestra esencia es tan fuerte, tan potente, que puede incluso desconectarnos de la red de control mental a la que estamos conectados, pero eso es motivo para otro artículo 😉

A continuación os dejo un ejercicio de conexión basado en el método de B.A. Brennan. Si preferís empezar con una meditación guiada para no tener que recordar el procedimiento, en este vínculo podéis descargar o simplemente escuchar una que Merkaba ha preparado para vosotros: Meditación para trabajar con la chispa divina.

Ejercicio de conexión con la esencia

Habiendo previamente relajado el cuerpo y la mente, sintoniza con el nivel del Hara, lleva la conciencia a esa línea energética que va del punto situado por encima de la cabeza al núcleo de la Tierra recorriendo todo el cuerpo y pasando por la sede del alma, un punto por encima del chakra corazón, y el tantien inferior, situado por debajo del ombligo. Enfoca la conciencia en este punto de la línea del Hara, desde aquí se accede al núcleo.

Desde su centro de reposo, lleva la Estrella núcleo a la dimensión física y asiéntala en tu centro, por encima del ombligo. Dirige la conciencia hacia allí y trata de sentir la luz, el calor, la energía de la esencia asentada ahora en tu centro. Recuerda que el ser no “hace”, solo “es”, por lo que en este punto se trata de estar y de ser, no de hacer, pensar, querer o actuar, solo SER, nada más.

Luego haz que la luz del núcleo se dilate y se expanda hasta llenar toda la línea del Hara, y después todo el campo áurico. De ahí extiéndela por el cuerpo físico para que lo inunde con su luz, deja que toque cada órgano, cada tejido y cada célula, que llegue hasta el ADN y te cure e ilumine hasta el nivel más profundo.

Este ejercicio se puede realizar cuantas veces quieras, cuanto más regular seas en su práctica más fácil te resultará conectar con la Estrella núcleo y trabajar al nivel de la esencia.

 

Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida

Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida

A nivel energético los seres humanos poseemos un sistema complejo que se encarga de hacer que la energía fluya adecuadamente, que absorbamos, procesemos y generemos energía vital. Este sistema que no percibimos con los sentidos físicos pero que es tan real como el que sí vemos, es un sistema complejo que funciona a distintos niveles y en diferentes planos de realidad.

Partiendo de la base de que toda dolencia, enfermedad o problema físico y todo bloqueo vital proviene del ámbito de la energía, a todos nos conviene conocer lo mejor posible nuestro sistema energético para entender mejor dónde se encuentran nuestros bloqueos, cómo nos afectan y cuál es la mejor forma de tratarlos y resolverlos.

Con el propósito de ayudarte a conocer este sistema energético así como a cuidarlo y mantenerlo en óptimas condiciones, he creado Chakras. Descubre cómo sanarlos para mejorar tu vida, una guía explicativa sobre las distintas partes de éste que se centra especialmente en los chakras y te ofrece no solo información sobre ellos a todos los niveles sino también una forma de detectar el estado en el que se encuentran para que puedas realizar un auto-diagnósitico y finalmente ejercicios de distinto tipo que puedes usar para mantenerlos sanos.

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Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (III)

Bloqueos energéticos. Cómo aprender a detectarlos (III)

En los dos artículos anteriores de esta serie dedicada a los bloqueos y cómo detectarlos (ver parte I y parte II) veíamos cómo podemos darnos cuenta de que un bloqueo energético está mermando nuestra energía, o afectándonos a nivel emocional o mental generando emociones y pensamientos negativos, o dificultando un área determinada de nuestra vida.

En este tercer y último artículo de la serie, veremos cómo un bloqueo puede atraer situaciones negativas hacia nosotros y cómo muchas dolencias y enfermedades que sufrimos en el plano físico son un reflejo de los problemas que llevamos enganchados en nuestro sistema energético.

Atracción de situaciones negativas

Nos puede parecer que determinadas situaciones llegan una y otra vez a nuestra vida; ¿las atraemos o es simple mala suerte?, quizá se trate de que tenemos un bloqueo que propicia que ese tipo determinado de situación negativa se repita en nuestra vida.

Una lección pendiente puede operar como un bloqueo en un área de vida concreta; encarnamos con distintas lecciones que aprender y, para aprenderlas, antes de “bajar” diseñamos un plan de vida que nos coloque en posición de completar esas lecciones. Si una de las cosas que decidimos aprender es, por ejemplo, perdonar, una y otra vez se nos presentarán situaciones en nuestra vida que nos permitan practicar el perdón, si no llegamos a hacerlo seguiremos viviendo experiencias de este tipo hasta que consigamos completar la lección.

Conocer nuestro perfil espiritual es muy útil en este caso, ya que al conocer las lecciones que trajimos para aprender y que aún no hemos completado es más fácil enfocarse en ellas y llegar a eliminar los bloqueos derivados de una lección pendiente.

Los programas automáticos, patrones de comportamiento y creencias limitadoras son también grandes atractores de situaciones negativas recurrentes en nuestra vida, así como las formas de pensamiento negativas (no olvides que atraemos aquello en lo que nos enfocamos) y proyecciones mentales, no solo las que nosotros generamos sobre los demás sino también las que los demás proyectan sobre nosotros; por ejemplo, si todo el mundo piensa que eres una persona torpe y proyectan esta idea sobre ti, esta proyección atraerá hacia ti situaciones en que es fácil mostrar torpeza de una forma o de otra (esto funciona solo si tú mismo crees lo que se dice sobre ti y aceptas la opinión de los demás de que eres una persona torpe).

Una vida pasada puede también estar provocando que ciertas situaciones se repitan en tu vida; a lo largo de nuestras encarnaciones generamos karma con otras personas, y el universo se alinea para darte la oportunidad de compensar ese karma, de manera que una y otra vez se te presentan situaciones que te permitan hacerlo. Claro que si no conocemos de dónde procede ese karma o no sabemos siquiera que lo tenemos, cómo funciona o cómo compensarlo, será más difícil eliminar los bloqueos derivados de esto. Una lectura de vidas pasadas nos puede dar esa información para que podamos enfocarnos en qué debemos compensar y “limpiar” para seguir avanzando en nuestra evolución. A veces, incluso después de haber compensado karma, queda en nuestro sistema energético un residuo que continua afectándonos hasta que lo eliminamos con una limpieza energética.

Por último, también es posible que una maldición o hechizo (que no son más que energías de baja frecuencia y carga negativa dirigidas directamente contra nosotros) atraiga situaciones negativas recurrentes a nuestra vida. Un guía negativo puede asimismo provocar esto al guiarnos constantemente hacia el camino equivocado, uno en el que encontremos siempre el mismo tipo de obstáculo.

Enfermedades o dolencias recurrentes

Por último hablaremos de los bloqueos que pueden provocar en nuestro organismo físico problemas de salud recurrentes; ese dolor de cabeza que viene una y otra vez, o la molestia en la cadera que vuelve de forma recurrente, problemas con los que ya habías lidiado que vuelven una y otra vez para llamar tu atención sobre algún aspecto que estás tratando de ignorar.

Por supuesto lo aconsejable al notar una molestia o una dolencia es ir al médico para descubrir de qué se trata y cómo tratarlo, pero a veces encontramos que todo está bien en nuestro organismo físico… y sin embargo la molestia sigue apareciendo. Podría tratarse de un bloqueo energético que se manifiesta en lo físico.

Una forma de pensamiento negativa en el cuerpo mental puede reflejarse como una dolencia en el cuerpo físico, una chakra dañado puede ocasionar problemas en el órgano con el que está asociado, una fuga energética, un taponamiento en un canal o incluso un problema energético en el ADN pueden traducirse a nivel físico en múltiples dolencias, molestias y enfermedades. Tratando el bloqueo energético adecuadamente podemos liberar esa energía negativa y eliminar el problema físico en muchos casos.

A veces la raíz de la dolencia es externa (por decirlo de alguna forma, ya que en realidad todo está en nuestro sistema energético, que existe en distintos niveles de realidad), como en el caso de la influencia de una vida pasada (por ejemplo, si en una encarnación anterior hemos muerto ahorcados podríamos tener en la vida actual problemas en el cuello), o de una maldición, hechizo o ataque psíquico procedente de otra persona o entidad; una potente emanación de energía de baja frecuencia dirigida directamente hacia nosotros nos puede provocar todo tipo de problemas físicos.

 

Además de lo ya mencionado a lo largo de estos tres artículos, existen otros bloqueos más difíciles de detectar en uno mismo usando la simple observación. Una exploración energética más profunda, como la realizada por medio de la percepción sensorial elevada o de una lectura de los Registros Akáshicos, puede detectar este tipo de problemas.

Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la impresión energética, una especie de marca en nuestro cuerpo emocional o mental que puede modificar la estructura energética de nuestra aura y afectarnos a nivel psicológico, emocional y físico; el cortafuegos, un tipo de implante que además de taponar la energía genera un programa negativo y bloquea nuestro potencial de crecimiento espiritual, o la pérdida de facetas del alma, sobre la que puedes encontrar más información en este artículo: Facetas del alma.

También puede ocurrir que el Cordón Dorado (también llamado Hilo de Fuego o Línea del Hara) se encuentre dañado en algún punto; este hilo energético nos conecta tanto con el Yo Superior y los planos elevados como con el núcleo terrestre de donde obtenemos energía vital y estabilidad, de manera que si la conexión está dañada nos será más difícil sentirnos conectados a ese nivel.

Los cordones aurales (líneas de energía que nos conectan a las personas con las que establecemos relaciones) también pueden verse dañados o incluso rotos causando múltiples problemas en la relación a la que están asociados.

A veces trabajamos estos problemas sin saberlo, lo hacemos cada día, cada vez que nos enfrentamos a nuestros miedos, cada vez que perdonamos o ayudamos a alguien de forma desinteresada, cada vez que nos atrevemos a mirar hacia dentro y reconocer algo que hemos negado durante mucho tiempo… cada vez que decidimos crecer y avanzar. Una lectura energética te puede ayudar a detectar lo que no llegas a ver por ti mismo y a desprenderte de obstáculos que no necesitas en tu camino, pero recuerda que, en última instancia, somos nosotros mismos los que debemos trabajar por nuestro crecimiento, los que tenemos la responsabilidad y el poder de llegar a convertirnos en los humanos que deseamos ser.